Honremos la Santa Faz de Cristo
Manual de la Archicofradía de la Santa Faz
La verdadera efigie de la Santa Faz venerada en Tours
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Domine, ostende Faciem tuam et salvi erimus.
Señor, muéstranos Tu Faz y seremos salvos.
Oratorio de la Santa Faz · Tours
MDCCCLXXXVII

Índice


Material preliminar
Nota histórica sobre la Archicofradía
Presentación del Centro Espiritual de Tours
Prólogo del editor
Capítulos
Capítulo 1. Ordenanza del Arzobispo de Tours
Capítulo 2. Primer Breve de S.S. León XIII
Capítulo 3. Segundo Breve de S.S. León XIII
Capítulo 4. Petición dirigida al Santo Padre
Capítulo 5. Breve de León XIII erigiendo la Archicofradía
Capítulo 6. Carta Pastoral del Arzobispo de Tours
Capítulo 7. Diploma o Cartas de Agregación
Capítulo 8. Puntos principales de la Constitución de Clemente VIII
Capítulo 9. Estatutos y Reglas de la Archicofradía de la Santa Faz
Capítulo 10. Indulgencias concedidas por León XIII
Capítulo 11. Consejos a los Asociados
Capítulo 12. Formalidades para la Agregación a la Archicofradía
Capítulo 13. Observaciones generales sobre el culto rendido a la Santa Faz
Capítulo 14. Promesas de Nuestro Señor
Capítulo 15. Exhortación al culto de la Santa Faz
Capítulo 16. Descripción e historia del Grabado de la Santa Faz
Capítulo 17. La devoción de Santa Gertrudis hacia la Santa Faz
Capítulo 18. Reflexiones piadosas sobre la Santa Faz
Capítulo 19. Honremos la Santa Faz
Capítulo 20. Oración de Santa Teresa de Lisieux a la Santa Faz
Capítulo 21. Oraciones de León Dupont
Capítulo 22. La Flecha de Oro
Capítulo 23. Oración de Reparación
Capítulo 24. Acto de Consagración
Capítulo 25. Oración atribuida a San Edmundo
Capítulo 26. Oración atribuida a San Ambrosio
Capítulo 27. Letanías de la Santa Faz
Capítulo 28. Letanías de la Santa Faz
Capítulo 29. Invocaciones a la Santa Faz
Capítulo 30. Acto de Amor a la Santa Faz
Capítulo 31. Acto de Admiración al contemplar la Santa Faz
Capítulo 32. Oración para implorar el triunfo de la Iglesia
Capítulo 33. Letanías para obtener la humildad
Capítulo 34. Alabanzas a la Santa Faz
Capítulo 35. Grito de Amor
Capítulo 36. Unión de Oraciones
Capítulo 37. Oraciones de la Beata María Pierina de Micheli
Capítulo 38. Oraciones de intercesión a los apóstoles de la Santa Faz
Capítulo 39. Oraciones Varias
Capítulo 40. Las Cien Ofrendas a la Santa Faz
Capítulo 41. Ofrecimiento de la Sagrada Humanidad y sus Sentidos
Capítulo 42. Ofrecimiento de las Sagradas Reliquias
Capítulo 43. Pasajes de los Salmos sobre la Santa Faz
Capítulo 44. Oraciones Marianas
Capítulo 45. Novena de Meditaciones en honor a la Santa Faz
Capítulo 46. Novena breve de Reparación para obtener un favor
Capítulo 47. Vía Crucis de la Santa Faz
Capítulo 48. Breve Vía Crucis de la Santa Faz
Capítulo 49. Coronilla de Reparación
Capítulo 50. Pequeña Coronilla de la Santa Faz
Capítulo 51. Rosario en honor a la Santa Faz
Capítulo 52. Ejercicio al Santísima Faz de Santa Gertrudis la Grande
Capítulo 53. Dos Actos de Desagravio
Capítulo 54. Pequeño Escapulario de la Santa Faz
Capítulo 55. Explicación de la Medalla de San Benito
Capítulo 56. Ejercicio en honor de Nuestra Señora de los Siete Dolores
Capítulo 57. Ejercicio en honor de Nuestra Señora de La Salette
Capítulo 58. Evangelio del Santo Nombre de Jesús
Capítulo 59. La Santa Faz y Nuestra Señora del Buen Suceso
Capítulo 60. Himnos a la Santa Faz
Capítulo 61. Oración por la beatificación de León Dupont
Capítulo 62. Pequeño Oficio del Santo Nombre de Dios
Capítulo 63. Pequeño Oficio del Santo Nombre de Dios
Capítulo 64. Pequeño Oficio del Santo Nombre de Dios
Capítulo 65. Propio de la Misa en Honor a la Santa Faz
Apéndices
Apéndice A. Nota bibliográfica
Apéndice B. Catálogo de objetos devocionales
Apéndice C. Fórmula de Consagración para Miembros de la Archicofradía
Apéndice D. Nota editorial sobre las fuentes del presente manual
Nota histórica sobre la Archicofradía

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Poco después del fallecimiento de León Dupont, una asociación,

LA ARCHICOFRADÍA DE LA SANTA FAZ

Fue establecida en el año 1885 para incorporar «en todo el mundo» a todos aquellos que, al venerar la Faz ultrajada de Cristo, quisieran unirse al acto de amor por el cual Él ha salvado al mundo.

Los miembros de esta asociación se comprometen a profundizar su vida cristiana mediante una unión cada vez más íntima con Cristo Redentor. No se les impone ninguna práctica particular; buscan conocer mejor a nuestro Salvador y acercarse a Él a través de los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, para vivir más plenamente según el Evangelio.

Teresa Martin fue inscrita en la Archicofradía en 1885. En el Carmelo de Lisieux, se convirtió en Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz.

Presentación del Centro Espiritual de Tours

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Es con verdadera alegría que quienes laboramos en el «Centro Espiritual de la Santa Faz» en Tours le presentamos este folleto. Es nuestra respuesta a sus peticiones y, según creemos, nos ayudará a abrir más nuestras vidas a Aquel que murió y resucitó por nosotros.

Para ello, las fórmulas contenidas en este manual buscan facilitar nuestro encuentro con Cristo en una oración que nos transforme y nos convierta en una ofrenda unida a Él por la salvación del mundo.

No olvidemos que el valor de nuestra oración es acorde al amor que esta expresa. Procuremos recogernos en la presencia del Señor para hablar con Él y busquemos el desapego del pecado y del espíritu de paganismo que, con demasiada frecuencia, anima el ambiente en que vivimos. Prestemos atención a quienes nos rodean: «La verdadera oración, según el apóstol Santiago, es la que incluye la acogida y la atención hacia los demás».

Si este modesto folleto logra este fruto en quienes lo utilicen, prolongará la oración de León Papin-Dupont entre nosotros: nos hará dóciles a la gracia que hizo de él UN HOMBRE QUE VIVE CON DIOS, deseoso de descubrir por la fe el rostro de Cristo; UN CRISTIANO ENTREGADO A LA OBRA DE NUESTRO SALVADOR, mediante su vida de reparación; y, finalmente, UN HERMANO PARA TODOS LOS HOMBRES, gracias a la mirada lúcida que le hizo descubrir sus necesidades y al desinterés que le permitió estar siempre disponible para ayudarlos.

Imprimátur

Tours, 19 de mayo de 1977

Eugène SAULQUIN, Vicario General.

Prólogo del editor

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El presente Manual reúne en un solo volumen, en lengua española, la herencia devocional de la Archicofradía de la Santa Faz: los documentos canónicos y el cuerpo de oraciones del manual del Canónigo Janvier (Tours, 1887), las piezas propias del Devocionario compilado por la Archicofradía de León, Nicaragua, y la traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz de Tours.

La devoción a la Santa Faz tiene por fin la reparación: reparar la blasfemia contra el Santo Nombre de Dios, el sacrilegio contra la Sagrada Eucaristía y la profanación del día del Señor. Es la obra que Nuestro Señor llamó, en palabras a Sor María de San Pedro, la obra más bella bajo el sol. A ella se une la espiritualidad de Nuestra Señora del Buen Suceso, cuyas apariciones a la Madre Mariana de Jesús Torres anuncian los mismos males y proponen el mismo remedio: mantener encendida la lámpara del Sagrario, que es la luz de la Faz de Dios. Quiera Dios que, mediante este humilde trabajo, alcance el lector el conocimiento de Jesucristo, para amarle, honrarle, consolarle y reparar. A la mayor gloria de Dios.

Capítulo 1
Ordenanza del Arzobispo de Tours
Estableciendo la Cofradía de la Santa Faz

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EL ESTABLECIMIENTO DE LA COFRADÍA DE LA SANTA FAZ. GUILLAUME-RENE MEIGNAN, por la misericordia de Dios y el favor de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Tours; A todos los sacerdotes y fieles a quienes la presente ordenanza concierne: saludo y bendición en nuestro Señor Jesucristo. Considerando que una imagen de la Santa Faz de nuestro Señor, siendo un facsímil auténtico del velo de la Verónica conservado en Roma, ha estado expuesta durante los últimos treinta y tres años en una capilla pública de nuestra ciudad arzobispal; que es objeto de una devoción siempre creciente que atrae a peregrinos de todas partes del mundo; Que, en su presencia y por medio de oraciones, se obtienen a diario gracias espirituales y temporales de toda clase; gracias, muchas de las cuales, son consideradas milagrosas; Deseosos de favorecer esta devoción la cual consideramos un medio muy idóneo para desarrollar una piedad verdadera y sólida, haciendo que la persona y los misterios de la vida y pasión de nuestro Señor Jesucristo sean mejor conocidos y amados con mayor ardor y, al mismo tiempo, considerándola un remedio saludable y muy eficaz para la curación y reparación de los males que afligen a nuestra sociedad contemporánea, tales como la indiferencia en materia religiosa, la profanación de las cosas santas y la impiedad sacrílega de los pensadores libres y masones; Hemos resuelto y decidido adoptar las siguientes medidas: I. Que se establezca en Tours una Cofradía de la Santa Faz en el Oratorio que lleva dicho nombre; II. Que los estatutos de la Cofradía sean aprobados conforme a la forma en que figuran registrados en el documento adjunto (1);

III. Que la susodicha Cofradía, o asociación, quedando así canónicamente establecida, goce de todas las indulgencias y demás gracias espirituales con las que pueda ser favorecida, ya sea en virtud de nuestros poderes ordinarios, ya sea en virtud de la autoridad plenaria de la Santa Sede Apostólica.

En consecuencia, queremos y mandamos que la presente ordenanza, sirviendo de fundamento para la asociación antes nombrada, sea conservada en los archivos del Oratorio de la Santa Faz y transcrita, junto con los demás títulos fundacionales, en el registro de la Cofradía.

Dado en Tours, en nuestro palacio arzobispal, bajo nuestra firma, nuestro sello y la firma de nuestro Secretario general. El día veinticinco del mes de octubre, víspera del patrocinio de la Santísima Virgen, en el año de gracia de 1884.

† - GUILLAUME-RENÉ, Arz. de Tours. Lugar del sello.

† - Por mandato:

J. SELLIER,

Canónigo, Secretario general.

(1)Véase más adelante el texto de los Estatutos, p. 52.

Capítulo 2
Primer Breve de S.S. León XIII
Concediendo indulgencias especiales a la Cofradía de la Santa Faz

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CONCEDIENDO INDULGENCIAS ESPECIALES A LA COFRADÍA
DEL SANTO ROSTRO

(Traducción.)

León XIII, Papa.

Para perpetua memoria. Habiendo sabido que, en un Oratorio público de la ciudad de Tours, dedicado a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, existe una piadosa asociación de fieles, legítimamente establecida bajo el título de la Santa Faz:

A fin de que esta asociación reciba un gran incremento día tras día; Depositando toda nuestra confianza en la misericordia de Dios Todopoderoso, y en la autoridad de sus bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, concedemos:

I. A todos y cada uno de los fieles de ambos sexos que ingresen en dicha asociación, una indulgencia plenaria y la remisión de todos sus pecados el primer día de su ingreso en la asociación, a condición de que, estando verdaderamente contritos y habiéndose confesado, reciban el Santísimo Sacramento de la Eucaristía.

I. A aquellos que ya hubieren sido inscritos, o que sucesivamente se inscriban en la antedicha asociación, una indulgencia plenaria similar en el artículo de la muerte, siempre que, estando verdaderamente contritos, se confiesen y comulguen; o, si no pudieren hacerlo, que al menos, con espíritu contrito, invoquen devotamente con sus labios —o, si ello no fuera posible, con su corazón— el Santo Nombre de Jesús.

III. A todos y cada uno de los hermanos y hermanas que ya son, o que de ahora en Adelante lleguen a ser miembros de dicha asociación, se les concede una indulgencia plenaria en la fiesta de San Pedro, príncipe de los apóstoles y patrono principal de la Cofradía; ya sea en el mismo día de su festividad, o, a su elección, en uno de los siete días inmediatamente siguientes; siempre que, verdaderamente arrepentidos, y habiéndose confesado y comulgado, visiten devotamente el Oratorio antes mencionado, y que allí ofrezcan piadosamente a Dios oraciones por la concordia de los príncipes cristianos, la extirpación de las herejías, la conversión de los pecadores y la exaltación de la Santa Madre Iglesia.

IV. A las mismas personas, una indulgencia plenaria similar cada año, en un día que deberá ser fijado por el Ordinario, siempre que visiten el Oratorio antes mencionado, cumpliendo las condiciones ya citadas, desde las primeras vísperas de dicho día hasta la puesta del sol (1); además

Además, concedemos a los mismos fieles, según la forma habitual de la Iglesia, una indulgencia de sesenta días para la remisión de las penitencias que se les hayan impuesto, o que hayan merecido en cualquier ocasión:

I. Cada vez que, teniendo al menos un corazón contrito, asistan devotamente a algún ejercicio piadoso en el Oratorio antes mencionado;

II. Cada vez que besen piadosamente la Faz doliente de Cristo, signo distintivo de su Cofradía, ya sea que esté esculpido, grabado o impreso en una cruz o en una imagen, añadiendo esta invocación: Señor, muéstranos tu Faz, y seremos salvos;

III. Por último, cada vez que realicen algún otro acto piadoso o caritativo, de conformidad con el objeto de su Cofradía. Concedemos en el Señor que todas y cada una de estas indulgencias, remisiones de pecados y dispensas de penitencia puedan ser aplicadas, por modo de sufragio a las almas de los han partido de este mundo unidos a Dios por la caridad.

(1) El día fijado en Tours por el Ordinario es el Domingo de Pasión.

Las presentes tienen valor a perpetuidad para el futuro. Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el Anillo del Pescador, el 9 de Diciembre de 1884, siendo el 7.º año de nuestro Pontificado.

Lugar del sello. Por Monseñor Cardenal CHISI, O. PRINCHIERI, sustituto.

Examinado y certificado:

Tours, 10 de diciembre de 1884. DURAND, Vic. Gen.

Capítulo 3
Segundo Breve de S.S. León XIII

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(Traducción.)

León XIII, Papa.

Para perpetua memoria. Hemos sido informados de que, mediante nuestras cartas apostólicas, fechadas el 9 de Diciembre de 1884,se concedieron Indulgencias plenarias y parciales a la piadosa Cofradía del

de la Santa Faz Canónicamente establecida en la ciudad de Tours.

Dicha Cofradía nos ha dirigido una petición, solicitando que, para mayor bien espiritual de los fieles y la salvación de las almas, nos dignemos enriquecerla aún más con nuevos tesoros de dones celestiales. Por lo tanto, accediendo a esta piadosa petición y encomendados a abrir con ternura los tesoros celestiales de la Iglesia, para promover la fe de nuestro pueblo y la salvación de las almas;

I. Concedemos misericordiosamente en el Señor, cada año, en el día de la fiesta de la Transfiguración de nuestro Señor Jesucristo, o en cualquiera de los días de la octava que se fije, la indulgencia plenaria y la remisión de todos sus pecados a los fieles que son, o que en adelante lleguen a ser miembros, de la Cofradía antes

mencionada, siempre que, estando sinceramente penitentes, y habiendo confesado y comulgado, visiten devotamente el Oratorio público dedicado a la Santa Faz en la ciudad de Tours, y que allí oren por la concordia de los príncipes cristianos, la erradicación de las herejías, la conversión de los pecadores y la exaltación de la Santa Madre Iglesia;

II. Además, a los mismos fieles que, en cualquier día del año que elijan, peregrinen al Oratorio, ya sea en grupo o individualmente y allí visiten la devoción de la Santa Faz

reciban la Sagrada Comunión y oren allí como se indicó anteriormente.

También les concedemos, en el Señor, una vez al año, una indulgencia plenaria y la remisión de todos sus pecados.

III. Además, a los mismos asociados que, siendo al menos de corazón contrito, asistan a la reunión mensual de la Cofradía, celebrada en el Oratorio mencionado o en cualquier otra iglesia, les perdonamos, según el rito habitual, siete años y siete cuarentenas de penitencia que les hayan sido impuestas o que les sean obligatorias de cualquier otra forma.

IV. Asimismo, consentimos que todas y cada una de estas indulgencias y remisiones de pecados se reflejen en la práctica. Los pecados y las dispensas de las penitencias pueden aplicarse, por vía sufragánea, a las almas de los fieles que han partido de este mundo, unidos a Dios por la caridad.

V. Por último, por el presente, otorgamos a los asociados mencionados anteriormente la facultad, si su delicado estado de salud lo requiere, de recibir el perdón de sus pecados les impide visitar su Oratorio, a fin de ganar las indulgencias plenarias o parciales, la facultad, libre y lícitamente, con el permiso y según el juicio de su confesor, de sustituir este acto de piedad por alguna otra obra buena.

La presente tiene validez solamente por siete años.

Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el sello del Pescador, el 30 de Marzo de 1885, siendo el octavo año de nuestro Pontificado.

Lugar del sello.

Cardenal LEDOCHOWSKI.

Examinado y autorizada su ejecución:

Tours, 22 de abril de 1885.

J. BUISSON, Vic. Gen.


Capítulo 4
Petición dirigida al Santo Padre
Solicitando que la Cofradía de la Santa Faz de Tours sea establecida como Archicofradía

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QUE LA COFRADÍA DEL SANTO ROSTRO DE TOURS SEA ESTABLECIDA COMO ARCHICOFRADÍA

(Traducción.)

SANTÍSIMO PADRE,

Pierre Janvier, sacerdote y decano del capitul de la iglesia metropolitana de Tours, y director de la Cofradía de la Santa Faz, postrado a sus pies, le presenta humildemente la siguiente petición.

En la ciudad de Tours existe un Santuario que el difunto arzobispo, Mons. Colet, de piadosa memoria, el 29 de junio de 1876, fiesta del apóstol San Pedro, constituyó solemnemente como capilla pública, para favorecer la devoción al Santísima Faz de nuestro Señor Jesucristo, ya existente en ese lugar. Allí, de hecho, desde el año 1851, fervientes cristianos, siguiendo el ejemplo de un gran siervo de Dios, el señor León Dupont, ofrecían un culto de adoración y oración a la Faz de nuestro Señor, ultrajado en su pasión, ante una imagen de aquel Santo Encaje, siendo una fiel representación de la verdadera efigie conservada en el Vaticano.

Esta piadosa devoción, tan conforme a lo que se ha practicado desde tiempos inmemoriales en la Iglesia de Roma con respecto

al velo de Verónica, se ha considerado, en nuestros días, particularmente apropiada para suscitar en nuestras almas un amor más vivo y más sincero hacia nuestro sufriente Señor, y un celo más ardiente y eficaz para reparar las ofensas infligidas en cada lugar a su adorable persona.

Por lo tanto, esta sagrada devoción, entrando, por sí sola, en todos los corazones, se ha popularizado poco a poco. En el transcurso de treinta y cuatro años, se ha extendido no solo por toda Francia, sino también por Bélgica, los Países Bajos, Suiza, Inglaterra, Canadá, los Estados Unidos de América, España, Italia, Alemania, hasta el centro de Asia (en Bagdad y Mosul), e incluso hasta los confines de Oriente (en Shanghái y Saigón). En todas partes, laicos piadosos, sacerdotes eminentes, religiosos, pastores y teólogos, obispos y arzobispos la acogen, la favorecen y la propagan.

Ahora, el Oratorio público de Tours, conocido comúnmente como «el Oratorio de la Santa Faz», ha sido y sigue siendo el punto de partida de este providencial movimiento de fe y de piedad hacia el divina Faz del

Redentor. Por consiguiente, es un centro muy frecuentado, y ya célebre, al cual acuden a diario peregrinaciones de penitencia y expiación desde todas partes. Muchos acuden allí a rezar; los sacerdotes celebran allí los santos misterios; los fieles asisten a misa y comulgan en el lugar; se implora la conversión de los pecadores, la curación de y el éxito en los asuntos; sobre todo, se hacen esfuerzos,

especialmente en ciertos días por ofrecer al Padre celestial, ante la Faz de su divino Hijo, un digno homenaje de reparación, a fin de aplacar su justicia irritada como está por tantos crímenes, blasfemias y profanaciones cometidos en nuestros días y de apartar los castigos con los que merecemos ser golpeados. Dios, al parecer, mira con ojos favorables estas súplicas y se digna conceder estas oraciones; a menudo se obtienen gracias espirituales y temporales de toda índole; prueba de ello es que las paredes del Santuario de la Santa Faz están adornadas con numerosas placas de mármol ofrendadas como exvotos, y el altar se halla rodeado de muletas y bastones dejados allí por personas cojas y por enfermos que han sido curados.

Tan grande es la afluencia de quienes acuden a orar allí, que, durante los últimos ocho años, el arzobispo de Tours se ha visto obligado a establecer una nueva sociedad sacerdotal, designada como la de «los Sacerdotes de la Santa Faz», con la misión especial de servir al dicho Oratorio y de responder a todas las necesidades de los fieles que lo frecuentan. Estos sacerdotes mantienen una comunicación diaria con los párrocos, los superiores de comunidades y los fieles de toda clase y condición, quienes se dirigen a ellos desde todas partes, directamente o por carta, para solicitar recomendaciones de oración y obtener los medios para establecer o propagar, en sus respectivas localidades, esta misma devoción saludable.

Desde que fueron destinados a esta labor, estos sacerdotes afirman que, en el transcurso de ocho años, han enviado a diversos lugares más de veinte mil grabados, los cuales son facsímiles auténticos de la Verónica del Vaticano; que todas

estas efigies han sido solicitadas con espíritu de fe, de veneración y de amor por el doliente Faz de nuestro Señor; y que la mayor parte de ellas, expuestas, como están, con lámparas encendidas ante ellas en catedrales y parroquias, o en las capillas de las comunidades, se han convertido, tal como es el caso de Tours, objeto de una veneración similar y, a menudo, fuente de grandes gracias.

Con el fin de encauzar debidamente esta devoción, que crece día a día, y para lograr que produzca todos los frutos que de ella cabe esperar, se ha considerado necesaria una piadosa asociación, constituida regularmente y con las debidas formas. Desde hace mucho tiempo, los ánimos de muchos se hallaban predispuestos a ello, y se reclamaba una Cofradía, con su título especial, su organización y sus propios estatutos, dedicada a la veneración de la Santa Faz. Este anhelo se hizo realidad, de la manera más feliz y para gran regocijo de los fieles, gracias a nuestro actual y venerable Arzobispo, el Reverendísimo Monseñor Meignan, mediante un decreto fechado el 23 de Octubre de 1884.

Dicho decreto arzobispal, junto con los estatutos o normas que aprueba y de los cuales depende fue presentado ya ante Su Santidad, quien se dignó, mediante cartas apostólicas del 9 de diciembre de 1884 y del 30 de Marzo de 1885, conceder a la Cofradía de la Santa Faz preciosas indulgencias plenarias y parciales.

La alegría y el piadoso consuelo que estos primeros favores de la Santa Sede han deparado a los sacerdotes y a los fieles resultan inauditos.

Varios miles de personas se apresuraron a inscribir sus nombres en el registro de la Cofradía, y continúan haciéndolo a diario.

Se han establecido canónicamente cofradías, conocidas bajo el mismo título, que adoptan los mismos estatutos y persiguen el mismo fin.

Además, durante los últimos años se han formado en diversos lugares asociaciones o cofradías análogas en honor de la Santa Faz; estas se hallan ya más o menos unidas a nosotros y estarán dispuestas a afiliarse canónicamente a nuestra Cofradía, a modo de centro, si obtenemos el permiso para ello. Si los pastores y los fieles manifiestan tanto fervor y celo por la devoción a la Santa Faz y por la Cofradía a él consagrada, es porque perciben las inestimables ventajas que de ella se derivan para la gloria de Dios, el consuelo de los justos, la conversión de los pecadores y, sobre todo, la expiación de los sacrilegios, las profanaciones y otros crímenes con los que el infierno inunda actualmente al mundo. Pues el objetivo expreso que se proponen los miembros de la Cofradía al honrar el doliente Faz del Salvador Jesús es el de impedir, o, al menos, reparar, los inefables ultrajes que los blasfemos, los librepensadores y los masones infligen a la majestad y soberanía de Dios, a la divinidad de nuestro Señor Jesucristo y a la autoridad de la Iglesia. Es evidente que estos efectos tan deseables se obtendrían de una manera aún más segura y más ampliamente difundida si la asociación de Tours, cuna y centro de una Antigua devoción, y abrazada hoy con fervor como

medio de reparación en estos nuestros tiempos, tendría el poder de agregarse y vincularse canónicamente a sí misma, mediante lazos aún más estrechos y sagrados, a la multitud de asociados dispersos por todas las partes del universo. De ello resultaría, con toda probabilidad, bajo el estandarte de la Faz Doloroso del Redentor, una gran y sólida unidad de mentes y corazones, que favorecería la necesidad, tan vivamente sentida, de oración y expiación, y que lucharía ventajosamente contra el demonio de la impiedad y sus secuaces, unidos entre sí por el odio a todo lo que es bueno.

Estas son, pues, las razones, Santísimo Padre, por las que suplicamos a Vuestra Santidad que se digne conceder a esta asociación de la Santa Faz, establecida en Tours, el título y los privilegios de una Archicofradía; de tal manera que posea la facultad de agregar a sí misma a todas las demás asociaciones del mismo título, ya establecidas, o que en adelante se establezcan, y de comunicarles todas las indulgencias con las que ha sido o serán enriquecidas por la Santa Sede Apostólica.

. JANVIER

Tours, 1 de septiembre de 1885.

Recomendamos encarecidamente esta petición a Su Santidad; la consideramos enteramente Digna de vuestra paternal benevolencia, y estamos persuadidos de que el favor solicitado responde a numerosas y profundas necesidades, y que, si os dignáis concederlo según vuestra habitual bondad, contribuirá de manera admirable y poderosa a acrecentar el conocimiento y el amor a nuestro divino Redentor en las almas de los hombres; la devoción a los intereses de su culto y de su honor, y, sobre todo, el celo por la reparación de los crímenes que tan gravemente ultrajan la dignidad de su adorable Persona y la autoridad de su santa Iglesia.

GUILLAUME-RENÉ, Arzobispo de Tours.

A esta petición, así recomendada por el arzobispo de Tours, se adjuntó una serie de recomendaciones especiales inscritas en el siguiente orden:

FRANCIA Su Em. el cardenal Guibert, arzobispo de París. Su Em. el cardenal Caverot, arzobispo de Lyon. Su Em. el cardenal Desprez, arzobispo de Toulouse. Mons. Place, arzobispo de Rennes. Mons. Fonteneau, arzobispo de Albi. Mons. Le Coq, obispo de Nantes. Mons. Catteau, obispo de Luçon. Mons. Dabert, obispo de Périgueux. Mons. Marpot, obispo de Saint-Claude. Mons. Garaguel, obispo de Perpiñán. Mons. Sourrieu, obispo de Châlons. Mons. Bourret, obispo de Rodez. Mons. Besson, obispo de Nimes. Mons. Becel, obispo de Vannes. Mons. Laborde, obispo de Blois. Mons. Le Hardy du Marais, obispo de Laval. Mons. Bellot des Minières, obispo de Poitiers. Mons. de Dreux-Brézé, obispo de Moulins. Mons. Denechau, obispo de Tulle. Mons. Fava, obispo de Grenoble. Mons. Dennel, obispo de Arras. Mons. Lebreton, obispo de Le Puy. Mons. Gay, obispo de Anthedon. Los abades de La Trappe, reunidos en capítulo. FRANCIA (continuación) Dom Couturier, abad de Solesmes. El Superior general de los Lazaristas. El Provincial de los Capuchinos. El Provincial de los Dominicos. El Superior del Gran Seminario de Versalles. BÉLGICA Mons. Bracq, obispo de Gante. Mons. Doutreloux, obispo de Lieja. Mons. Belin, obispo de Namur.

ITALIA Mons. Salvaj, obispo de Alejandría. Mons. el obispo de Teano. Mons. el obispo de Muro. Mons. el obispo de Acireale. El Superior general de los Redentoristas.

ESPAÑA Mons. el obispo de Calahorra. El Provincial de los Carmelitas.

SUIZA Mons. Mermillod, obispo de Lausana y Ginebra.

AUSTRIA Mons. Strossmayer, obispo de Agram. El Superior del Seminario de Gran. El Reverendo Padre Abad de Beuron.

INGLATERRA Su Eminencia el Cardenal Manning, arzobispo de Westminster. Mons. Bagshaw, obispo de Nottingham.

IRLANDA Mons. Duggan, obispo de Clonfert.

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Su Eminencia el Cardenal McCloskey, arzobispo de Nueva York. Mons. Gibbons, arzobispo de Baltimore. Mons. Elder, arzobispo de Cincinnati. Mons. Keane, obispo de Richmond. Mons. Neraz, obispo de San Antonio (Texas). Mons. Jansens, obispo de Natchez. Los Padres del Sagrado Corazón en Watertown.

CANADÁ Mons. Taschereau, arzobispo de Quebec. Mons. Colin, superior del seminario de Saint-Sulpice en Montreal. COLONIAS Mons. Colombert, obispo de Samosata, vicario apostólico de la Cochinchina francesa. Mons. Gouin, arzobispo de Puerto España en Trinidad (Antillas).


Capítulo 5
Breve de León XIII erigiendo la Archicofradía
Fundación de la Archicofradía de la Santa Faz (pro Gallia et ubique)

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FUNDACIÓN DE LA ARCHICOFRADÍA DEL SANTO ROSTRO (Traducción.)

LEÓN XIII, PAPA.

Para perpetua memoria.

Según las costumbres de los Romanos Pontífices, nuestros predecesores, acostumbramos a adornar y enriquecer con honores y privilegios especiales las piadosas asociaciones instituidas para la práctica de las obras de piedad y caridad. Nuestros amados hijos, directores y asociados de la piadosa Cofradía conocida como la de la Santa Faz, establecida canónicamente en el santuario del mismo nombre, en la ciudad de Tours, y enriquecida por nosotros y la Santa Sede con numerosos privilegios, nos han expresado el deseo de que, haciendo uso de la plenitud de Nuestro poder apostólico, honremos su asociación con el título de Archicofradía y con la preeminencia que le es debida.

Deseosos de otorgar a todos y cada uno de aquellos en cuyo favor se expiden estas cartas una señal especial de nuestra benevolencia, y únicamente en lo que respecta al presente caso, teniéndolos por absueltos, y que han de ser absueltos, de todas las sentencias de excomunión e entredicho, así como de todas las censuras y penas eclesiásticas en que hayan podido incurrir y que les hayan sido impuestas de

cualquier modo o por cualquier causa que fuere; nosotros, en virtud de nuestra autoridad apostólica y por medio de las presentes, establecemos y constituimos como Archicofradía perpetua con los privilegios acostumbrados a la llamada Cofradía de la Santa Faz, establecida en la ciudad de Tours. Y, en virtud de esa misma autoridad nuestra y por medio de estas letras, concedemos y otorgamos a perpetuidad a los directores y miembros, presentes y futuros, de dicha Archicofradía la facultad de agregarse a sí misma, válida y lícitamente, en todo el orbe (a excepción de nuestra gloriosa ciudad), a todas las demás Cofradías existentes que lleven el mismo nombre y persigan el mismo fin; observando siempre la forma prescrita por la Constitución del Papa Clemente VIII nuestro predecesor de feliz memoria, así como las demás disposiciones apostólicas ordenanzas redactadas sobre esta materia, así como para comunicar a todos y a cada uno las Indulgencias, remisiones de pecados y dispensas de penitencia que han sido concedidas por la Santa Sede Apostólica a la asociación así erigida por nosotros en Archicofradía, y que son susceptibles de ser comunicadas a otras.

Decretamos que nuestras presentes cartas sean, para el presente y el futuro, firmes, válidas y eficaces; que obtengan y posean sus efectos plenos y enteros; que favorezcan plenamente a todos y en todo aquello que les concierne y les concierna en adelante, de conformidad con lo que ha sido previamente enumerado y que sean juzgadas y definidas por los jueces ordinarios y delegados, quienesquiera que sean, incluso los Auditores de las causas del Palacio Apostólico

Los Nuncios de la Santa Sede, los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, e incluso los Legados a latere ,y por cualesquiera otras personas, sea cual fuere su dignidad y su poder; retirándoles, en general y en particular, todo poder y autoridad para juzgar e interpretar de otro modo; de tal suerte que, si alguien, cualquiera que sea la autoridad de la que esté investido, atenta contra alguna de estas cláusulas, ya sea a sabiendas o por ignorancia, su acto será nulo y sin valor.

Y esto no obstante las Constituciones y ordenanzas Apostólicas, y, en cuanto sea necesario, los estatutos, costumbres y usos contrarios a la antedicha Cofradía y a cualesquiera otras, aun cuando hayan sido confirmados mediante juramento apostólico o por cualquier otra decisión. Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 1 de Octubre de 1885, siendo el octavo año de nuestro Pontificado.

Lugar del sello.

Cardenal LEDOCHOWSKI.

Examinado,

Mandamos su ejecución y uso.

GUILLAUME-RENÉ,

Arzobispo de Tours.

Lugar del sello.


Capítulo 6
Carta Pastoral del Arzobispo de Tours
Anunciando la creación de la Archicofradía de la Santa Faz

✦ ✦ ✦
DE LOS Msgr. EL ARZOBISPO DE TOURS
AL CLERO Y A LOS FIELES DE SU DIÓCESIS
ANUNCIANDO LA CREACIÓN DE LA ARCHICOFRADIA DEL SANTO
ROSTRO
EN LA CIUDAD DE TOURS MUY QUERIDOS HERMANOS:

Deseamos informarles del gran favor que el Santo Padre acaba de conceder a una de nuestras más apreciadas asociaciones; a saber, la Cofradía de la Santa Faz. Mediante un breve de fecha 1 de octubre de 1885, León XIII, a petición nuestra, se ha dignado elevar a la dignidad de archicofradía, en toda la Iglesia, a la asociación diocesana conocida con el nombre de la Cofradía de la Santa Faz. Enseguida comprenderás la gran importancia de este acto solemne y el gran desarrollo que obtendrá en el futuro para nosotros. Ahora que ha sido bendecida y glorificada de esta manera, nuestra primera obligación es la de dar gracias a Dios y al sucesor de San Pedro.

Aprovechamos con entusiasmo esta oportunidad para recordarles el espíritu y la excelencia de la devoción a la Santa Faz, de la cual Tours es, después de Roma, su principal sede.

I. Esta forma de culto a Jesucristo, como bien saben, queridos hermanos, no es nueva en la Iglesia. Está ligada al dogma de la Encarnación y se remonta a la venida del Hijo de Dios al mundo. Las primeras personas que contemplaron y adoraron el divina Faz de Jesús fueron María, José, los pastores, los Reyes Magos, los discípulos y los apóstoles. Cuando el pueblo, suspendido de los labios del Hombre-Dios, admiró la sabiduría de su doctrina y dijo:

«¿Cómo es posible que este hombre haya hecho todas estas cosas (1)?» quedaron, al mismo tiempo, impresionados por los incomparables encantos de su elocuencia, la gracia de su enseñanza, el acento de su voz y, sobre todo, por el aspecto de su adorable Faz, «sobre el cual, dice San Jerónimo, resplandecen los rayos de la majestad divina (2)». Porque esta Faz, Según el docto y piadoso Orígenes, [la Faz divina], siendo alternativamente dulce y severo,

__________________________________________________________ (1)Marcos, 6, 2. (2) Divinalis majestas lucebat in facie. (S. Jerónimo en Math, III, 100).

Según el docto y piadoso Orígenes, [la Faz divina], misericordioso y terrible, adoptaba diferentes aspectos según las disposiciones interiores de aquellos que se hallaban en su presencia; mostraba una expresión de benignidad y ternura hacia los niños pequeños, pero aterrorizaba a los mercaderes en el Templo.

Las glorias del Tabor, los dolores de la Pasión, reflejados en la Faz divina, han sido en todo tiempo el objeto arrebatador y el tema de contemplación de los corazones nobles y de las almas escogidas, tales como los Agustines y los Bernardos, las Gertrudis y las Matildes. El acto sublime de una santa mujer, al enjugar con su velo la Santa Faz de Jesús inclinado bajo el peso de su cruz en el camino del Calvario, ha sido siempre célebre; ha inspirado a pintores y artistas, y constituye el tema de la sexta estación del Vía Crucis, reproducida bajo tantas formas conmovedoras.

Sería demasiado largo enumerar las riquezas de ciencia y de piedad que las Escrituras, los Padres, la tradición, la teología y la historia nos ofrecen en favor del culto tan legítimamente debido a la Faz de nuestro amado Redentor. Bástenos señalar que este sagrado culto se conserva mediante una tradición ininterrumpida, y que, desde tiempo inmemorial, ha sido practicado públicamente en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano; es también bien sabido con qué celoso cuidado los Pontífices, de siglo en siglo, han custodiado vigilantemente el velo de la Verónica, que la Ciudad Eterna todavía estima como uno de sus tesoros más preciados. II. Impresionado por estas consideraciones, un piadoso cristiano, oriundo de nuestra ciudad de Tours, concibió,

en 1831, idea a la que pronto se adhirieron sacerdotes ilustrados y muchas almas fervientes, la idea de aplicar el culto a la Faz doliente de Jesucristo a la reparación de las blasfemias, de la incredulidad y de otras formas de impiedad que constituyen el dolor y la deshonra de la época en la que vivimos. El progreso siempre creciente del escepticismo, los estragos ocasionados por las doctrinas perniciosas y los proyectos destructivos de las sociedades secretas han contribuido a reavivar y a extender cada vez más entre nosotros el sentido y la necesidad de la expiación y, por consiguiente, el salutífero culto en cuestión.

¡Que el mundo se vuelva tan solo hacia la Faz de Cristo; que lea en Él las divinas enseñanzas que nos imparte; que medite sobre las lecciones que nos presenta, y adquirirá rápidamente la conciencia de sus errores; se arrepentirá al descubrir en los rasgos del Jesús sufriente, en la Faz herido y ultrajado del Salvador: a la vez Su amor y los signos precursores de Su justicia. El Santa Faz, que le hará percibir el mal que ha cometido y le hará comprender sus ofensas, le inspirará compunción de corazón. Los fieles ofrecerán entonces a Dios el homenaje de su fe y el tributo de sus reparaciones.

En la actualidad, Dios es olvidado en todas partes; a menudo es negado y blasfemado. ¡Por cuántos crímenes no es provocada Su ira! Su soberanía, Su autoridad sobre las familias y sobre las naciones, Su providencia, cada una de Sus perfecciones esenciales es mal comprendida y vergonzosamente pisoteada por una secta impía que desea aniquilar Su propio Nombre, el cual ya no pronuncia, y que lo destierra incluso de los labios de los niños pequeños.

La persona de Jesucristo, Su vida, el inefable semblante del

Verbo Encarnado, nuestro libertador y nuestro Salvador, el

compendio siempre vivo de la Redención, el espejo que la

refleja en toda su plenitud: ¿qué es todo esto para la mayoría

de los hombres? Un frío recuerdo histórico; a veces un mito;

siempre un reproche molesto. De ahí surge que Cristo sea

insultado, que sea ultrajado, que Su Nombre sea

vergonzosamente escarnecido, tal como en los días de los judíos

que lo crucificaron. Cuando se retiran el crucifijo y las

imágenes de los santos de las escuelas, ¿acaso no es por el

deseo de borrar la impresión celestial de la adorable Faz de

Jesús, grabada por las madres cristianas en los corazones de

sus hijos? ¿Qué remedio puede aplicarse a tan gran mal? ¿Cuál

es la mejor manera de librar la batalla: a veces contra tal

ignorancia, otras contra tal olvido y otras más contra tales

ultrajes?. Desde los mismos albores del cristianismo, el gran

apóstol que hizo resplandecer la luz del Evangelio en medio de

las tinieblas del paganismo señaló el remedio. «Ha aparecido la

bondad y la benignidad de Dios, nuestro Salvador», exclamó:

Benignitas et humanitas apparuit Salvatoris nostri Dei (1).

Hoy en día, en estos tiempos nuestros tan desdichados en los

que ha hecho su aparición una especie de paganismo, peor aún

que el antiguo, he aquí que se nos presenta esta Faz

luminoso a la vez divino y humano de nuestro Dios Salvador.

Ya ha padecido, por amor a nosotros, las ignominias y las

heridas de la Pasión; ahora, como poderoso intercesor en el

Cielo, aboga por nuestra causa ante su Padre; y en el altar, en


(1) Tit. 3, 4.

El Sacramento de la La Eucaristía, aunque oculta e invisible, está realmente presente; nos mira, nos sonríe, nos bendice y nos protege. Volvámonos hacia ella con confianza; imaginemosla ante nosotros, interroguemos su divina fisonomía; mostrémosla, bajo todos sus diversos aspectos, al Padre celestial, irritado por nuestras ofensas. « ¡Oh Dios! Mira la Faz de tu Cristo... Padre, perdona »: Respice in Faciem Christi tui (1)... Pater, dimitte (2). Presentémoslo a los hombres, a los pecadores, a aquellos que lo maldicen y ultrajan; sus lágrimas, su sudor, su inalterable paciencia, su amor invencible, posee el poder de desarmar a los más rebeldes y conmover a los más endurecidos; en su presencia confiamos caerán de rodillas, se golpearán el pecho y volverán al conocimiento y al amor de su Dios.

Tal es, en efecto, el fin de la devoción a la Santa Faz: conmover el corazón del hombre, detener el brazo de Dios. ¿Y qué eficacia no debe poseer para alcanzar este doble y tan deseable objetivo? Nos hace sensible todo aquello que resulta más conmovedor y más penetrante en la adorable persona del Verbo Encarnado; de Aquel a quien los profetas llamaron a la vez «el varón de dolores» y «el más hermoso entre los hijos de los hombres». Nos lo muestra bajo el más misericordioso y el más amable de sus aspectos. Es por el rostro, dicen las Escrituras, que el hombre se discierne y se da a conocer (3). En nuestro Señor, que poseyó nuestra naturaleza naturaleza humana en toda su perfección, su Santa Faz fue el espejo purísimo de su alma, la vivida dulce expansión de _____________________________________________________________________________________ ________ (1) Sal. 83, 10. (2) Luc. 23, (3) Ex visu cognoscitur vir. (Eccle., xix, 26)

corazón, la expresión visible de sus pensamientos íntimos y de sus más tiernos afectos. Así, la adoración de su divina Faz, aunque distintiva y especial, está íntimamente ligada a la devoción a la Eucaristía y a la de la Pasión. Sin confundirse con estas grandes devociones, tan eminentemente católicas y tan fuertemente recomendadas, les presta una útil ayuda; Las completa, las ilumina, tiende a hacerlas, al menos en el caso de

muchas almas, más sensibles, más atractivas y más fructíferas; por medio de ellas, y en unión con ellas, ayuda a las almas fervientes a entrar más fácilmente en la meditación sobre los misterios y el amor de nuestro Señor; así dispone a los fieles a la los actos más generosos y heroicos de penitencia y reparación.

III. Estas consideraciones, que solo hemos tocado someramente y en las que no es necesario profundizar más, nos habían impresionado desde hacía mucho tiempo, mis muy queridos hermanos; y nos determinaron a establecer en la capilla de la Santa Faz una Cofradía especial, distinta de todas las ya existentes, y dotada de estatutos propios. Haciendo uso de nuestra potestad como Ordinario, hicimos realidad esta idea mediante una ordenanza fechada el 25 de octubre de 1884, y establecimos canónicamente en nuestra ciudad arzobispal una Cofradía de la Santa Faz, propiamente dicha.

En dos ocasiones diferentes, la nueva Cofradía se presentó en Roma ante el Santo Padre, a fin de que se dignara bendecirla, aprobarla y enriquecerla con indulgencias. Su Santidad se dignó hacerlo: la primera vez, mediante un Breve fechado el 9 de diciembre de 1884; y una segunda vez, mediante otro Breve

fechado el 30 de Marzo de 1885. Por último, muy recientemente, mediante un tercer Breve fechado el 1.º de Octubre del presente año coronando todos sus favores anteriores y accediendo con singular benevolencia a la humilde petición que se le había dirigido al respecto, nuestro Santo Padre, el Papa León XIII declaró haber elevado la Cofradía de la Santa Faz al rango de Archicofradía y, junto con este título, le confirió la preeminencia, los derechos y todos los privilegios inherentes a dicho título. La intención de Su Santidad es que no se le asigne restricción ni límite alguno; su vigencia es a perpetuidad y para todos los países del mundo, dondequiera que se encuentren ubique terrarum . Asimismo, concede a dicha Archicofradía la facultad de agregar a sí otras asociaciones de la misma índole y de comunicarles los privilegios de los que ella misma goza, así como las indulgencias y otros favores espirituales con los que ya ha sido o pueda ser en el futuro, enriquecida. Esta concesión es la más amplia de cuantas, en asuntos similares, es posible obtener de la Santa Sede.

Confesamos, muy queridos hermanos, que ciertamente no escatimamos esfuerzo alguno para respaldar y reforzar la petición presentada al Santo Padre. No obstante, un éxito tan pronto y tan rotundo ha superado todas nuestras expectativas; solo puede explicarse según se nos informa desde Roma por una inesperada intervención de la Divina Providencia y por la voluntad expresa de León XIII, nacida de su deseo para obtener una compensación por las pruebas que ha sufrido y que lo han conmovido profundamente.

Nuestra gratitud es, por tanto, igual a nuestra admiración y a nuestra alegría. Vosotros la compartiréis, muy queridos

hermanos; en presencia de Dios, participaréis de los sentimientos que nos embargan hacia el augusto y muy amado Pontífice, quien nos ha dado una nueva y conmovedora muestra del interés paternal que tiene por nuestra iglesia metropolitana. Pues comprendéis que el honor conferido al Oratorio de la Santa Faz se refleja en nuestra ciudad arzobispal y en toda nuestra diócesis.

Tenemos ahora, en Nuestro medio, a unos pocos pasos de la antigua tumba de nuestro gran taumaturgo, un nuevo centro de amor divino, un centro de adoración y de actos de reparación, reconocido y autorizado por el Vicario de Jesucristo, y enriquecido por él con distinciones excepcionales y preciosas indulgencias. El modesto santuario, en el cual durante veinticinco años oró aquel a quien la voz popular llamaba «el santo hombre de Tours», ya había atraído la atención de Francia y de los países más distantes; peregrinos acudían allí en masas continuamente, individualmente o en grupos, desde diferentes países. En la actualidad, el propio dedo

del Soberano Pontífice señala este santo lugar a toda la Iglesia, y le asigna durante los siglos venideros, un lugar privilegiado entre aquellos santuarios que se cuentan entre los más favorecidos de su género. Hacia este lugar se volverán de ahora en adelante, con plena confianza y desde todos los rincones del mundo, los ojos y los corazones de aquellos que deseen venerar la Faz doliente de Cristo, y hallar en él un medio de preservación y salvación. Muéstranos tu Faz, ¡oh, Señor!, y seremos salvos (1). Este clamor suplicante del Rey

__________________________________________________________ (1) Domine, ostende Faciem tuam, et salvi erimus. (Sal. 79, 4.) El Santo Padre concede sesenta días de indulgencia a quienes reciten estas palabras y besen devotamente una imagen de la Santa Faz.

Profeta que brota del Oratorio donde el Sr. Dupont lo pronunció tan a menudo, en el recogimiento y el fervor de la oración hallará eco en los confines más remotos del universo; las benignas palabras del Sumo Pontífice lo acompañarán y garantizarán su efecto salutífero.

IV. Nos sentimos conmovidos, muy queridos hermanos; nos estremece de gozo este pensamiento: ¡la salvación puede llegar o, al menos, verse poderosamente impulsada por medio de la Santa Faz! ¡Y es precisamente en medio de nosotros donde su culto ha sido especialmente bendecido por León XIII! ¿Cómo sería posible que nuestro corazón no se colmara de consuelo y esperanza? ¿Cómo, ante este rasgo característico de una amable Providencia ¿Sería posible para nosotros no ver una gran bendición concedida a Nuestro episcopado? La asociación, que necesariamente estaba dotada de un carácter aislado y restringido, se ve ahora engrandecida y confirmada por un acto memorable del Soberano Pontífice. Al conferirle el título y el honor de Archicofradía poseedora de la facultad de afiliación en todo el mundo, León XIII otorga a la devoción de la Santa Faz un principio de vitalidad y expansión del que hasta ahora carecía: una especie de sanción apostólica que la hace digna de ser recomendada a los pastores y a los fieles de la Iglesia universal.

Por estos motivos, muy queridos hermanos, os exhortamos a hacer vuestras en la medida de vuestras posibilidades tan generosas y oportunas intenciones. Honremos, amemos más que nunca la Santa Faz de nuestro Señor; ofrezcámosle un frecuente homenaje de alabanza y reparación. Daos prisa en

solicitar vuestra admisión entre los asociados de la Archicofradía; nos corresponde a nosotros ser los primeros en dar ejemplo de prontitud y celo, y en aprovechar las gracias de las cuales poseemos aquí el centro y la fuente. Aquellos miembros del clero que juzguen conveniente establecer la asociación cada vez más presente entre las más lejanas naciones extranjeras, y dado que las necesidades religiosas de hoy son casi las mismas en todas partes, creemos que nuestra querida Archicofradía está llamada a producir en cada lugar una santa emulación de celo por el honor de Jesucristo, y el triunfo de su Iglesia, un vasto y unánime concierto de fervientes oraciones reparadoras, que abarque al mundo entero, y que Dios se digne recompensar con los resultados que más se ajusten a los deseos de su Vicario en la tierra.

La presente carta pastoral se leerá desde el púlpito el domingo siguiente a su recepción.

Dada en Tours, en nuestro palacio arzobispal, el 15 de Octubre de 1885, día de la fiesta de Santa Teresa.

-J- GUILLAUME-RENE, Arzobispo de Tours

Capítulo 7
Diploma o Cartas de Agregación
Con el Decreto anexo

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(Texto traducido.)

Dado que este diploma de agregación está destinado a las cofradías que puedan establecerse en todos los países del mundo, fue necesario que fuera redactado en la lengua de la Iglesia. Ofrecemos aquí su traducción para uso de los fieles y a fin de que nuestros lectores tengan un conocimiento exacto de tan importante documento. CARTAS DE AGREGACIÓN A LA ARCHICOFRADÍA DEL SANTO ROSTRO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, CANÓNICAMENTE ESTABLECIDA EN EL SANTUARIO DEL MISMO NOMBRE EN LA CIUDAD DE TOURS.

La admirable Providencia de Dios ha permitido que, en estos tiempos nuestros, la antigua devoción hacia el Santísima Faz de nuestro Señor Jesucristo, la cual nunca ha cesado en la Iglesia y que, desde tiempo inmemorial, ha sido celebrada de modo especial en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, haya sido considerada como un medio sumamente idóneo para reavivar la languideciente caridad de los fieles y para reparar las ofensas y los ultrajes de toda índole infligidos en diversos lugares a la Divina Majestad.

Habiendo considerado maduramente estas cosas y movido, además, por el deseo de promover, por medio de este culto saludable la gloria de Dios, el conocimiento y el amor de Jesucristo, el consuelo espiritual de los justos, la conversión de los pecadores y, sobre todo, un celo infatigable por expiar los sacrilegios, las blasfemias y otros crímenes que, en la actualidad, cubren la tierra, el ilustrísimo y reverendísimo

Arzobispo de Tours, Mons. Guillaume Meignan, en una capilla de su ciudad arzobispal comúnmente llamada «el Oratorio de la Santa Faz», donde esta devoción comenzó a florecer de manera admirable, instituyó y estableció canónicamente una piadosa Cofradía bajo el título e invocación de la Santa Faz, asignándole aquellos dos textos de la Escritura: «Señor, muéstranos tu Faz, y seremos salvados», y: «Mirad, oh Dios, Protector nuestro, y contempla la Faz de tu Cristo».

El Sumo Pontífice León XIII no solo quiso enriquecer esta Cofradía con favores espirituales e indulgencias, sino que, además, deseando acrecentar su dignidad y reputación, se dignó, mediante cartas apostólicas en forma de Breve, fechadas el 1 de octubre de 1885, establecerla y constituirla, a perpetuidad, como una Archicofradía,

con todos y cada uno de los derechos, preeminencias y privilegios acostumbrados; concediendo, al mismo tiempo, la facultad, siempre que se observe la forma de la constitución de Clemente VIII, de feliz memoria, y las demás Ordenanzas Apostólicas dictadas sobre esta materia de agregar a dicha Archicofradía a las Cofradías del mismo nombre y de los mismos estatutos, ya establecidas o que se establezcan en lo sucesivo en todo el mundo; así como de comunicarles, libre y lícitamente, todas las gracias e indulgencias concedidas a la susodicha Archicofradía, y que sean susceptibles de ser comunicadas; con este fin: que los fieles y los pastores de almas, al honrar el Santísima Faz de nuestro Señor Jesucristo cargado durante la Pasión de tantos ultrajes y sufrimientos, se esfuercen, en conjunto y con gran celo, por prevenir o al menos, por reparar y expiar las horribles e incesantes injurias que los blasfemos del Nombre divino, los

librepensadores y los sectarios impíos infligen, por doquier y en estos días, a nuestro amantísimo Redentor, a su Vicario en la tierra y a la Iglesia, su Esposa.

Habiendo sido informados de que en la Iglesia de (N. N.) se ha establecido una piadosa Cofradía bajo el título e invocación de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, canónicamente erigida por el ilustrísimo y Reverendísimo Obispo de (N. N.), Su Señoría (N. N.); y que, al mismo tiempo, se han elevado fervientes súplicas para que uniéramos y agregáramos la susodicha Cofradía a nuestra principal Archicofradía, establecida en el Santuario de Tours, de conformidad con la Constitución Quæcumque de Clemente VIII, de feliz memoria, fechada el 7 de Diciembre de 1604; y, teniendo en cuenta las agregaciones de este tipo y la comunicación de indulgencias, así como las modificaciones aprobadas por el Sumo Pontífice Pío IX, en un decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias fechado el 8 de enero de 1861 (cuyos puntos principales de dicha Constitución, así como las modificaciones antes mencionadas, presentamos en una hoja anexa a estas letras, según el tenor de un decreto de la misma Sagrada Congregación, fechado el 19 de Octubre de 1866); tomando en consideración el consentimiento y la carta testimonial del ilustrísimo y Reverendísimo Obispo de (N. N.), Su Señoría (N. N.); en virtud de la potestad que nos ha sido concedida por la Sede Apostólica, unimos y agregamos la susodicha piadosa Cofradía a nuestra Archicofradía, y por medio de estas letras patentes, queremos y declaramos que queda así unida y agregada. Concedemos y comunicamos asimismo a la susodicha Cofradía y a sus asociados, presentes y futuros hermanos y hermanas, en virtud de la autoridad que

hemos recibido del Sumo Pontífice León XIII, todas las indulgencias y favores espirituales concedidos a nuestra Archicofradía.

Humildemente suplicamos al Santísimo y benigno Faz de nuestro Señor Jesús que, por la intercesión del bienaventurado Pedro, Príncipe de los Apóstoles y patrono principal de la Archicofradía, se digne ratificar y confirmar en el cielo nuestro presente acto de concesión y agregación; que conceda a todos los asociados unidos a nosotros gracia y auxilio en esta vida, y que, finalmente, tras este su destierro, se digne mostrarse eternamente ante ellos, resplandeciente en gloria.

Dado en Tours, en el Oratorio de la Santa Faz, bajo la firma del Director de la Archicofradía, a... del mes de... del año de nuestro Señor...

Lugar de la firma.

Lugar del sello.

DECRETO ANEXO AL DIPLOMA ____________

Mediante decreto Urbis et Orbis de la Sagrada Congregación de Indulgencias, de fecha 8 de enero de 1861, que confirma y renueva la Constitución de Clemente VIII, sobre el establecimiento, de las agrupaciones de Cofradías, se dispone que, en la fórmula de las agrupaciones que deben ser, al menos en esencia, conformes a la prescrita por Clemente VIII, deben insertarse, en cualquier caso, los puntos principales de dicha Constitución junto con las modificaciones aprobadas por Pío IX.

No obstante, a petición de algunos Jefes de órdenes y Directores de Archicofradías, con el fin de facilitar la impresión y expedición del Diplomas, Su Santidad el Papa Pío IX, en audiencia del 19 de octubre de 1886, se dignó conceder que, en adelante, los puntos antes mencionados de la Constitución puedan escribirse en una hoja aparte, pero de tal manera que la comunicación de dicha hoja se adjunte rigurosamente a los Diplomas, y se exprese también en la fórmula de agregación...

Dado en Roma, en la Oficina de la Santa Congregación de Indulgencias y de las Santas Reliquias, el 19 de octubre de 1886.

Ant. M. Cardin. PANEBIANCA, Pref.

Phil. Can. COSSA, sustituto.


Capítulo 8
Puntos principales de la Constitución de Clemente VIII

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CLEMENTE VIII

1. No está permitido establecer ni agregar en Iglesias, sean o no pertenecientes a clérigos seculares o regulares, más de una sola Cofradía de la misma institución y del mismo género.

2. Esto se realiza mediante el consentimiento del Ordinario y por medio de Cartas Testimoniales expedidas por él.

3. La Archicofradía matriz comunica expresamente a las Cofradías locales los favores e indulgencias que le han sido concedidos especialmente a ella misma, pero no aquellos de los que goza en virtud del privilegio de comunicación. 4. Los estatutos de las Cofradías son examinados y aprobados por el Ordinario del lugar, quien incluso puede corregirlos.

5. Los favores e indulgencias comunicados a las Cofradías no pueden ser promulgados hasta que hayan sido reconocidos por el Ordinario.

6. La Cofradía podrá recibir limosnas y emplearlas según el modo prescrito por el Ordinario.

7. Las cartas de establecimiento y de agregación podrán ser emitidas y concedidas gratuitamente, sin que se les adjunte ninguna recompensa, incluso si se ofrecen espontáneamente y se reciben con el pretexto de una simple limosna; y solo se permite que cada agregación, establecimiento o confirmación reciba una suma que en Italia no exceda de seis coronas de

moneda romana, y fuera de Italia Treinta francos de moneda ordinaria, a modo de compensación por los gastos en papel, papelería, gastos de oficina, transporte y otros gastos.

8. Estas diversas prescripciones deberán observarse fielmente en todos sus detalles; de lo contrario, el establecimiento, o agregaciones, y la concesión de favores e indulgencias carecerá de toda eficacia y valor; y los superiores y oficiales incurrirán, por ello, en la privación de los oficios que poseen, así como en la incapacidad de obtener cualesquiera otros: pena que solo podrá ser remitida por el propio Soberano Pontífice.


Capítulo 9
Estatutos y Reglas de la Archicofradía de la Santa Faz

✦ ✦ ✦

En virtud de los Breves apostólicos del 9 de diciembre de 1884, del 30 de marzo y del 1.º de octubre de 1885:

I. La Archicofradía de la Santa Faz ha sido establecida, con la autoridad de la Santa Sede, en Tours, en la capilla del mismo nombre, donde, desde el año 1852, se venera de manera especial una copia auténtica del velo de Santa Verónica, conservado en San Pedro de Roma. II. El objeto principal de esta Archicofradía es: 1. Ofrecer a la adorable y sufriente Faz de Nuestro Señor Jesucristo, impresa en el velo de Santa Verónica, el homenaje de adoración y de amor que le es debido; 2. Inducir a los miembros, honrando esta santa y venerable efigie, a realizar actos de fe, de piedad, de celo y de penitencia, a fin de reparar los terribles ultrajes que, en estos días de impiedad, se cometen sin cesar contra la Majestad de Dios, la Divinidad de Nuestro Señor y la autoridad de la Iglesia. III. Los miembros contraen las siguientes obligaciones: 1. Rezar cada día, por las intenciones de la Archicofradía, en latín o en su propia lengua, un Padrenuestro, un Avemaría, un Gloria y la invocación: Domine, ostende Faciem tuam, et salvi erimus: «Señor, muéstranos Tu Faz, y seremos salvos»; 2. Llevar una efigie de la Santa Faz, ya sea en una cruz, una medalla o un escapulario; 3. Asistir, con la mayor frecuencia posible, a las reuniones mensuales celebradas en la capilla donde la asociación está establecida; 4. Extender cuanto puedan la devoción a la Faz sufriente de nuestro Salvador; 5. Inscribir su nombre en el registro de la asociación. IV. Los fieles de cualquier edad y de uno u otro sexo pueden pertenecer a la asociación. Cuando una persona se hace miembro, su nombre se inscribe en el registro, y se le entrega, junto con su certificado de admisión, un ejemplar de los Estatutos y Reglas. V. La fiesta principal de la Archicofradía es la de San Pedro, en cuya Basílica de Roma se conserva el velo de Santa Verónica; sus fiestas menores son las de la Corona de Espinas y la Transfiguración. Además, se rinde un homenaje especial a la Santa Faz el Viernes Santo, cuando la Iglesia conmemora los insultos que nuestro bendito Señor soportó por nosotros, y en particular los ultrajes ofrecidos a su Sagrada Faz, y también el Domingo de Pascua, cuando el velo de Santa Verónica se expone públicamente en Roma en presencia del Soberano Pontífice. VI. Los miembros se reúnen una vez al mes; el día y la hora, junto con las oraciones y ceremonias, son fijados por el director, con la aprobación del Ordinario. VII. El director es nombrado por el Ordinario, y él, o su delegado, tiene la facultad de inscribir a los miembros y de firmar sus certificados de admisión.

Examinado y aprobado, en la víspera de la fiesta del Patrocinio de la Santísima Virgen.

Tours, 26 de octubre de 1885.

Guillermo-Renato, Arzobispo de Tours.

Capítulo 10
Indulgencias concedidas por León XIII
Aplicables a las almas del purgatorio

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Indulgencias plenarias 1.º El día de la admisión; 2.º en la hora de la muerte; 3.º por cada peregrinación anual hecha al Oratorio de la Santa Faz; 4.º en la fiesta de San Pedro, o en un día de su Octava; 5.º en la fiesta de la Transfiguración, o en un día de su octava; 6.º el Domingo de Pasión, o cualquier otro día fijado por el Ordinario.

Para ganar estas tres últimas indulgencias, es necesario visitar la sede de la Cofradía.

Indulgencias parciales Siete años y siete cuarentenas por cada asistencia a las reuniones mensuales. Sesenta días: 1.º por cada ejercicio piadoso realizado en la sede de la Cofradía; 2.º por cualquier otra obra de piedad ofrecida en unión con el objeto de la asociación; 3.º cada vez que un miembro besa devotamente la efigie de la Santa Faz repitiendo la invocación: «Señor, muéstranos Tu Faz, y seremos salvos». Cien días por cada oración dicha ante una efigie de la Santa Faz. (Pío IX, 4 de diciembre de 1876.) Cuarenta días cada vez que un miembro asiste a alguno de los ejercicios diarios de la mañana o de la tarde en la capilla de la Santa Faz en Tours. (El Arzobispo de Tours, 15 de noviembre de 1876.)

Las indulgencias anteriores que exigen una visita a la iglesia pueden ser ganadas por los enfermos en virtud de algún otro acto prescrito por el confesor. (Breve del 30 de marzo de 1885.)

Nota. Los asociados procurarán ser fieles a sus compromisos piadosos, aunque estos compromisos, como todos saben, no imponen obligación de conciencia, es decir, no obligan bajo pena de pecado.

Capítulo 11
Consejos a los Asociados

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I. Llevar consigo una imagen de la Santa Faz, besarla devotamente al despertar por la mañana y por la noche antes de dormir, consagrar a la divina Faz sus acciones del día, y proponerse realizarlas en su presencia y ante sus ojos. II. Al comienzo de sus oraciones o de cualquier ejercicio de piedad, como medio fácil de ponerse en la presencia de Dios y de combatir las distracciones, pensar en la Santa Faz, cuyos ojos están abiertos y fijos sobre nosotros; adorarla con fe, mirarla con amor. III. En presencia del Santísimo Sacramento, recordar que la Faz del Salvador está allí presente en la Sagrada Hostia; que nos ve, nos escucha, nos bendice y nos habla interiormente. IV. Esforzarse por imitar en su conducta las virtudes de paciencia, mansedumbre, serenidad y modestia que resplandecen en la Santa Faz. Escuchemos al divino Maestro, que dijo: aprended de mí, viéndome, que soy manso de rostro y humilde de corazón; sabiendo que, en efecto, la mansedumbre y la humildad del Corazón de Jesús se reflejan admirablemente, como en un espejo clarísimo, en la Faz del Hombre-Dios. V. En las pruebas, enfermedades, accidentes y tentaciones, postrarse ante la imagen de la Santa Faz, ya sea en su oratorio privado o, sobre todo, en la iglesia de la Cofradía, donde está especialmente expuesta. VI. Tener en sus casas una imagen de la Santa Faz, a la que honrarán como protectora de la familia y guardiana del hogar doméstico; recitar ante ella las oraciones que habitualmente se rezan en común en el hogar. VII. Cuando oigan proferir alguna blasfemia, o vean un acto de impío sacrilegio que no puedan impedir, recogerse y pronunciar con el corazón, si no pueden con los labios, las palabras: «Mira, oh Dios, protector nuestro, y contempla la Faz de Tu Cristo», o bien: «¡Bendito sea el Nombre del Señor!», Sit Nomen Domini benedictum. VIII. Propagar el culto de la Santa Faz en su localidad, entre sus amigos y conocidos, y servirse de él para combatir, de todas las maneras posibles, los terribles efectos de la indiferencia y la irreligión.

Capítulo 12
Formalidades para la Agregación a la Archicofradía

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Los diplomas de agregación a la Archicofradía de la Santa Faz se entregan a las Cofradías locales que, estando canónicamente establecidas, desean participar de las indulgencias y demás favores espirituales concedidos a nuestra obra. Es el Ordinario, es decir, el Obispo de la diócesis, quien tiene en exclusiva la potestad de establecer la Cofradía, de aprobar sus estatutos y su regla, y de autorizar su agregación a la Archicofradía de Tours.

De ahí los tres documentos siguientes, exigidos por las Congregaciones romanas: I. Una ordenanza episcopal, por la cual el Ordinario establece canónicamente la Cofradía; II. Una copia de los estatutos y reglas, que lleve la aprobación y la firma del Obispo, con las modificaciones accesorias apropiadas a las necesidades de la localidad y que se juzguen convenientes; III. Una carta testimonial, firmada por el Obispo y con su sello, por la cual autoriza que la Cofradía, establecida por él, sea agregada a la Archicofradía de Tours.

Este último documento, así como la copia de los estatutos, debe enviarse al director de la Archicofradía para ser depositado en sus archivos. La ordenanza de establecimiento debe permanecer en los archivos de la Cofradía local.

Nota. 1. Tenemos a disposición de nuestros colegas dos fórmulas redactadas en latín, Decretum erectionis y Litterae testimoniales, copia de las fórmulas de la Sagrada Congregación de Ritos, que bastará completar y firmar. Las enviaremos a quien las solicite, para que puedan presentarlas a la autoridad eclesiástica, abreviando así el trabajo de los secretarios.

2. Las modificaciones accesorias de que son susceptibles nuestros Estatutos pueden aplicarse al artículo I, conviniendo apropiarlo al nombre del lugar; al artículo VI, al fijar la fecha de la reunión mensual y, cuando sea necesario, los detalles de las ceremonias; al artículo VII, donde debe consignarse el nombre del director. También puede añadirse, al final del artículo II, la designación de ciertos vicios propios de la localidad que es más particularmente necesario combatir o reparar; por ejemplo, la blasfemia, la embriaguez, la profanación del domingo. Según las reglas canónicas, está permitido añadir, pero no suprimir nada.

Cumplidas estas formalidades, entregaremos al director de la Cofradía local un Diploma de agregación, redactado conforme a las prescripciones de las Sagradas Congregaciones, que da derecho a las indulgencias y favores de la Archicofradía. Al mismo tiempo le enviaremos una hoja aparte que contiene, por un lado, los puntos principales de la Constitución de Clemente VIII y, por el otro, la tabla de las indulgencias. Estos documentos deben conservarse en los archivos de la Cofradía local; conviene incluso mandar enmarcar el Diploma.

Desde entonces, ya no será necesario transmitirnos los nombres de los asociados. Cada Cofradía así agregada tiene su propio registro, sus reuniones especiales y su propia organización. El director puede seguir

dirigiéndose a nosotros para las cédulas de admisión, pero las firma con su propio nombre, junto al nuestro; o bien puede confeccionar otras cédulas de un género distinto.

Cada año, durante el mes de julio, deberá darnos a conocer el número de admisiones y el estado de la Cofradía que dirige. De vez en cuando, cuando se presente la ocasión, deberá enviarnos una relación de las ceremonias más notables que se hayan celebrado y de las gracias obtenidas. Conviene, para el fin señalado en nuestros Estatutos y como signo externo de la obra, que en el lugar que es centro de la Cofradía haya una efigie de la Santa Faz, semejante a la del Oratorio de Tours, es decir, un facsímil del velo de Verónica. Debe estar expuesta públicamente a la vista en un lugar conveniente, y adornada del modo que parezca más apto para excitar la piedad de los fieles; y, en la medida de lo posible, debe tener una lámpara encendida ante ella de día y de noche, como signo de honor y de reparación. Conforme al espíritu de la Iglesia, conviene incluso destinar a la Cofradía una capilla o un altar propio, que entonces se llamará la capilla o el altar de la Santa Faz, donde naturalmente se colocará la imagen.

Diploma de Unión. Bajo el título de «Diploma de unión, de oraciones y de méritos», pueden concederse cartas de afiliación a parroquias, comunidades, asociaciones y otras piadosas asociaciones que, no teniendo la Cofradía establecida entre ellas, desean unirse a nosotros por un vínculo especial y cooperar en la obra reparadora de la Santa Faz. Este Diploma de unión, a diferencia del de agregación, no da derecho a indulgencias, pero confiere una entera participación en las oraciones, adoraciones, méritos y buenas obras de la Archicofradía.

Como excepción y como favor muy distinguido, el Diploma de unión puede concederse a ciertos celadores o bienhechores que hayan prestado señalados servicios a la obra de la Santa Faz. En estos casos no se requiere formalidad canónica alguna para recibirlos. En ciertos lugares donde la Cofradía de la Santa Faz está establecida, se ha introducido una excelente costumbre que recomendamos de buen grado. Además del director nombrado para ese oficio por el Obispo, hay una señora presidenta de la obra, asistida por uno o más consejeros y algunas celadoras; forman un pequeño consejo bajo la autoridad de un director eclesiástico, y pueden serle de gran ayuda en todas las cuestiones de detalle relativas a la asociación.

Capítulo 13
Observaciones generales sobre el culto rendido a la Santa Faz

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I. Objeto del culto

La Archicofradía de la Santa Faz profesa de manera especial el culto a la Santa Faz de Nuestro Señor, ultrajada y desfigurada en su Pasión. La religión no tiene objeto más conmovedor ni más digno de nuestro homenaje.

En el Antiguo Testamento se hace mención frecuente de la Faz de Dios. En el cielo, los ángeles y los querubines la adoran; en la tierra, bajo cualquier forma visible que aparezca, los patriarcas, los profetas y los justos de todas las edades la contemplan con profunda veneración y religioso temor. Pero cuando el Hijo de Dios se encarna, cuando el Verbo asume la figura y la semejanza del hombre, la divina Faz, en la persona de Jesús, se vuelve objeto de admiración, de respeto y de amor: primero para María y José, luego para los discípulos y para todos los que la contemplan. En Belén, en Nazaret, en el Tabor, en los diversos estados por los que pasó, esta augusta Faz, espejo de la más santa de las almas, merece ser contemplada y adorada.

Lo merece sobre todo en el estado humillante y doloroso al que fue sometida durante la Pasión. Nuestro Señor en ninguna otra parte de su santa humanidad padeció tanto como en su amable Faz. Desde el Huerto de los Olivos, donde la adorable Faz se cubrió de un sudor de sangre y fue profanada por el beso traidor de Judas, hasta el último suspiro que exhaló al morir, inclinada sobre la Cruz, no hubo género de abatimiento, ignominia y sufrimiento al que Jesús no la sometiera voluntariamente. Su cabeza y su frente fueron coronadas de espinas, sus ojos bañados en lágrimas amargas, sus labios empapados de hiel y vinagre; golpes, salivazos y los más salvajes ultrajes le fueron infligidos. Estos detalles, a la vez tan expresivos y conmovedores, no fueron consignados en las santas Escrituras sin un designio particular de Dios: nos exhortan a dar, al meditar los misterios de la Pasión, una atención especial al culto de su Faz dolorosa.

II. Objeto práctico

El homenaje que rendimos a la Faz sufriente del Redentor tiene un objeto eminentemente práctico y muy real: ofrecer a la divina Majestad ofendida una justa reparación por los inexpresables ultrajes que la impiedad de los tiempos presentes no teme infligir, en secreto o en público, a la soberanía de Dios, a la divinidad de Jesucristo y a todo lo religioso y sagrado. Entre los crímenes propios de nuestro tiempo hay que contar la blasfemia y la profanación del domingo.

En nuestros días la blasfemia se comete con audacia inaudita. No contento con ultrajar el adorabilísimo y tres veces santo Nombre de Dios, el blasfemo moderno ataca a Dios personalmente; combate a Cristo en la verdad de su doctrina, en la moral de su Evangelio, en la práctica de sus Sacramentos, en los derechos y aun en la existencia de su Iglesia. La blasfemia, que se pretende doctrinal y científica, se profiere en las sociedades secretas o pomposamente en los discursos públicos; se imprime y se exhibe a la luz del día, en periódicos, folletos y libros; envenena y pervierte todas las condiciones y todas las edades.

La violación del domingo no manifiesta menor desprecio por la ley de Dios y su soberana autoridad. La santificación y el reposo del séptimo día ya no se observan sino por un pequeño número de cristianos dignos de ese nombre. La infracción de estos divinos mandamientos ha llegado a ser un crimen social que trastorna el orden moral de la sociedad, arruina la familia y provoca la venganza del Cielo. Tales crímenes no pueden quedar impunes aquí abajo: han de ser expiados, sea por el azote de la justicia divina, sea por la reparación voluntaria. Esta reparación es una necesidad absoluta y urgente; la prosperidad y la paz de las naciones solo se obtienen a este precio.

III. Los medios de reparación El medio de reparar eficazmente los crímenes de que hemos hablado se encuentra, de manera a la vez conmovedora y admirable, en el culto a la Santa Faz, tal como se entiende y se practica en nuestra Archicofradía. En todo tiempo hubo en la Iglesia almas escogidas, como San Agustín y Santa Gertrudis, animadas de una

veneración especial hacia la divina Faz del Redentor. Pero atar a tan consoladora devoción una idea de reparación, estableciendo una relación directa entre el crimen que más ultraja la soberana Majestad de Dios y el ultraje que más ignominiosamente desfiguró la Faz de Jesucristo, es una concepción que pertenece a nuestros tiempos y que caracteriza a nuestra nueva Archicofradía.

Fue necesario que la blasfemia y la profanación de las cosas santas se elevaran a un grado de escándalo desconocido hasta ahora para que la piedad cristiana mirara la Faz de Jesús bajo un aspecto nuevo y abriera así un nuevo medio de reparación. Este fue dado a conocer por una iluminación especial comunicada a una ferviente religiosa del Carmelo de Tours, Sor María de San Pedro, y por el celo de un gran siervo de Dios, el Sr. Dupont, que durante veinticinco años de su vida practicó actos de reparación ante la Faz de Jesucristo. Aceptando su carácter reparador, la Archicofradía de la Santa Faz presenta al Padre celestial la adorable Faz de Nuestro Señor, tal como estuvo en los días de su Pasión, herida, escupida, cubierta de sudor y de sangre: Oh Padre, exclama, mira la Faz de Tu Cristo, y seremos salvos.

IV. Modelos de reparación

Nuestro Señor mismo quiso señalarnos cuál es el mejor medio de reparación. Primero, suscitando en el camino del Calvario a una piadosa mujer que le ofreció el alivio que necesitaba. Verónica lo ve cargado con su Cruz, subiendo el monte de su sacrificio, con la Faz manchada, herida y sangrante; escuchando solo su compasión y su piedad, la valerosa israelita afronta la burla de sus conciudadanos y la brutalidad de los verdugos, se abre paso entre la multitud, desprende el velo de fino lino que cubre su cabeza y enjuga con él la adorable Faz del Salvador. Este fue el primer homenaje de reparación ofrecido en el camino de los dolores; y Él, en recompensa, dejó en el velo de su compasiva bienhechora la impronta de su Santa Faz.

Otro modelo se nos da en el buen ladrón, que desde la cruz, como desde un púlpito, defendió la causa de Cristo y confesó su divinidad en el momento mismo en que era blasfemada por el otro ladrón y por la multitud. Volviendo un rostro reverente y suplicante hacia la Faz dolorosa de Jesús, le dijo: Señor, acuérdate de mí cuando vengas a Tu reino. Su oración fue atendida al instante, y la Faz del Señor se inclinó hacia él con aquellas inefables palabras: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso. La tradición lo conoce con el nombre de Dimas; el martirologio romano lo inscribe entre los santos el 25 de marzo.

V. La Cruz de la Archicofradía

La Archicofradía, que tiene su centro en la ciudad arzobispal de Tours, donde tuvo su origen, adopta como principal signo de distinción para sus miembros una cruz de dos brazos. En el centro de una de sus caras está el monograma de Cristo rodeado de las palabras: Pío IX, 1847, y sobre los brazos de la cruz: Sit nomen Domini benedictum; en el reverso se ve grabada, en el centro, la Santa Faz, con la inscripción de la Cruz, Inri, encima, y debajo: Vade retro, Satana. Se aconseja a los asociados llevar habitualmente esta cruz como salvaguarda; en las peregrinaciones y ceremonias públicas conviene llevarla visible sobre el pecho. La Archicofradía es un ejército, y la cruz es su estandarte. No es absolutamente necesario llevar la cruz: según la regla, puede sustituirse por una medalla o un escapulario de la Santa Faz.

VI. Ventajas de la Archicofradía

Honrar la augusta Faz del Redentor cumpliendo hoy el mismo oficio que la piadosa Verónica cumplió en el Calvario, y hacerse útil a la Iglesia, a la sociedad y a las almas reparando los crímenes que más mal hacen a nuestros contemporáneos: estos dos actos, tan nobles y meritorios, se vuelven fuente de gracias y bendiciones para las almas fervientes que se entregan a la obra. A estas ventajas se añaden las numerosas indulgencias, parciales y plenarias, que la Iglesia concede a los asociados, y la participación en las inefables promesas hechas por Nuestro Señor a cuantos honran su santísima Faz.

Capítulo 14
Promesas de Nuestro Señor
En favor de quienes honran su Santa Faz

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1. Recibirán en sí mismos, por la impresión de mi humanidad, una luminosa irradiación de mi Divinidad, y quedarán de tal modo iluminados en lo íntimo de sus almas que, por su semejanza con mi Faz, brillarán en la vida eterna con un resplandor superior al de muchos otros. (Santa Gertrudis, Insinuaciones, libro IV, cap. 7.) 2. Habiendo pedido Santa Matilde a Nuestro Señor que quienes celebren la memoria de su dulce Faz no se vean jamás privados de su amable compañía, Él respondió: Ninguno de ellos será separado de mí. (Santa Matilde, De la gracia espiritual, libro I, cap. 13.) 3. Nuestro Señor, dijo Sor María de San Pedro, me ha prometido que imprimirá su divina semejanza en las almas de quienes honren su santísima Faz. Esta adorable Faz es como el sello de la Divinidad, que tiene la virtud de reproducir la semejanza de Dios en las almas que se aplican a ella. (Noviembre de 1845.) 4. Por mi Santa Faz obraréis maravillas. (Nuestro Señor a Sor María de San Pedro, 27 de octubre de 1845.) 5. Por mi Santa Faz obtendréis la conversión de muchos pecadores. Nada de lo que pidáis al hacer esta ofrenda os será negado. ¡Si supierais cuán agradable es a mi Padre la vista de mi Faz! (22 de noviembre de 1846.) 6. Así como en un reino se puede obtener cuanto se desea con una moneda que lleva la efigie del príncipe, así en el reino del Cielo obtendréis todo lo que deseéis con la preciosa moneda de mi santa Humanidad, que es mi adorable rostro. (29 de octubre de 1845.) 7. Todos los que honren mi Santa Faz en espíritu de reparación cumplirán con ello el oficio de la piadosa Verónica. (27 de octubre de 1845.) 8. Según el cuidado que pongáis en reparar mi Faz, desfigurada por las blasfemias, así cuidaré yo de la vuestra, desfigurada por el pecado: imprimiré de nuevo en ella mi imagen y la haré tan hermosa como era al salir de la fuente bautismal. (3 de noviembre de 1845.) 9. Nuestro Señor me ha prometido, dijo también Sor María de San Pedro, que defenderá ante su Padre a todos los que defiendan su causa en esta obra de reparación, de palabra, con oraciones o por escrito; en el momento de su muerte purificará sus almas borrando toda mancha de pecado y les restituirá su belleza primitiva. (12 de marzo de 1846.)

Capítulo 15
Exhortación al culto de la Santa Faz

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La devoción de la Santa Faz tiene por objeto principal rendir a la adorable Faz de Jesucristo, desfigurada en la Pasión, un especial homenaje de respeto y de amor; reparar las blasfemias y la violación del domingo que de nuevo la ultrajan; y obtener de Dios la conversión de los blasfemos y de quienes profanan su día santo.

Esta conmovedora devoción, que el Señor mismo parece haber instituido el día de su muerte al imprimir milagrosamente su rostro ensangrentado en el velo de Verónica, ha sido siempre conocida y practicada en la Iglesia. El santo velo, piadosamente conservado en Roma, en la basílica vaticana, es honrado y rodeado de signos de confianza; varias veces al año se expone y es venerado por los fieles, y los Soberanos Pontífices han concedido numerosas indulgencias a quienes visitan piadosamente la sagrada reliquia.

Muchos santos se distinguieron por su piedad hacia la Santa Faz y obtuvieron de ella toda clase de gracias y frutos de salvación; podemos citar, entre otros, al santo rey David, San Agustín, San Bernardo, Santa Gertrudis, Santa Matilde y, en nuestros días, a Sor María de San Pedro, carmelita de Tours, y al venerable Sr. Dupont, infatigable propagador de la devoción de la Santa Faz. Esta devoción es una inspiración del Espíritu Santo que recorre el mundo católico; es un remedio providencial ofrecido al mundo para combatir los estragos de la impiedad y servir de escudo contra los azotes de la justicia divina.

Las magníficas y consoladoras promesas de Nuestro Señor, confirmadas por una feliz experiencia, muestran cuán agradable es a Dios la devoción de la Santa Faz y cuán útil a los cristianos. ¡Cuántas gracias singulares, cuántas conversiones inesperadas, cuántas luces sobrenaturales y curaciones milagrosas se han obtenido por este medio! Cristianos que tenéis a pecho la gloria de Dios y la salvación del prójimo, honrad con profunda veneración la Faz ensangrentada y humillada de nuestro Salvador, y orad a ella con absoluta confianza. En reparación de la impiedad del mundo, ofreced al Padre eterno esta adorable Faz, con su tristeza, su ignominia, su sangre, sus lágrimas y sus heridas. Así aplacaréis la ira de Dios, obtendréis la conversión de vuestros hermanos extraviados, contribuiréis al triunfo de la Iglesia y participaréis de las gloriosas recompensas prometidas por Nuestro Señor.

Capítulo 16
Descripción e historia del Grabado de la Santa Faz

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La imagen adoptada como tipo por la Archicofradía es la representación de la augusta Faz del Salvador, tal como quedó visiblemente impresa en el velo de Santa Verónica. Esta imagen se venera en Roma en igual grado que el leño de la verdadera Cruz y el hierro de la santa lanza; se cuenta entre las grandes reliquias que se exhiben ciertos días con gran solemnidad en la basílica vaticana. Las copias pintadas sobre lino o seda, si llevan un sello de autenticación, gozan de los mismos privilegios que la imagen milagrosa, y, según las reglas de la liturgia, han de ser igualmente honradas; por ello no conviene exponerlas a la veneración pública sin que arda constantemente ante ellas una lámpara.

Desde el destierro de Pío IX en Gaeta, en 1848, estas venerables copias de la imagen vaticana se difundieron en gran número entre los fieles, sobre todo en Francia. Una de las primeras enviadas desde Roma cayó providencialmente en manos del Sr. Dupont en el año 1851; aquel gran siervo de Dios y ferviente apóstol de la reparación la colocó en lugar bien visible de su sala, encendió ante ella una lámpara que mantuvo ardiendo día y noche, y durante veinticinco años no cesó de honrarla y de obtener por su medio toda clase de gracias.

El arte cristiano gusta de representar la divina Faz del Salvador bajo varios aspectos: a veces el rostro del Ecce Homo, llamado el Cristo de la Caña, con la corona de espinas; a veces el rostro del Orante; otras, la cabeza de Cristo en la Cruz, o la Faz del Hombre-Dios radiante de gloria como en el Tabor, o el rostro del Niño Jesús. Por expresivas que sean estas representaciones, la Archicofradía, en vista del objeto que se propone, prefiere el facsímil del velo de Verónica.

Si miramos esta santa imagen con los ojos de la fe, reconoceremos cuán conmovedora es y cuán apta para mover las almas a actos de reparación. Es imposible contemplar sin profunda compunción la frente ensangrentada del Salvador, los ojos hinchados y entreabiertos, el semblante lívido y oscurecido. En la mejilla derecha, además de las heridas, se distingue la impronta del guantelete de hierro de la mano que lo golpeó tan cruelmente en casa de Anás, y en la otra, huellas de salivazos. Y, sin embargo, así desfigurada, la santísima Faz de Jesús nos presenta una inefable mezcla de grandeza, de compasión, de amor y de dolor que toca el corazón de cuantos la contemplan. Bajo aquellas heridas, el alma cristiana reconoce la majestad de su Dios y se abandona a una dulce confianza y a un ardiente amor hacia su Redentor.

Nota. Estos grabados proceden de Roma, donde se graban bajo la garantía de la autoridad competente, y llevan una autenticación con la firma y el sello de un Cardenal, que atestigua que han tocado el velo de Verónica, el leño de la verdadera Cruz y el hierro de la lanza. La palabra gratis, escrita sobre ellos, significa que el favor de tocar estas reliquias se concede gratuitamente y que la bendición no se vende, aunque el grabado mismo se ceda a un precio módico que cubra los gastos.

Capítulo 17
La devoción de Santa Gertrudis hacia la Santa Faz

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Cierto día se hizo a Santa Gertrudis la siguiente revelación. Nuestro Señor se le mostró en el estado en que estuvo cuando, atado a una columna entre dos verdugos, uno le laceraba la carne con espinas mientras el otro lo azotaba, y ambos lo golpeaban en la Faz; y se le apareció tan desfigurado que ella quedó traspasada de dolor, sin poder retener las lágrimas cada vez que el recuerdo de la visión volvía a su mente.

Le parecía que Jesucristo volvía su Faz de un lado a otro, pero que cada vez que la apartaba de uno de los verdugos, el otro la golpeaba con mayor crueldad; y entonces, volviéndose hacia ella, le dijo: ¿No has leído lo que de mí está escrito: Vidimus eum tamquam leprosum (Is. 53)? Lo hemos visto en un estado tan lastimoso como el de un leproso. Santa Gertrudis respondió: ¡Ay, Señor!, ¿qué remedio podría hallarse capaz de aliviar los agudos sufrimientos de Tu divina Faz? Y el Salvador le dijo: Si alguno meditara y considerara mis sufrimientos con ternura y compasión, y orara caritativamente por los pecadores, su corazón sería para mí como un bálsamo saludable y aliviaría mis dolores.

Aprovechemos estas divinas palabras y no obliguemos a nuestro tierno Maestro a dirigirnos el reproche: Esperé, y nadie vino a consolarme. Ofrezcámosle los sentimientos de un corazón que lo compadece por los ultrajes que recibe; presentémosle nuestro homenaje y nuestra adoración, y, como no se deja vencer en generosidad, Él, por la virtud de su adorable Faz, grabará en nosotros su retrato e imprimirá en nuestras almas los rasgos de la divina semejanza que el pecado había borrado.

Otro hecho de la vida de la misma santa es el siguiente. Disponiéndose en cierta ocasión, con humilde recuerdo de sus pecados, a venerar la imagen de la Santa Faz, como es costumbre de todos los fieles en Roma, se representó al Salvador desfigurado por los pecados que ella había cometido, y, traspasada de dolor, se arrojó a sus pies para pedirle perdón. Entonces el Salvador, alzando la mano, la bendijo diciendo: Por las entrañas de mi misericordia, te perdono todos tus pecados; y, para que se opere en ti una verdadera enmienda, te ordeno que, en satisfacción de ellos, hagas algo cada día, durante un año, en memoria de la indulgencia que acabo de concederte. Y le hizo la promesa ya citada: Todos los que, para testimoniar su amor, recuerden a menudo la imagen que representa mi divina Faz, recibirán en sí mismos, por la impresión de mi humanidad, un rayo luminoso de mi Divinidad, y brillarán más que muchos otros en la vida eterna.

¡Qué preciosa promesa! ¿No es capaz, en verdad, de reanimar nuestra piedad hacia la adorable Faz del divino Salvador? Y si no podemos peregrinar hasta la ciudad que es centro de la cristiandad para gozar del consuelo de venerar la célebre imagen allí expuesta, podemos al menos deleitarnos en poseer una copia de ella, a la que rindamos el justo tributo de nuestro respeto y amor.

Capítulo 18
Reflexiones piadosas sobre la Santa Faz
Tomadas de los escritos de Sor María de San Pedro

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I. La Santa Faz y el Santo Nombre de Jesús

Una comparación tan sencilla como justa nos permite ver cómo los impíos, con sus blasfemias, atacan la adorable Faz de Nuestro Señor, y cómo las almas fieles la glorifican con las alabanzas que rinden a su Nombre y a su persona. El mérito está en las personas, pero la gloria que las acompaña está en su nombre; el santísimo Nombre de Jesús expresa la gloriosa victoria que obtuvo sobre el infierno y abarca los infinitos méritos de su adorable persona, y el santísimo Nombre de Dios expresa la Divinidad y todas las perfecciones del Creador. De ahí se sigue que los blasfemos de estos sagrados Nombres atacan a Dios mismo. Recordemos las palabras de Jesús: Yo estoy en mi Padre, y mi Padre está en mí. Jesús se hizo pasible por la Encarnación; es Él quien padeció en su adorable Faz los ultrajes inferidos al Nombre de Dios su Padre por los blasfemos.

Hay algo misterioso en el rostro de un hombre despreciado. Considerad a un hombre distinguido por su nombre y sus méritos en presencia de sus enemigos: no lo atacan con golpes, pero lo abruman de injurias; entonces, observad lo que pasa por su semblante: las palabras ultrajantes parecen fijarse en su rostro y causarle verdaderos tormentos; su frente se cubre de vergüenza y confusión, y el oprobio le es más cruel que los tormentos del cuerpo. He aquí un débil retrato de la Faz de Nuestro Señor ultrajada por las blasfemias de los impíos. Representémonos ahora a ese mismo hombre en presencia de sus amigos, que, sabidas las injurias, acuden a consolarlo y a rendir homenaje a la grandeza de su nombre: veréis que su rostro refleja el gozo que esas alabanzas le producen, y que la gloria se asienta en su frente. Esto hacen los amigos de Jesús con la obra de reparación: la gloria que dan a su Nombre se asienta en su augusta frente y regocija su santísima Faz, de manera muy especial, en el Santísimo Sacramento del altar.

II. La obra de reparación por medio de la Santa Faz

Esta obra tiene por objeto principal la reparación de las blasfemias y la reparación del domingo profanado por el trabajo servil; en consecuencia, abarca la reparación de los ultrajes inferidos a Dios y la santificación de su Nombre. ¿Debe unirse a esta obra la devoción a la Santa Faz? Sí: es su riqueza y su más precioso ornamento, pues Nuestro Señor ha hecho don de su Santa Faz a la obra, para que sea el objeto de la devoción de los asociados, que se vuelven todopoderosos ante Dios por la ofrenda de esta augusta y santa Faz, cuya presencia aplaca infaliblemente su ira y atrae su misericordia sobre los pobres pecadores.

III. Por qué la Santa Faz es el signo visible de la reparación

La augusta Faz ofrecida a nuestras adoraciones es el inefable espejo de las divinas perfecciones, perfecciones contenidas y expresadas en el santísimo Nombre de Dios. Así como el Sagrado Corazón de Jesús es el signo visible ofrecido a nuestras adoraciones para representar su inmenso amor en el Sacramento del altar, así también la adorable Faz de Nuestro Señor es el objeto sensible ofrecido a nuestras adoraciones para reparar los ultrajes cometidos por los blasfemos contra la Majestad y la Soberanía de Dios, de las cuales esta Santa Faz es la figura, el espejo y la expresión. Los blasfemos y los sectarios infligen de nuevo a la Santa Faz las ignominias de su Pasión: los impíos que profieren malas palabras escupen en la Faz del Salvador, y los golpes que los sectarios dan a la Iglesia renuevan los golpes inferidos a la Faz de Nuestro Señor. Se requieren Verónicas que enjuguen y honren esta augusta Faz, que tan pocos adoradores tiene.

IV. Verónica y el buen ladrón

El Salvador dio a entender a la Hermana que dos personas le habían rendido un señalado servicio durante su Pasión: la primera, Verónica, que glorificó su santa humanidad enjugando su adorable Faz en el camino del Calvario; la segunda, el buen ladrón, que desde la cruz, como desde un púlpito, predicó en defensa de su causa y confesó su divinidad mientras era blasfemada. Verónica es el modelo de las personas que no están encargadas de defender públicamente su causa con la voz, sino de enjugar su Santa Faz con sus oraciones, alabanzas y adoraciones; y el buen ladrón es el modelo de los hombres y de los ministros de la Iglesia, llamados a defender públicamente, en la obra de reparación, el honor de Dios. Por eso, en recompensa, el Salvador dio a Verónica su adorable retrato y concedió al buen ladrón la entrada inmediata en su Reino celestial.

V. Virtud de la Santa Faz en relación con San Pedro

Hay hombres en la tierra que poseen el arte de restaurar los cuerpos, pero solo Nuestro Señor puede llamarse el restaurador de las almas según la imagen de Dios. Esta es la gracia que el divino Maestro promete a cuantos se apliquen a rendir a su adorable Faz el honor y la adoración que merece, con la intención de reparar el oprobio que recibe de los blasfemos. Vemos en el apóstol San Pedro un ejemplo de la virtud de la Santa Faz: el apóstol había borrado por su pecado la imagen de Dios en su alma, pero Jesús volvió su Santa Faz hacia el apóstol infiel, y este se hizo penitente. Jesús miró a Pedro, y Pedro lloró amargamente. La adorable Faz es como el sello de la Divinidad, que tiene el poder de reimprimir en las almas la imagen de Dios.

VI. La Santa Faz representa a la adorable Trinidad

Acuérdate, oh alma mía, de la sublime lección que tu celestial Esposo te ha dado en su adorable Faz. Acuérdate de que esta divina cabeza representa al Padre eterno, que no es engendrado; la boca de esta Santa Faz representa al Verbo engendrado por el Padre, y los dos ojos de esta Faz misteriosa representan el amor recíproco del Padre y del Hijo, pues estos divinos ojos tienen una sola y misma luz, un solo y mismo conocimiento, y producen un solo y mismo amor, representado por el Espíritu Santo. Contempla en esta majestuosa Cabeza la imagen de la unidad de Dios.

Capítulo 19
Honremos la Santa Faz
Letanía en los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos de Cristo

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Oh Hijo único Jesucristo, contemplamos en tu Faz, la gloria en que resplandeces, junto a Dios, antes de los siglos. Jesús, tu adorable Faz recibió primero la adoración y el amor de María y José, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz deleitó de alegría a los pastores y a los Reyes Magos, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz inspiró un profundo amor en el anciano Simeón y en la profetisa Ana, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz despertó la admiración de los Doctores cuando les hablaste a los doce años, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz refleja la perfección divina, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz es una belleza antigua y nueva, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz atrae la bondad del Padre y propicia su justicia, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz es anatema para el diablo, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz atrajo a niños, humildes y pecadores, ten piedad de nosotros. Jesús, tu adorable Faz se volvió tan brillante como el sol en la gloria de la transfiguración, ten piedad de nosotros.

El mundo no te conoce

y la Tiniebla te rechaza

pero concede a todos quienes te han recibido

participar de tu plenitud. Jesús, tu Faz afligida se entristeció al contemplar la Jerusalén infiel, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz afligida se postró en el Huerto de Getsemaní, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz afligida, sin embargo, hizo retroceder a quienes vinieron a arrestarte, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz afligida fue golpeada por un esbirro al que tratabas con bondad, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz afligida sufrió todo tipo de tratos indignos (golpes, escupitajos, burlas), ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz afligida convirtió al apóstol Pedro con una sola mirada, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz afligida fue consumida por el sufrimiento y la muerte, ten piedad de nosotros.

Jesús, tu Faz afligida nos es recordada por la imagen que veneramos, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz afligida merece nuestro amor reparador, nuestro respeto y nuestra adoración, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz afligida nos revela el gran amor de tu Corazón, ten piedad de nosotros.

Vives entre nosotros,

Oh Verbo de toda gracia,

Enséñanos la verdad,

Transfórmanos a tu imagen. Jesús, tu Faz gloriosa brilla con luz y belleza en la mañana de Pascua, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz gloriosa triunfa con el esplendor del cielo, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz gloriosa es contemplada por Ángeles y Bienaventurados, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz gloriosa se esconde para nosotros en la Eucaristía, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz gloriosa llama a los pecadores a la penitencia, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz gloriosa aparecerá al fin de los tiempos con gran poder y gran majestad, ten piedad de nosotros. Jesús, tu Faz gloriosa nos llenará de alegría por toda la eternidad: «Seremos como tú si en todo momento nos conformamos aquí en la tierra a tu sufrimiento redentor», ten piedad de nosotros. Concédenos, Dios todopoderoso, a nosotros que adoramos en la tierra, con corazón contrito el rostro afligido de tu Hijo, para contemplarlo glorioso en la alegría del cielo.

Capítulo 20
Oración de Santa Teresa de Lisieux a la Santa Faz

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A LA SANTA FAZ

Adorable Faz de Jesús, única belleza que arrebata mi corazón, dígnate imprimir en mí tu divina semejanza, de modo que no puedas mirarme sin contemplarte a Ti mismo... Acepto no ver aquí abajo la dulzura de tu mirada, pero te suplico que me hagas resplandecer con tu amor, para que me consuma rápidamente y me haga aparecer pronto ante Ti. - Al entrar en la Orden del Carmelo, Thérèse Martin tomó el nombre de Teresa del Niño Jesús y la Santa Faz. Ella fue miembro de nuestra Archicofradía.

Capítulo 21
Oraciones de León Dupont

✦ ✦ ✦

“Señor Jesús, al ver tu Santa Faz, desfigurada por el dolor, y tu Corazón tan lleno de amor, quiero decirte con San Agustín: «Señor Jesús, imprime tus sagradas llagas en mi corazón, para que al mismo tiempo pueda leer en él tu dolor, para sufrir por todo tu dolor; tu Amor, para despreciar por ti todo afecto que se oponga a Ti».” “Señor Jesús, al presentarnos ante tu adorable Faz, te pedimos humildemente las gracias que más necesitamos. Te suplicamos, en particular, que nos concedas disposición interior para que nunca rechacemos lo que nos pidas diariamente mediante tus mandamientos e inspiraciones divinas.” “¡Oh, mi Señor, que pendiste tan lastimosamente en el madero de la cruz durante tu Pasión por la redención del mundo! Ten piedad de nosotros, miserables pecadores, aún en este día; míranos con compasión y concédenos tu paz.”

Capítulo 22
La Flecha de Oro
Sor María de San Pedro

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LA FLECHA DE ORO

Acto de alabanza

por la reparación de blasfemias al Santo Nombre de Dios Sea por siempre alabado, bendito, amado, adorado y glorificado el santísimo, sacratísimo, adorabilísimo, inefable y más desconocido Nombre de Dios, en el cielo y en la tierra, por todas las criaturas salidas de las manos de Dios y por el Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo en el santísimo Sacramento del Altar. Así sea.

Capítulo 23
Oración de Reparación

✦ ✦ ✦

Oh Jesús, nos postramos humildemente ante tu presencia, te adoramos por quienes se niegan a adorarte, te amamos y te rogamos por quienes se niegan a rezarte y profieren blasfemias. Concédenos reparar, con nuestro amor, las afrentas que recibes por el pecado. Míranos con misericordia y compasión; convierte a los pecadores, devuelve a los ignorantes e incrédulos a la luz de la fe, consuela a los justos, fortalece a los débiles. Ayúdanos también, oh Señor, aquí ante ti, a comprender lo que esperas de nosotros.

N.B.: ESTA ORACIÓN LLAMA A NUESTRA REFLEXIÓN ¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer para reparar nuestras propias faltas? ¿Cómo socorrer a quienes son víctimas del pecado? ¿Cómo sostener la buena voluntad de quienes se esfuerzan por una vida más justa y pura?

Capítulo 24
Acto de Consagración

✦ ✦ ✦

Oh Jesús, humildemente postrado en tu presencia, deseo consagrarme por completo a ti y vivir más tiempo para amarte. Me regocijo al hacer esta consagración a ti. Sí, te doy y te consagro mi corazón, mi alma, mi espíritu y mi vida: mi corazón para amarte sobre todas las cosas. Eres la belleza siempre antigua y siempre nueva; que mi alma refleje la semejanza que le diste en mi bautismo; que mi espíritu reciba e irradie la luz de tus palabras; que mi vida dé testimonio de que eres amor y deseas la salvación de todos los hombres. Que finalmente llegue el día en que, según la expresión del Apóstol, te contemplaré, ya no de manera oscura, sino cara a cara, tal como eres.

Capítulo 25
Oración atribuida a San Edmundo

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Que yo pueda expirar por la sed ardiente de ver la Faz adorable de nuestro Señor Jesucristo.

Capítulo 26
Oración atribuida a San Ambrosio

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Señor, aquí estamos, imbuidos del recuerdo de tu Pasión, que aceptaste por nuestra salvación. Escucha, pues, nuestra súplica por toda la Iglesia y por los hombres que adquiriste al precio de tu Sangre. Envíales los sacerdotes que necesitan para que recojan sus frutos. Concédenos ser mediadores entre el mundo y tú. Te presentamos todos los tormentos de las masas humanas, con todos los peligros que enfrentan las naciones, con el clamor de quienes se ven privados de libertad. Mira el dolor de los niños que han perdido a sus padres, de las mujeres que han perdido a sus maridos. Mira a los peregrinos y viajeros, a los débiles sin ayuda, a los enfermos y a quienes buscan razones para tener esperanza, a los ancianos que sufren la disminución de sus fuerzas. Pero también, sostiene y guía las santas ambiciones de los jóvenes hacia un buen fin. Y haz que todos entremos en la luz de tu redención.

Capítulo 27
Letanías de la Santa Faz
Compuestas por Sor María de San Pedro

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¡Yo Te saludo, Te adoro y Te amo, oh Faz adorable de Jesús, mi Amado, ¡noble Sello de la Divinidad! Ultrajado de nuevo por los blasfemos, Te ofrezco, por medio del Corazón de Tu Santísima Madre, la adoración de todos los Ángeles y Santos, con la humilde súplica de que repares y renueves en mí y en todos los hombres Tu Imagen desfigurada por el pecado. ¡Oh, Faz Adorable!, que fuiste adorado con profundo respeto por María y José cuando Te vieron por primera vez, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz Adorable!, que en el establo de Belén llenaste de alegría, a los Ángeles, los pastores y los magos, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz Adorable!, que en el Templo traspasaste con un dardo de amor, al santo anciano Simeón y a la profetisa Ana, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que llenaste de admiración a los Doctores de la Ley cuando apareciste en el Templo a la edad de doce años, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que posees la belleza siempre antigua y siempre nueva, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que eres la obra maestra del Espíritu Santo, en el que el Padre Eterno se complace, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que eres el espejo inefable de las perfecciones divinas, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, brillante como el sol y radiante de gloria en el Monte Tabor, — Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que lloraste y Te afligiste ante la tumba de Lázaro, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que Te entristeciste al ver Jerusalén y derramaste lágrimas sobre esa ciudad ingrata, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que Te inclinaste hasta el suelo en el Huerto de los Olivos y Te cubriste de confusión por nuestros pecados, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, cubierto del sudor de sangre, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que con Tu divina mirada heriste el corazón de San Pedro con un dardo de dolor y de amor, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que fuiste golpeado por un siervo vil, cubierto con un velo de vergüenza y profanado por las manos sacrílegas de Tus enemigos, —Ten misericordia de nosotros. ¡Faz Adorable de Jesús, que el día de Tu Pasión Te inclinaste lleno de misericordia en la Cruz por la salvación del mundo! Una vez más, por piedad, inclínate hacia nosotros, pobres pecadores. Míranos con compasión y danos Tu Paz. —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, lavado y ungido por María y las santas mujeres y cubierto con una sábana, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, resplandeciente de gloria y belleza el día de la Resurrección, Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que Te ocultas en la Eucaristía, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que aparecerás al final de los tiempos en las nubes con gran poder y majestad, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que harás temblar a los pecadores, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que regocijarás a los justos por toda la eternidad, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Faz adorable!, que mereces toda nuestra reverencia, nuestro homenaje y adoración, —Ten misericordia de nosotros. ¡Oh, Señor, ¡muéstranos Tu Faz y seremos salvos! ¡Oh, Señor, ¡muéstranos Tu Faz y seremos salvos! ¡Oh, Señor, ¡muéstranos Tu Faz y seremos salvos! Oración: ¡Sé misericordioso con nosotros, oh mi Dios! No desprecies nuestras oraciones cuando, en medio de nuestras aflicciones, clamemos Tu Santo Nombre y busquemos con amor y confianza Tu Faz adorable.

Capítulo 28
Letanías de la Santa Faz
Tomadas de las Sagradas Escrituras

✦ ✦ ✦

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros. Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.

A cada una de las invocaciones siguientes se responde: ten piedad de nosotros. Jesús, que tomaste sobre Ti la forma de siervo, Jesús, que conversaste con los hombres, Jesús, que lloraste sobre Jerusalén, Jesús, cuya Faz resplandeció como el sol, Jesús, que te postraste sobre Tu Faz, Jesús, cuya Faz se bañó en un sudor de sangre, Jesús, entregado por el beso de Judas, Jesús, que recibiste una bofetada de la mano de un siervo, Jesús, cuya Faz fue velada, Jesús, cuya Faz fue cubierta de salivazos, Jesús, cuya Faz fue herida con golpes,

Jesús, coronado de espinas, Jesús, cuya cabeza fue golpeada con una caña, Jesús, ante cuya Faz calla toda la tierra, Jesús, que muestras Tu Faz sobre Tu santuario, Jesús, ante cuya Faz proferimos nuestras súplicas, Jesús, de cuya Faz esperamos misericordia, Jesús, a cuya Faz nada de lo nuestro queda oculto, Jesús, cuya Faz hace que se derritan los montes, Jesús, que no apartaste Tu Faz de los salivazos, Jesús, que presentaste Tus mejillas a quienes te golpeaban, Jesús, tenido por leproso, Jesús, cuya Faz contemplamos con júbilo, Jesús, cuyos ojos observan a los que obran el mal, Jesús, que haces brillar sobre nosotros la luz de Tu Faz, Jesús, cuya cabeza es de oro purísimo, Jesús, cuyos labios destilan la más excelente mirra, Jesús, en cuyos labios se derrama la gracia, Jesús, que pones nuestras lágrimas ante Tu presencia, Jesús, en cuya presencia se regocijan los justos, Jesús, cuyos ojos atienden al pobre, Jesús, cuyos ojos están sobre los que te temen, Jesús, cuyos ojos contemplan a los justos, Jesús, cuyos ojos están sobre los fieles de la tierra, Jesús, cuyos ojos son como los de una paloma, Jesús, cuyos ojos son como lámpara ardiente, Jesús, cuyos ojos son como llama de fuego, Jesús, cuyos ojos son más brillantes que el sol, Jesús, cuyos ojos reposan sobre los que te aman,

Muéstrate propicio, perdónanos, Jesús. Muéstrate propicio, escúchanos, Jesús. De todo mal, líbranos, Jesús.

De la muerte súbita e imprevista, líbranos, Jesús. De la condenación eterna, líbranos, Jesús. Por el misterio de Tu santa Encarnación, líbranos, Jesús. Por Tu gloriosa Transfiguración, líbranos, Jesús. Por Tus lágrimas, líbranos, Jesús. Por Tu sudor de sangre, líbranos, Jesús. Por las bofetadas que recibiste, líbranos, Jesús. Por Tu corona de espinas, líbranos, Jesús. En el día del juicio, líbranos, Jesús.

Nosotros, pecadores, te rogamos, óyenos. Que, muertos al pecado, vivamos para la justicia, te rogamos, óyenos. Que, habiendo padecido Tú en la carne, nos armemos del mismo pensamiento, te rogamos, óyenos. Que nos apliquemos a no conocer otra cosa sino a Jesús crucificado, te rogamos, óyenos. Que, partícipes de Tus sufrimientos, lo seamos también de Tus consuelos, te rogamos, óyenos. Que merezcamos verte un día cara a cara, con Tu Faz descubierta, te rogamos, óyenos. Hijo de Dios, te rogamos, óyenos. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Jesús. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Jesús. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros, Jesús.

Antífona

Ante el furor de Tu rostro, oh Dios, toda la tierra se conturba; pero Tú, Señor Dios nuestro, ten misericordia y no llegues al extremo: muéstranos Tu Faz y seremos salvos. V. Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos. R. Y huyan de su Faz todos los que le aborrecen.

Oremos

Concédenos, te rogamos, Dios todopoderoso y misericordioso, que quienes veneramos la Faz de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, desfigurada en la Pasión por nuestros pecados, merezcamos contemplarla resplandeciente para siempre en la gloria celestial. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Capítulo 29
Invocaciones a la Santa Faz

✦ ✦ ✦

DE LAS BLASFEMIAS Y PARA PEDIR A DIOS POR LA FAZ DE SU ADORABLE HIJO LA CONVERSIÓN DE LOS BLASFEMOS Señor ten misericordia de nosotros. Cristo ten misericordia de nosotros. Cristo, escúchanos. Cristo, misericordiosamente, escúchanos. Santísima Virgen María, ruega por nosotros. Oh Faz adorable, que fuiste adorado con profundo respeto por María y José cuando Te vieron por primera vez, ten misericordia de nosotros. Oh Faz adorable, que en el establo de Belén llenaste de alegría, a los Ángeles, los pastores y los magos, ten misericordia… Oh Faz adorable, que en el Templo traspasaste con un dardo de amor, al santo anciano Simeón y a la profetisa Ana, ten misericordia… Oh Faz adorable, que fuiste bañada de lágrimas durante tu santa infancia, ten misericordia… Oh Faz adorable, que llenaste de admiración a los Doctores de la Ley cuando apareciste en el Templo a la edad de doce años, ten misericordia… Oh Faz adorable, blanca de pureza y bermeja de caridad, ten misericordia… Oh Faz adorable, brillante como el sol y radiante de gloria en el Monte Tabor, ten misericordia… Oh Faz adorable, más fresca que las rosas de primavera, ten misericordia… Oh Faz adorable, más preciosa que el oro, la plata y los diamantes, ten misericordia… Oh Faz adorable, cuyos atractivos son tan encantadores y cuya gracia es tan atractiva, ten misericordia… Oh Faz adorable, que en cada rasgo caracterizaba tu nobleza, ten misericordia… Oh Faz adorable, contemplada por los Ángeles, ten misericordia… Oh Faz adorable, dulce deleite de los Santos, ten misericordia… Oh Faz adorable, que brilló durante su vida mortal con toda la nobleza de su humanidad y la trascendencia de la divinidad, ten misericordia… Oh Faz adorable, obra maestra del Espíritu Santo, en la cual el Eterno Padre ha puesto sus complacencias, ten misericordia…

Oh Faz adorable, delicia de María y José, ten misericordia… Oh Faz adorable, que eres la obra maestra del Espíritu Santo, en el que el Padre Eterno se complace, ten misericordia… Oh Faz adorable, que eres el espejo inefable de las perfecciones divinas, ten misericordia… Oh Faz adorable, que posees la belleza siempre antigua y siempre nueva, ten misericordia… Oh Faz adorable, que aplacas la cólera de Dios, ten misericordia… Oh Faz adorable, que haces temblar a los demonios, ten misericordia… Oh Faz adorable, tesoro de inagotables gracias y bendiciones, ten misericordia… Oh Faz adorable, expuesta en el desierto a los rigores de la intemperie, ten misericordia… Oh Faz adorable, abrasada por los ardores del sol y bañada de sudor en los viajes, ten misericordia… Oh Faz adorable, cuya expresión es totalmente divina, ten misericordia… Oh Faz adorable, cuya modestia y dulzura, atraía a los justos y a los pecadores, ten misericordia… Oh Faz adorable, que besaste santamente a los niños, después de haberlos bendecido, ten misericordia… Oh Faz adorable que lloraste y te afligiste ante la tumba de Lázaro, ten misericordia… Oh Faz adorable, brillante como el sol y radiante de gloria en el Monte Tabor, ten misericordia… Oh Faz adorable, que te entristeciste al ver Jerusalén y derramaste lágrimas sobre esa ciudad ingrata, ten misericordia… Oh Faz adorable, que te inclinaste hasta el suelo en el Huerto de los Olivos y te cubriste de confusión por nuestros pecados, ten misericordia… Oh Faz adorable, cubierta de sangriento sudor, ten misericordia… Oh Faz adorable, besada por Judas el traidor, ten misericordia… Oh Faz adorable, cuya santidad y majestad llenó de terror a los soldados y los derribó en tierra, ten misericordia… Oh Faz adorable que fuiste golpeado por un criado infame, cubierto con un velo de vergüenza y profanado por las manos sacrílegas de Tus enemigos, ten misericordia… Oh Faz adorable, manchada de salivazos y maltratada con incontables bofetones y golpes, ten misericordia… Oh Faz adorable, que con Tu divina mirada heriste el corazón de San Pedro con un dardo de dolor y de amor, ten misericordia… Oh Faz adorable, humillada por nosotros en los tribunales de Jerusalén, ten misericordia… Oh Faz adorable, que conservaste la serenidad cuando Pilatos pronunció la injusta sentencia, ten misericordia… Oh Faz adorable, cubierta de sudor y de sangre, que cayó en el lodo bajo el enorme peso de la cruz, ten misericordia… Oh Faz adorable que mereces toda nuestra reverencia, nuestro homenaje y adoración, ten misericordia…

Oh Faz adorable, que fuiste enjugada con un sudario por la piadosa Verónica, en el camino del Calvario, ten misericordia… Oh Faz adorable, que fuiste coronada de espinas, ten misericordia… Oh Faz adorable, cuyos ojos derramaron lágrimas de sangre, ten misericordia… Oh Faz adorable, cuya boca fue amargada con hiel y vinagre, ten misericordia… Oh Faz adorable, cuyos cabellos y barba fueron arrancados por los verdugos, ten misericordia… Oh Faz adorable, que llegó a parecerse a la de un leproso, ten misericordia… Oh Faz adorable, cuya belleza incomparable se oscureció bajo la horrorosa nube de los pecados del mundo, ten misericordia… Oh Faz adorable, cubierta con las tristes sombras de la muerte, ten misericordia… Oh Faz adorable, lavada y ungida por María y las santas mujeres, y envuelta con un sudario, ten misericordia… Oh Faz adorable, que fuiste encerrada en el sepulcro, ten misericordia… Oh Faz adorable, resplandeciente de gloria y belleza el día de la Resurrección, ten misericordia… Oh Faz adorable, toda deslumbrante de luz en el momento de Tu Ascensión, ten misericordia… Oh Faz adorable que Te ocultas en la Eucaristía, ten misericordia… Oh Faz adorable que aparecerás al final de los tiempos en las nubes con gran poder y majestad, ten misericordia… Oh Faz adorable que harás temblar a los pecadores, ten misericordia… Oh Faz adorable que regocijarás a los justos por toda la eternidad, ten misericordia… Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Oh Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros. ORACIÓN Os saludo, os adoro y amo, Jesús Salvador mío, cubierto de nuevos ultrajes por los blasfemos, y os ofrezco en el corazón de María, como incienso y perfume de agradable olor, los homenajes de los Ángeles y de todos los Santos; y os ruego humildemente por la virtud de vuestra Santa Faz, que reparéis y restablezcáis en mí, y en todos los hombres, vuestra imagen desfigurada por el pecado. Así sea. OTRA ORACIÓN Os saludo, os adoro y os amo, Oh Faz adorable de mí muy amado Jesús noble sello de la Divinidad; me dedico a Vos con todas las potencias de mi alma, y os suplico muy humildemente que imprimáis en todos nosotros las facciones de vuestra divina semejanza. Así sea.

Capítulo 30
Acto de Amor a la Santa Faz

✦ ✦ ✦

Adorable Faz de mi Jesús, único amor mío, mi luz y mi vida, concédeme no ver a nadie sino a Ti, no conocer a nadie sino a Ti, amarte solo a Ti, y vivir contigo, de Ti, por Ti y para Ti. Amén.

Capítulo 31
Acto de Admiración al contemplar la Santa Faz

✦ ✦ ✦

Oh Señor, ¿por qué nos has dado una impronta de Tu Santa Faz en el estado triste y lastimoso de Tu Pasión? ¿Por qué no la representaste más bien con aquellos dulces rasgos que arrebatan todos los corazones, o con el deslumbrante esplendor del que se revistió el día de Tu gloriosa Transfiguración? Me parece que Tu admirable belleza nos habría hecho sentir más deleite en Ti y más amor por Ti, y que la majestad de Tu Faz nos habría inspirado mayor reverencia.

Pero no, divino Salvador: Tu Faz en su deslumbrante gloria está reservada para ser eternamente objeto del gozo de los bienaventurados en el Paraíso; mas Tu Faz, desfigurada por la ignominia de Tu Pasión, ha de ser el objeto ordinario de nuestra veneración aquí abajo y el modelo de nuestra imitación. Cada día experimentaremos que nada hay más eficaz para encender Tu amor en nuestros corazones, para animarnos a la práctica de toda clase de virtudes y para hacernos evitar el pecado. Concédenos, pues, la gracia, oh amable Salvador, de

compadecer Tus sufrimientos en la tierra, para que merezcamos después participar de Tu triunfo en el cielo. Amén.

Capítulo 32
Oración para implorar el triunfo de la Iglesia
Por medio de la Santa Faz, tomada de las Escrituras (Dan. 9)

✦ ✦ ✦

Señor, no hemos implorado Tu Faz para apartarnos de nuestras iniquidades y pensar en Tu verdad. Y el Señor ha velado sobre el mal y lo ha traído sobre nosotros: justo es el Señor nuestro Dios en todas las obras que ha hecho, porque no hemos escuchado Su voz.

Ahora, pues, oh Dios nuestro, escucha la súplica de Tu siervo y sus oraciones: y muestra Tu Faz sobre Tu santuario, que está desolado, por amor de Ti mismo. Inclina, oh Dios mío, Tu oído y escucha; abre Tus ojos y mira nuestra desolación, y la ciudad sobre la cual es invocado Tu Nombre: porque no por nuestras justificaciones presentamos nuestras oraciones ante Tu Faz, sino por la multitud de Tus tiernas misericordias. Óyenos, oh Señor; aplácate, Señor; atiende y obra: no tardes, por amor de Ti mismo, Dios mío. Amén.

Capítulo 33
Letanías para obtener la humildad

✦ ✦ ✦

Señor, ten piedad de mí. Oh Jesús, manso y humilde de Corazón, óyeme. Oh Jesús, manso y humilde de Corazón, escúchame.

A cada una de las peticiones siguientes se responde: líbrame, Jesús. Del deseo de ser estimado, Del deseo de ser amado, Del deseo de ser buscado, Del deseo de ser alabado, Del deseo de ser honrado, Del deseo de ser preferido, Del deseo de ser consultado, Del deseo de ser aprobado, Del deseo de ser complacido, Del temor de ser humillado, Del temor de ser despreciado, Del temor de ser rechazado, Del temor de ser calumniado, Del temor de ser olvidado, Del temor de ser objeto de burla, Del temor de ser escarnecido, Del temor de ser injuriado, Oh María, madre de los humildes, ruega por mí. San José, protector de las almas humildes, ruega por mí. San Miguel, que fuiste el primero en pisar el orgullo, ruega por mí. Todos los justos santificados, sobre todo, por el espíritu de humildad, rogad por mí.

Invocación

Oh Jesús, cuya primera lección fue esta: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; enséñame a hacerme humilde de corazón como Tú. Amén.

Capítulo 34
Alabanzas a la Santa Faz

✦ ✦ ✦

¡Bendito sea Jesús! ¡Bendita sea la Santa Faz de Jesús! Bendita sea la Santa Faz en la majestad y belleza de sus celestiales facciones. Bendita sea la Santa Faz por las palabras que salieron de su divina boca. Bendita sea la Santa Faz por todas las miradas que brotaron de sus adorables ojos. Bendita sea la Santa Faz en la Transfiguración del Tabor. Bendita sea la Santa Faz en las fatigas de su apostolado. Bendita sea la Santa Faz en el sudor de sangre de la agonía. Bendita sea la Santa Faz en las humillaciones de la Pasión. Bendita sea la Santa Faz en los sufrimientos de la muerte. Bendita sea la Santa Faz en el esplendor de la Resurrección. Bendita sea la Santa Faz en la gloria de la luz eterna.

Bendición de San Francisco de Asís por medio de la Santa Faz

Benedicat tibi Dominus et custodiat te;

Ostendat Dominus Faciem suam tibi et misereatur tui;

Convertat Dominus vultum suum ad te et det tibi pacem.

El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te muestre su Faz y tenga misericordia de ti; el Señor vuelva su rostro hacia ti y te dé la paz. (Núm. 6, 24 a 27.)

Alabanzas al Nombre de Dios, a Jesucristo y a María, en reparación de las blasfemias Bendito sea Dios. Bendito sea su Santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Bendito sea el Nombre de Jesús. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendita sea la gran Madre de Dios, María santísima. Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre. Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.

Capítulo 35
Grito de Amor

✦ ✦ ✦

Perdón, perdón, oh Dios mío, por las innumerables almas que se pierden cada día en torno a nosotros. El demonio se lanza desde el abismo, apresurándose a hacer horribles conquistas; excita a la banda infernal y exclama: ¡Almas! ¡almas! ¡corramos a perder almas! Y las almas caen, como las hojas en otoño, en el abismo eterno.

También nosotros, oh Dios mío, clamaremos: ¡Almas! ¡almas! Necesitamos almas con que saldar la deuda de gratitud que hemos contraído contigo; te las pedimos por las llagas de Jesús, nuestro Salvador. Estas adorables llagas claman a Ti como otras tantas bocas poderosas. El Rey coronado de espinas reclama súbditos arrancados al demonio; te los pedimos, juntamente con Él y por Él, para Tu mayor gloria, y por la intercesión de la santísima Virgen María, concebida sin pecado. Amén.

Capítulo 36
Unión de Oraciones
Cuarentena de San Luis

✦ ✦ ✦

Del 16 de julio al 25 de agosto inclusive, por las necesidades de la Iglesia y del Estado.

¡Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos!

Tres Padrenuestros, tres Avemarías, tres Glorias. San Miguel y todos los santos Ángeles, orad y combatid por nosotros. San Pedro y todos los santos Apóstoles, interceded por nosotros. San Ignacio, Santa Teresa y todos los habitantes de la Jerusalén celestial, rogad por nosotros.

Aspiraciones durante el día Sea Tu Nombre, oh Señor, conocido y bendecido en todo tiempo y en todo lugar. Santa María, reina sobre nosotros, tú y tu Hijo Jesús. Amén.

Capítulo 37
Oraciones de la Beata María Pierina de Micheli

✦ ✦ ✦

(MISIONERA DE LA SANTA FAZ) Italia (1890-1945) Oh, Dios, que constituiste tu Hijo unigénito, el Salvador de la humanidad, y ordenó que se le llamara JESÚS; concede en tu bondad que la alegría de nuestro corazón en el cielo sea el rostro de aquel cuyo santo nombre veneramos en la tierra. Amén Oh, Salvador Jesús, quien hizo que la reparación fuera tan pública y universal como lo había sido la ofensa, penetra en nosotros con el verdadero espíritu de reparación. Danos la gracia de amar Tu Faz Divino, para que sea conocido y amado por todo el mundo, para que pueda ser para nosotros una fuente de luz y un medio de salvación. Amén.

✦ ✦ ✦

LA MEDALLA DE LA SANTA FAZ Sor María Pierina de Micheli (fallecida en 1945 y beatificada el 30 de mayo de 2010) fue exhortada en numerosas visiones por la Santísima Madre y por Jesús mismo a propagar la devoción a la Santa Faz. La Santísima Virgen María se le apareció sosteniendo un escapulario que, en una de sus partes, llevaba la imagen de la Sábana Santa junto con las palabras «Illumina, Domine, vultum tuum super nos» (Que la luz de tu rostro, oh Señor, brille sobre nosotros) y, en la otra, una Hostia rodeada de rayos y las palabras «Mane Nobiscum, Domine» (Quédate con nosotros, oh Señor). Nuestra Señora prometió: «Todos aquellos que lleven un escapulario como este y realicen, si es posible, una visita al Santísimo Sacramento cada martes en reparación por las ofensas que la Santa Faz de mi Hijo Jesús recibió durante su Pasión y que sigue recibiendo cada día en la Sagrada Eucaristía, serán fortalecidos en la fe, serán preparados para defenderla, superarán todas las dificultades internas y externas y tendrán una muerte serena bajo la mirada amorosa de mi Divino Hijo». Sor Pierina, sintiéndose inspirada, obtuvo permiso para crear una medalla, la cual Nuestra Señora aprobó y le concedió las mismas gracias y promesas que al escapulario. La primera medalla de la Santa Faz fue ofrecida al Papa Pío XII, quien aprobó tanto la devoción como la medalla. El 17 de abril de 1958, declaró el Martes anterior al Miércoles de Ceniza (comúnmente conocido como Martes de Carnaval) como la fiesta de la Santa Faz de Jesús, tal como Nuestro Señor lo había solicitado.

Capítulo 38
Oraciones de intercesión a los apóstoles de la Santa Faz

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DE LA SANTA FAZ ORACIÓN DE REPARACIÓN, PIDIENDO LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS APÓSTOLES DE LA SANTA FAZ. Santa Faz de Jesucristo concédenos a través de la intercesión de los méritos de los nobles Santos y venerables de la Santa Faz, la valiente Santa Verónica, Santa Gertrudis, Santa Matilde, Santa Teresita del niño Jesús y de la Santa faz, Sor María de San Pedro, el Venerable León Dupont, Venerable Sor María Pierina de Michelli, el triunfo sobre nuestros enemigos del alma, especialmente a la hora de la muerte, a través de los sufrimientos, golpes, rasguños, lágrimas y dolores de tu Santa Faz los cuales pagaron por demás el precio de nuestra salvación. Concédeme, Señor limpiar tu Divina Faz, y de este modo reparar tu dignidad ofendida, como Hombre Dios, permíteme Señor ser esa Verónica o ese Apóstol, que cure tus heridas para así poder limpiar mi atribulado rostro lleno de pecado para ser digno algún día de verte a los ojos a través de tu divina y majestuosa presencia así sea. Amen. ORACIONES PARA PEDIR INTERCESIÓN A LOS APOSTOLES VENERABLES, BEATOS Y SANTOS DE LA SANTA FAZ Oración para pedir gracias por intercesión de Sor María de San Pedro Oh Jesús, por tu Amor y Misericordia, te pido que escuches mi oración por intercesión de tu sierva fiel, sor María de San Pedro, quien buscó siempre consolar y dar a conocer tu Santa Faz al mundo entero. Amén. Venerable, Sor María de San Pedro, ruega por nosotros. Amén. Oración para pedir gracias por intercesión del Venerable Leo Dupont Señor Jesús, que por La devoción a tu Santa Faz, has distribuido tantos favores en los cuerpos y las almas en la casa y gracias a la oración de tu Siervo, León Papin Dupont, tú que lo has hecho admirable por la viveza de su Fe y su gran espíritu de reparación, acuérdate de nosotros para que pronto, por la autoridad de la Iglesia podemos invocarlo como beato, para que nosotros podamos desarrollar por su veneración, el espíritu de apostolado entre los hombres y entre todos los fieles, el amor y la reparación. También te pedimos por su intercesión y si es tu voluntad, el favor que te imploramos…(decirlo). Amén. Venerable León Papín Dupont, ruega por nosotros. Amen. Oración para pedir gracias por intercesión de la beata Sor Pierina de Micheli Dios Uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo que hiciste brillar los dones de tu gracia en la humilde beata Madre Pierina De Micheli, llamándola a tu servicio, para que en el Silencio y en la obediencia fuera la consoladora del Divino Crucificado y la misionera de la Santa Faz de Jesús, haz que también nosotros sigamos con gozo el camino de la caridad, para gloria tuya y bien del prójimo. Por los méritos de La Beata María Pierina de Micheli, y por su intercesión, concédenos las gracias que confiadamente te pedimos, a fin de que se manifiesten para nuestro ejemplo y consuelo, las heroicas virtudes que ella practicó. Amén Beata Sor Pierina de Micheli, ruega por nosotros. Amen. Oración a San Judas Tadeo Israel Siglo I A.D.C.-Líbano 63 D.C. ¡Oh, San Judas Tadeo!, tú que llevaste la Imagen de la Sagrada Faz para mostrarla a los pueblos que evangelizaste, haz que venerando nosotros en el tiempo la Santa Faz de Jesús, gocemos de su vista en la eternidad, San Judas Tadeo, adorador de la Santa Faz, ruega por nosotros. Amén.

Capítulo 39
Oraciones Varias

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Oración ¡Faz adorable de Jesús! Deja que, con el triple lienzo de mis oraciones, de mis pensamientos y de mis actos de reparación, acuda a enjugarte, y quede tu imagen eternamente estampada en las tres potencias de mi alma: en mi memoria, en mi entendimiento y en mi voluntad. Oración ¡Oh! amabilísimo Jesús, que quisiste sufrir tanto en Tu Santa Faz, por nuestro amor, vuélvenos a mirar benignamente e imprime en nuestros corazones Tu divina semblanza, para que nuestra alegría sea sufrir por Ti. Gloria al Padre… ¡Oh! dulcísimo Jesús, que en Tu Faz divina has sido golpeado, maltratado, humillado por nuestro amor, haz que el desprecio y la humillación sean nuestra porción predilecta. Gloria al Padre… ¡Oh! manso Jesús, que en Tu Divina Faz sudaste sangre por nuestro amor, concédenos la gracia de sufrir por tu amor y así volver a ser mirados por Ti. Gloria al Padre… ¡Oh! Santa Faz de Jesús, mientras esperamos el feliz día de poderte contemplar en la gloria del Paraíso, queremos procurarte tanta gloria y deleitar Tu mirada divina. Tu mirada velada sea nuestro paraíso aquí en la tierra, las lágrimas que lo velan las recogeremos para salvar tantas almas e inflamar los corazones con Tu amor. Amén. Santa Faz de Jesús míranos con Tu Misericordia. Oración ¡Oh Faz amabilísima de Jesús!; ¡Aquí vengo, atraído por tu dulce mirada, que, como divino imán, arrebata mi corazón, aunque pobre y pecador! ¡Oh Jesús!, quisiera enjugar tu adorable Faz y consolarte de las injurias y olvido de los pecadores. ¡Oh Faz hermosísimo!, las lágrimas que brotan de tus ojos me parecen diamantes, que quiero recoger para comprar con ellos las almas de mis hermanos. ¡Oh amado Jesús!, si yo tuviera el amor de todos los corazones, todo sería para Ti. Envía, Señor, almas, sobre todo almas de apóstoles y de mártires para abrasar en tu amor a la multitud de los desgraciados pecadores. Oración ¡Oh adorable Jesús!, mientras aguardo el día eterno en que contemplaré tu gloria infinita, mi único deseo es venerar tu Faz santísima, a la cual consagro desde ahora para siempre mi alma con sus potencias y mi cuerpo con sus sentidos. ¡Oh mi Jesús!, haz que tu Faz lastimado sea aquí abajo mi encanto y mi cielo. Jaculatorias Padre Eterno, Te ofrezco la Divina Faz de Jesús, cubierto de sangre, sudor, polvo y saliva, en reparación de los crímenes de los comunistas, los blasfemos y por los que profanan el Santo Nombre y el Sagrado día del domingo. Amen. 1) Yo te saludo, te adoro y te amo, oh adorable Faz de mi Jesús bienamado, noble sello de la divinidad. Yo me uno a ti con toda la fuerza de mi alma y te ruego humildemente que imprimas en mí todos los rasgos de tu Divina Imagen. Amén 2) Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros. 3) Muéstranos, Señor, tu Faz y quedaremos salvados. 4) Mi alma tiene sed de ti, Señor, ¿cuándo volveré a ver tu Faz? 5) Busco tu Faz, Señor. 6) Muéstranos, Señor tu Santa Faz y seremos salvos. Breves oraciones de Reparación y Petición I. Oh Señor Jesucristo, al presentarnos ante Tu adorable Faz para pedirte a Ti las gracias que más necesitamos, Te rogamos, por, sobre todo, nos concedas la disposición interior para nunca dejar de hacer en ningún momento lo que Tu requieres de nosotros con Tus santos mandamientos y divinas inspiraciones. Amén. II. Oh Bondadoso Jesús, que has dicho "Pide y recibirás, busca y encontrarás, golpea y se abrirá para ti," concédenos, Oh Señor, esa fe que lo obtiene todo o provéenos de lo que carecemos; concédenos, a través del puro efecto de Tu caridad y por Tu gloria eterna, las gracias que necesitamos y las que buscamos en Tu infinita misericordia.

Amén. III. Sé misericordioso con nosotros, Oh mi Dios y no rechaces nuestras oraciones, cuando en medio de nuestras aflicciones, rogamos a Tu Santo Nombre y buscamos con amor y confianza Tu adorable Faz. Amén. IV. Oh Todopoderoso y Eterno Dios, mira la Faz de Tu Hijo Jesús. Te lo presentamos a Ti con confianza, para implorar Tu perdón. El Defensor Misericordioso abre la boca para pedir por nuestra causa; escucha su llanto, observa sus lágrimas, Oh Dios, y a través de sus infinitos méritos escúchalo a Él cuando intercede por nosotros pobres pecadores miserables. Amén. V. Adorable Faz de mi Jesús, mi único amor, mi luz y mi vida, permíteme conocerte, amarte y servirte sólo a Ti, que yo pueda vivir Contigo, de Ti, a través de Ti y para Ti. Amén. VI. Eterno Padre, a Ti te ofrezco el adorable Faz de Tu Amado Hijo por el honor y la gloria de Tu Nombre, por la conversión de los pecadores y por la salvación de los moribundos. Oración de la mañana Divino Corazón de Jesús, por medio del Inmaculado Corazón de María, yo me ofrezco a Dios Padre unido a ti en el Santo Sacrificio del Altar con mis oraciones, trabajos, alegrías, sufrimientos y todas las actividades que realice en el día de hoy en reparación de todos los pecados cometidos contra la Divina Faz de Jesús y para que venga a nosotros tu Reino.

Te suplico también, Señor, por el Santo Padre,

los Obispos y Sacerdotes, sus intenciones y santificación.

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

María, Madre mía, ruega por nosotros.

Ilumina, Señor, tu Faz sobre nosotros y seremos salvados.

Oración de la noche

Oh Dios omnipotente y misericordioso, concede, te pedimos,

que cuantos veneramos la Faz de tu Cristo, desfigurada en la

Pasión a causa de nuestros pecados, merezcamos

contemplarla eternamente en el resplandor de la gloria

celestial. Concédenos tu santo descanso en la gracia de tu

Nombre, para que aún durmiendo podamos reparar las

ofensas cometidas contra la Faz de tu Divino Hijo Jesús

en el Santísimo Sacramento del Altar.

¡Santa Faz de Jesús, muéstrate a nosotros, se dispersen tus

enemigos y huyan de tu presencia los que te odian!

María de la Santa Faz, ruega por nosotros.

Capítulo 40
Las Cien Ofrendas a la Santa Faz

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PADRE
TREINTA Y TRES OFRECIMIENTOS DE JESÚS EN SU INFANCIA Y SU

VIDA OCULTA 1. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, encarnándose en el seno de la Santísima Virgen María para salvar a los hombres. 2. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, santificando a San Juan Bautista, en el seno de su madre Isabel. 3. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, cautivo durante nueve meses en las castas entrañas de su Santísima Madre. 4. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, rechazado por los habitantes de Jerusalén. 5. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, saliendo del seno de su Madre y naciendo en un pobre establo. 6. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, envuelto en pañales y acostado sobre el heno en un pesebre. 7. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, temblando de frío calentado por un buey y un asno. 8. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, llorando nuestros pecados en un pesebre. 9. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, por medio de las manos de María y José para la salvación del mundo. 10. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, amamantado por María. 11. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, adorado por los ángeles en un establo de Belén. 12. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, adorado por los pobres pastores. 13. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, circuncidado y nombrado Jesús, comenzando a ocupar el oficio de Salvador, ofreciéndote las primicias de su sangre. 14. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, recibiendo los obsequios y adoraciones de los magos. 15. Padre eterno, te ofrezco toda la gloria que Jesús te ha dado durante los cuarenta días que permanecerá en el establo de belén. 16. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, llevado al templo por María y José, y recibido con inmenso gozo por el anciano Simeón y Ana la profetisa. 17. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, ofreciéndose a tu justicia divina para ser el reparador de tu gloria, y la víctima santa de los pecadores.

18. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, huyendo a Egipto para evitar la mano asesina de Herodes. 19. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, pobre y desconocido en su exilio, pero tiernamente amado y profundamente adorado por María, por José y los ángeles. 20. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, llevado en los brazos de María y José, sometiéndose a la infancia. 21. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, amamantado por su divina Madre. durante quince meses. 22. Padre eterno, te ofrezco los primeros pasos, las primeras palabras, y las primeras acciones de Tu Hijo divino Jesús. 23. Padre eterno, te ofrezco todo aquello que Jesús sufrió durante los siete años de exilio en Egipto. 24. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, de regreso en Nazaret, entre María y José. 25. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, creciendo en edad y sabiduría delante de Dios y de los hombres. 26. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, a la edad de doce años, llevado al templo para celebrar la Pascua. 27. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, permaneciendo tres días en el templo, en medio de los doctores de la ley, llenándolos de admiración. 28. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, recobrado por María y José, de regreso a Nazaret y siéndoles perfectamente sumiso. 29. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, ocultando su gloria en el taller de San José, mostrándose sólo como un carpintero. 30. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, trabajando, para alimentarse con el sudor de su frente. 31. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, asistiendo a San José durante su enfermedad y a la hora de la muerte. 32. Padre eterno, te ofrezco a Jesús, consolando a María, su santísima madre, por la muerte de su santo esposo. 33. Padre eterno, te ofrezco toda la gloria que Jesús te ha dado durante los treinta y tres años de su vida oculta y laboriosa, y todos los méritos que nos ha adquirido. Padre eterno, te ofrezco toda la gloria que te ha dado, Jesús, nuestro divino Salvador, durante los treinta años de su vida oculta y laboriosa, y todos los méritos infinitos que nos ha adquirido después del instante de su divina encarnación hasta su vida evangélica, te hago este ofrecimiento para el honor y la gloria de Tu Santo Nombre, en reparación de los ultrajes hechos a nuestro Salvador, en fin por las necesidades de la Santa Iglesia, la salvación de Francia y la propagación de la obra reparadora. TREINTA Y TRES OFRECIMIENTOS DE JESÚS EN SU VIDA EVANGÉLICA 34. Padre eterno, te ofrezco a Jesús en las aguas del Jordán, bautizado por San Juan Bautista. 35. Padre eterno, te ofrezco a Jesús llevado al desierto, sufriendo ahí hambre y sed. 36. Padre eterno, te ofrezco a Jesús pasando las noches en el desierto, en medio de las bestias salvajes. 37. Padre eterno, te ofrezco a Jesús postrado rostro en tierra, pasando todos los días y noches en oración, regando la tierra con sus divinas lágrimas, llorando nuestros pecados. 38. Padre eterno, te ofrezco a Jesús tentado por el diablo, de cambiar las piedras en pan.

39. Padre eterno, te ofrezco a Jesús transportado por satán sobre lo alto del templo y tentado por ese espíritu maligno a fin de que se arrojara hacia abajo. 40. Padre eterno, te ofrezco a Jesús transportado a lo alto de una montaña donde satán tuvo la audacia de prometerle todos los reinos que le mostró, si él quisiera adorarle. 41. Padre eterno, te ofrezco a Jesús triunfante de todas las tentaciones del diablo, oponiéndole las palabras de la Sagrada Escritura. 42. Padre eterno, te ofrezco a Jesús tomando en el desierto, cerca de cuarenta días, un poquito de alimento que le fue servido por los ángeles. 43. Padre eterno, te ofrezco toda la gloria que Jesús te ha dado en el desierto y todos los méritos que nos ha adquirido. 44. Padre eterno, te ofrezco a Jesús saliendo del desierto yendo a compartir con su santa Madre la misión que él habría de comenzar. 45. Padre eterno, te ofrezco a Jesús escogiendo a pobres pecadores por apóstoles. 46. Padre eterno, te ofrezco a Jesús yendo de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, predicando por todas partes el reino de Dios, dando a conocer a su Divino Padre. 47. Padre eterno, te ofrezco a Jesús seguido hasta el desierto por inmensas multitudes. 48. Padre eterno, te ofrezco a Jesús multiplicando los panes y los pescados para alimentar a sus oyentes, diciendo ≪Me compadecido de este pueblo≫. 49. Padre eterno, te ofrezco a Jesús consolando a los afligidos. 50. Padre eterno, te ofrezco a Jesús sanado a los enfermos, resucitando a los muertos. 51. Padre eterno, te ofrezco a Jesús expulsando a los demonios de los cuerpos de los poseídos. 52. Padre eterno, te ofrezco a Jesús devolviendo la vista a los ciegos y el oído a los sordos. 53. Padre eterno, te ofrezco a Jesús enderezando a los cojos y haciendo hablar a los mudos. 54. Padre eterno, te ofrezco a Jesús convirtiendo a los pecadores, haciendo el bien a todos. 55. Padre eterno, te ofrezco a Jesús llorando la muerte de Lázaro y resucitándole. 56. Padre eterno, te ofrezco a Jesús convirtiendo a María Magdalena. 57. Padre eterno, te ofrezco a Jesús fatigado del camino, sentado en los bordes de los pozos de Jacob. 58. Padre eterno, te ofrezco a Jesús pidiendo de beber a la samaritana, convirtiéndola, y descubriéndose a ella como el mesías prometido. 59. Padre eterno, te ofrezco a Jesús confundiendo a sus enemigos con una sabiduría admirable mientras le presentaban a la mujer adúltera. 60. Padre eterno, te ofrezco a Jesús echando con un látigo a los vendedores del templo. 61. Padre eterno, te ofrezco a Jesús transfigurado sobre el monte Tabor, conversando con Moisés y Elías del exceso de los dolores de su pasión.

62. Padre eterno, te ofrezco a Jesús abrazando y besando a los niños pequeños, diciendo que había que parecerse a ellos para entrar en el reino de los cielos. 63. Padre eterno, te ofrezco a Jesús entrando triunfalmente en la ciudad de Jerusalén, recibido como un rey por el pueblo. 64. Padre eterno, te ofrezco a Jesús llorando por la ciudad de Jerusalén. 65. Padre eterno, te ofrezco a Jesús sólo y abandonado, obligado la tarde de esa fiesta de ir a buscar un refugio a Betania donde sus fieles anfitriones Marta y María. 66. Padre eterno, te ofrezco toda la gloria que Jesús te ha dado durante los treinta y tres años de sus divinas predicaciones. Padre eterno, te ofrezco toda la gloria que te ha dado Jesús, nuestro Divino Salvador, y todos los méritos infinitos que nos ha adquirido desde el tiempo de su vida evangélica hasta la de su vida sufriente, te hago este ofrecimiento por el honor y la gloria de tu santo Nombre, en reparación de los ultrajes hechos a nuestro Salvador, en fin, por todas las necesidades de la santa Iglesia, la salvación de Francia y la propagación de la obra reparadora. TREINTA Y CUATRO OFRECIMIENTOS DE JESÚS EN SU VIDA SUFRIENTE Y EN SU VIDA GLORIOSA 67. Padre eterno, te ofrezco a Jesús vendido a treinta denarios por la traición de Judas. 68. Padre eterno, te ofrezco a Jesús teniendo la cena por última vez con sus apóstoles. 69. Padre eterno, te ofrezco a Jesús humillándose hasta lavar los pies a sus apóstoles. 70. Padre eterno, te ofrezco a Jesús instituyendo el sacramento admirable de la Eucaristía, haciendo a sus apóstoles sacerdotes de la nueva ley. 71. Padre eterno, te ofrezco a Jesús rezando y agonizando en el jardín de los olivos. 72. Padre eterno, te ofrezco a Jesús sufriendo en su Divino Corazón todos los dolores de su pasión y regando la tierra de un abundante sudor de sangre. 73. Padre eterno, te ofrezco a Jesús triste hasta la muerte en el huerto de los Olivos, cargando sobre sí todos los pecados del mundo y aceptando de tu mano el cáliz. 74. Padre eterno, te ofrezco a Jesús traicionado por la bajeza del pérfido Judas, entregándose a sus enemigos, dejándose atar y apalear como un criminal por todos nuestros pecados. 75. Padre eterno, te ofrezco a Jesús abandonado de sus discípulos, maltratado y despreciado por los soldados que lo llevaban donde Anás el sumo sacerdote. 76. Padre eterno, te ofrezco a Jesús interrogado y recibiendo una bofetada de un sirviente. 77. Padre eterno, te ofrezco a Jesús conducido donde Caifás, acusado de falsos testimonios. 78. Padre eterno, te ofrezco a Jesús tratado como blasfemo porque él ha declarado a sus jueces que él es el Hijo de Dios. 79. Padre eterno, te ofrezco a Jesús tratado esa noche horrible como el último de los esclavos, golpeado despreciado y repudiado. 80. Padre eterno, te ofrezco a Jesús conducido donde Pilatos encadenado y guardando silencio.

81. Padre eterno, te ofrezco a Jesús conducido a la corte de Herodes, menospreciado por ese rey impío. 82. Padre eterno, te ofrezco a Jesús traído de vuelta donde Pilatos, despreciado, humillado por las calles de Jerusalén por un pueblo que había colmado de beneficios. 83. Padre eterno, te ofrezco a Jesús atado a la columna desgarrado a golpes de latigazos. 84. Padre eterno, te ofrezco a Jesús cubierto de heridas y de sangre, vapuleado al pie de sus verdugos. 85. Padre eterno, te ofrezco a Jesús disfrazado en rey de teatro, coronado de espinas, revestido de un manto de escarlata, teniendo las manos atadas y un caño en la mano como cetro. 86. Padre eterno, te ofrezco a Jesús menospreciado, maltratado y en fin expuesto al pueblo. 87. Padre eterno, te ofrezco a Jesús rechazado por su pueblo, que pide su muerte a grandes gritos y en su lugar prefiere a un, infame ladrón, Barrabás. 88. Padre eterno, te ofrezco a Jesús condenado a muerte de cruz por Pilatos. 89. Padre eterno, te ofrezco a Jesús abandonado a una multitud insolente que extenúa a este Cordero dulce y humilde de corazón con todo aquello que la malicia más oscura puede inventar. 90. Padre eterno, te ofrezco a Jesús saliendo del palacio de Pilatos, en medio de dos ladrones, la cruz sobre su espalda divina cruenta y ensangrentada. 91. Padre eterno, te ofrezco a Jesús extenuado por la fatiga, cayendo varias veces por el enorme peso de su cruz, golpeado, agobiado por las injurias de sus verdugos. 92. Padre eterno, te ofrezco a Jesús llegando a la cumbre del Calvario, despojado de sus vestiduras y extendiéndose el mismo sobre el árbol de la cruz como un cordero sin mancha. 93. Padre eterno, te ofrezco a Jesús clavado sobre la cruz a grandes golpes de martillo. 94. Padre eterno, te ofrezco a Jesús suspendido durante tres horas entre el cielo y la tierra, abandonado, saciado de oprobios, dado de beber hiel y vinagre, probando a grandes sorbos la sensación de los sufrimientos interiores y exteriores. 95. Padre eterno, te ofrezco a Jesús pidiendo gracia para sus verdugos, perdonando al buen ladrón y dándonos a su Santísima Madre para ser la nuestra. 96. Padre eterno, te ofrezco a Jesús consumando su sacrificio, poniendo su santísima alma entre tus manos, lanzando un gran grito para llamar hacia él a todos los pecadores e inclinando la cabeza para darles el beso de la paz y el último suspiro de su corazón. 97. Padre eterno, te ofrezco a Jesús con el corazón traspasado por una lanza, descendido de la cruz, cubierto de heridas y de sangre, y puesto entre los brazos de su divina Madre. 98. Padre eterno, te ofrezco a Jesús embalsamado y sepultado por su Santísima Madre y sus fieles amigos, llevado enseguida al sepulcro, y permaneciendo tres días en el sepulcro. 99. Padre eterno, te ofrezco a Jesús saliendo victorioso del sepulcro y visitando a su Santísima Madre. 100. Padre eterno, te ofrezco a Jesús apareciéndose a los apóstoles y a las santas mujeres, consolándolas, instruyéndolas y subiendo al cielo en su presencia por su gloriosa Ascensión, cuarenta días después de su resurrección.

Padre eterno, te ofrezco toda la gloria que te ha dado Jesús, nuestro Divino Salvador, y todos los méritos infinitos que nos ha adquirido durante su vida sufriente y su vida gloriosa; te hago este ofrecimiento por el honor y gloria de Tu Santo Nombre, por la reparación de los ultrajes hechos a nuestro Salvador; en fin, por las necesidades de la Santa Iglesia, por la salvación de Francia y la propagación de la obra reparadora. Este es mi Hijo bienamado en quien tengo mis complacencias, escuchadle. En verdad os digo, todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará. Pedid y recibiréis. 1.18

Capítulo 41
Ofrecimiento de la Sagrada Humanidad y sus Sentidos

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DE SU DIVINO HIJO Y DEL SANTO USO QUE ÉL HIZO DE SUS SENTIDOS PARA REPARAR Y CUBRIR LOS PECADOS QUE NOSOTROS HEMOS COMETIDOS POR NUESTROS SENTIDOS. Padre eterno, te ofrezco los pies sagrados caminantes, viajeros, en fin, atravesados por los gruesos clavos para reparar nuestros pasos criminales. Padre eterno, te ofrezco todas las prosternaciones devotas y respetuosas de Jesús delante de tu santa Majestad, para reparar todas nuestras irreverencias en tu santa presencia. Padre eterno, te ofrezco las manos divinas de Jesús, que han hecho tantas buenas obras, y que sin embargo han sido atravesadas por gruesos clavos, para reparar todos los pecados de nuestras manos injustas y nuestras obras de iniquidad. Padre eterno, te ofrezco los brazos divinos de Jesús, fatigados por el trabajo y rasgados por el látigo de los verdugos, para reparar nuestros pecados de pereza y todos nuestros otros crímenes. Padre eterno, te ofrezco la divina cabeza de Jesús, coronada de espinas y sus cabellos ensangrentados y arrancados, para reparar nuestros pecados de orgullo y nuestros pensamientos criminales. Padre eterno, te ofrezco los ojos adorables y las miradas de Jesús, llenos de dulzura y de majestad, para reparar los pecados de inmodestia y de nuestra curiosidad; también te ofrezco su sueño, sus desvelos y las lágrimas que han brotado de sus ojos divinos, para merecernos el perdón de nuestras culpas. Padre eterno, te ofrezco la mortificación del olfato de Jesús, para reparar los pecados de sensualidad de los que somos culpables. Padre eterno, te ofrezco la boca adorable de Jesús, sus divinas palabras y su admirable silencio, para reparar todos los pecados que nos ha hecho cometer nuestra lengua irrefrenable y malvada; también te ofrezco sus ayunos y sus comidas sobrias, para reparar nuestros pecados de codicia e intemperancia. Padre eterno, te ofrezco la Faz adorable de Jesús, cubierta de escupitajos, de sudor, de polvo y de sangre, golpeada por las bofetadas y con la barba arrancada, para reparar el orgullo, la vanidad y todos los pecados de los mundanos. Padre eterno, te ofrezco todas las oraciones, las alabanzas y las acciones

de gracias, las glorificaciones salidas de la sagrada boca de Jesús, para reparar las blasfemias y todos los pecados cometidos en el culto divino que te es debido. Padre eterno, te ofrezco el sagrado Cuerpo de Jesús cubierto de heridas, para reparar todos los pecados de nuestra carne corrompida. Te ofrecemos sus sudores y las siete efusiones de su sangre preciosa, para que nos purifique de nuestros crímenes. Padre eterno, te ofrezco el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por la lanza y todo inflamado de amor, para reparar todos los pecados cometidos por el corazón. Te ofrezco también todos los deseos, los suspiros, todos los pensamientos, los afectos, las oraciones, las virtudes y todas las amables perfecciones de este divino corazón, para cubrir la pobreza de nuestros corazones miserables. Padre eterno, te ofrezco el alma santa de Jesús, que se ha sacrificado por nosotros y que la ha puesto de nuevo entre tus manos durante su muerte. Por la gloria y los méritos de esta alma santísima, te suplicamos, Padre eterno, que perdones y justifiques a nuestras almas criminales. Padre eterno, te ofrecemos la vida divina, la vida gloriosa y la vida viajera de Jesús. Te suplicamos, por la excelencia de su vida interior, que perdones nuestra vida llena de tibieza y disipación. Padre eterno, te ofrezco el terno nacimiento de Jesús, en los esplendores de tu gloria. También te ofrezco todas las alabanzas, toda la honra, todo el amor eterno que Él tiene por ti, para reparar todas las impiedades y las blasfemias de los pobres y ciegos pecadores. Padre eterno, te ofrezco este Jesús divino, para adorar, amar, glorificar en Él y por Él todas tus adorables perfecciones y este nombre sagrado, desconocido a toda creatura, que expresa todo lo que eres, que sólo tu divino Hijo Jesús conoce y adora en espíritu y en verdad, en nombre de todas las almas rescatadas por su sangre preciosa. Te saludo, Ta adoro, Te amo, Oh Dios Padre, Oh Dios Hijo, en la inefable felicidad de tu divinidad, te abrazo con el afecto de todas las creaturas del cielo y de la tierra, por el Sagrado Corazón de Jesús, y así te beso por el beso eterno del Espíritu Santo. Dios tanto ha amado al mundo que le ha entregado a su único Hijo para ser su reparador.

Capítulo 42
Ofrecimiento de las Sagradas Reliquias

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A SU HIJO ADORABLE PARA OPERAR SUS DIVINOS MISTERIOS. RELIQUIAS SAGRADAS DE JESÚS. Padre eterno, te ofrezco el pesebre y el heno sobre los cuales Jesús infante fue recostado durante su nacimiento. También te ofrezco sus pobre fajas y pañales. Padre eterno, te ofrezco las dos pequeñas palomas y los cinco ciclos de plata donados por la Santísima virgen y San José como rescate de Jesús durante su Presentación. Padre eterno, te ofrezco la santa túnica de Jesús tejida por las manos de María. Padre eterno, te ofrezco el vaso en el

cual bebía el niño Jesús. Padre eterno, te ofrezco el martillo, el hacha, la sierra, y los otros instrumentos que sirvieron a Jesús, el celeste y divino carpintero. Padre eterno, te ofrezco todas las obras hechas por Jesús. Padre eterno, te ofrezco el látigo de cuerda que Jesús hizo con sus divinas manos para echar a los vendedores del templo. Padre eterno, te ofrezco la moneda de cuatro dracmas que Jesús hizo encontrar a San Pedro en la boca de un pescado para pagar el impuesto. Padre eterno, te ofrezco la palangana en la cual Jesús ha lavado los pies a sus apóstoles y la toalla con la que estuvo ceñido. Padre eterno, te ofrezco la copa que Jesús tenía entre sus divinas manos después de la Cena, mientras cambia el vino en su preciosísima sangre. Padre eterno, te ofrezco las treinta monedas de plata con las cuales los judíos compraron a Jesús. Padre eterno, te ofrezco las cuerdas que han atado a Jesús en el huerto de los Olivos. Padre eterno, te ofrezco el guante de hierro con del cual Jesús recibió una bofetada. Padre eterno, te ofrezco las vendas con las cuales los judíos vendaron los ojos de Jesús. Padre eterno, te ofrezco la mordaza que los enemigos de Jesús le pusieron en la boca. Padre eterno, te ofrezco todos los instrumentos que sirvieron para atormentar a Nuestro divino Salvador en esa noche cruel de su pasión. Padre eterno, te ofrezco el vestido blanco con el que Herodes hizo vestir al divino Jesús. Padre eterno, te ofrezco la columna donde Jesús fue flagelado, las cuerdas que ahí le sujetaron y todos los terribles instrumentos terribles ensangrentados con los cuales fue desgarrado. Padre eterno, te ofrezco la corono real de espinas de Jesús, su manto de escarlata y la caña que tenía entre sus divinas manos. Padre eterno, te ofrezco la escalera que Jesús sube regándola con su preciosísima sangre mientras Pilato lo muestra al pueblo diciendo: ¨! He aquí al hombre ¡¨. Padre eterno, te ofrezco todas las cuerdas que han atado a Jesús como a un criminal. Padre eterno, te ofrezco la sentencia de muerte de tu único hijo. Padre eterno, te ofrezco los garrotes que han golpeado a Jesús durante el camino de la cruz. Padre eterno, te ofrezco el velo de Santa Verónica impresa con la Santa Faz de Jesús. Padre eterno, te ofrezco los martillos que han crucificado a Jesús. Padre eterno, te ofrezco el vaso en el cual Jesús prueba un amargo brebaje. Padre eterno, te ofrezco la caña y la esponja en la cual se han servido para presentar a Jesús el vinagre y la hiel. Padre eterno, te ofrezco la santísima cruz de Jesús, toda teñida de su sangre adorable, el signo que pilatos hizo adjuntar a la cruz: Jesús de Nazareth, rey de los judíos. Padre eterno, te ofrezco la santa vestimenta de Jesús santificada por sus lágrimas, sus sudores y su sangre adorable, echada a suerte por los soldados. Padre eterno, te ofrezco el calzado sagrado de los pies de Jesús. Padre eterno, te ofrezco todas las vestiduras del divino Jesús cubiertas de sangre y que los verdugos repartieron en cuatro partes. Padre eterno, te ofrezco la lanza que abrió el sagrado costado de Jesús y que traspasa su amorosísimo corazón para hacerlo nuestro lugar de refugio. Padre eterno, te ofrezco todos los instrumentos que han servido para realizar la sacratísima Pasión de Jesús tu Hijo divino. Padre eterno, te ofrezco los aromas y los perfumes que embalsamaron el Cuerpo sagrado de Jesús. Padre eterno, te ofrezco el santo sudario y los vendajes que tuvieron el honor de envolver el cuerpo sagrado de Jesús. Padre eterno, te ofrezco el santo sepulcro que durante tres días encierra el sagrado Cuerpo muerto, la fuente de la vida. Padre eterno, te ofrezco todas las reliquias de tu divino Jesús, suplicándote muy humildemente que las mires con complacencia. Esta divina mirada les procurará más honor del que les podrían rendir todos los ángeles y los santos reunidos juntos. Esta será una dignísima reparación a las profanaciones de las muchas han sido objeto (han tenido lugar). Detén, Oh Padre Divino, los instrumentos de tu justicia, listos para golpearnos, al mirar los instrumentos de la sacratísima Pasión de Jesús teñidos de su sangre adorable; que ha vista de tu justicia divina se cambie en misericordia, y por favor dile a Francia: ¡Pax vobis! (¡La paz sea con vosotros!)

Capítulo 43
Pasajes de los Salmos sobre la Santa Faz
Con oraciones de los santos y los papas

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ORACIÓN Y ACTO DE REPARACIÓN DE SAN LEONARDO DE PORTO MAURICIO, O.S.F. Italia (1676-1751) ORACIÓN Miremos a los rasgos desfigurados de nuestro bendito Salvador, impresos sobre un lienzo de lino, transportados de amor a la vista. Esforcémonos también por reproducir en nuestras almas esta misteriosa imagen.

ACTO DE REPARACIÓN POR LAS BLASFEMIAS

Bendito sea Dios.

Bendito sea su santo Nombre.

Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Bendito sea el Nombre de Jesús.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Sacratísimo Corazón de Jesús.

Bendita sea la excelsa Madre de Dios., María Santísima.

Bendita sea su santa e inmaculada Concepción.

Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.

Bendito sea Dios, en sus Ángeles y en sus Santos. ORACIONES DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS Y DE LA SANTA FAZ. Francia (1873-1897) ORACIÓN Oh Jesús que en vuestra acerba Pasión fuisteis hecho “el oprobio de los hombres y el varón de dolores” yo venero vuestro Divina Faz, en el que resplandecían la beldad y la dulzura de la divinidad, trocado ahora en la forma de rostro de leproso. Mas a través de esos rasgos desfigurados reconozco vuestro amor infinito, y siento abrazarme en deseos de amaros y haceros amar a todos los hombres. Las lágrimas que corren en abundancia de vuestros ojos son para mí otras perlas preciosas que me complazco en recoger, a fin de comprar con su valor infinito las llamas de los infelices pecadores. Oh Jesús, cuyo rostro es la única hermosura que arrebata mi corazón. Me resigno a no gozar acá abajo de la dulzura de vuestra mirada, y a no gustar el inexplicable consuelo de vuestros besos; pero os suplico que imprimáis en mí vuestra semejanza divina y me encendáis en vuestro amor de tal modo que en breve me consuma y pueda así llegar cuanto antes a disfrutar en

el cielo de la vista de vuestro adorado Faz. Así sea. Oración compuesta por Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. 300 días de indulgencia por cada vez, aplicables a las almas del purgatorio. (Pío X, 13 de febrero de 1906) Cántico a la Santa Faz 12 de agosto de 1895 Jesús, tu imagen inefable es la estrella que guía mis pasos. Ah, sabes, tu dulce rostro es para mí el cielo en la tierra. Mi amor descubre los encantos de tu rostro adornados con lágrimas. Sonrío a través de mis propias lágrimas cuando contemplo tus penas. ¡Oh! Para consolarte Quiero vivir desconocido en la tierra! Tu belleza, que sabes velar, me revela todo su misterio. ¡Me gustaría volar hacia ti! Tu cara es mi única patria. Es mi reino de amor. Es mi alegre prado. Cada día, mi dulce sol. Es el lirio de los valles Cuyo perfume misterioso consuela mi alma exiliada, haciéndola saborear la paz del cielo. Es mi descanso, mi dulzura y mi lira melodiosa. Tu rostro, oh mi dulce salvador, es el ramo divino de la mirra que quiero mantener en mi corazón.

Tu cara es mi única riqueza.

No pido nada más.

Escondiéndome incesantemente en él,

me pareceré a ti, Jesús,

deja en mí, la impresión divina

de tus rasgos llenos de dulzura,

y pronto seré santo.

Dibujaré corazones hacia ti.

Para que pueda reunir

Una hermosa cosecha de oro,

Dígnate para prenderme fuego con Tu Fuego.

Con tu boca adornada

¡Dame pronto el beso eterno! ORACIÓN DEL PAPA CLEMENTE VI Francia (1291-1352) Oh, Dios, que nos iluminaste con luz de tu semblante y quien, para recompensar la amorosa bondad de Santa Verónica, nos dejaste la impresión de tu Santa Faz en su velo, como un recuerdo, concede por medio de tu Pasión y Cruz, podamos un día mirar tu Faz, sin temor, Tú que vendrás a juzgar a vivos y muertos. Poderoso y eterno Dios, por cuya gracia la imagen de tu Santa Faz brilla radiantemente a tu pueblo devoto, concédenos, te rogamos, la remisión de nuestros pecados, y dirige todos los pensamientos, palabra y acciones de todos aquellos que confiamos en tu misericordia. Tú que vives y reinas con el Padre en unidad con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén. ORACIÓN DEL PAPA PÍO IX Italia (1792-1878) ¡Oh, Jesús mío! miradnos con ojos de compasión; volved tu Faz hacia cada uno de nosotros como lo hiciste con la Verónica, no para que te veamos con los ojos corporales, pues no lo merecemos, más volvedlo hacia nuestros corazones, a fin de que, acordándonos de Ti,

podamos siempre sacar de este manantial de pureza el vigor necesario para librar los combates que debemos aún sostener 2. ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN DE HIPONA Imperio Romano (354-430) Me presento delante de tu Santa Faz, Oh, mi Salvador, cargado con mis pecados y las penas(castigos) que han traído sobre mí. Lo que sufro es de lejos poco por lo que merezco, porque aunque consciente de la justicia de mi castigo, no ceso a cuenta de ello para cometer nuevos pecados cada día. Me hundo bajo tus flagelos, y todavía no enmiendo mis caminos; mi corazón está lleno de amargura, aún mi obstinación en el mal permanece siempre la misma. Mi vida se ha gastado en miseria, y no me corrijo. Cuando me castigas, te hago grandes promesas, las cuales, tan pronto levantas tu mano, las olvido. Ahora vengo a hacerte, Oh Dios, una confesión sincera de mis pecados. Declaro en tu presencia, que si Tú no me muestras tu misericordia, seguramente pereceré. Concédeme mi Salvador, lo que pido de Ti, puesto que de tu pura bondad me has sacado de la nada para ponerme en un estado de manera que pueda alabarte. Salve, adorable cabeza, coronada por nosotros con espinas, y golpeada con el caño. Salve, Faz adorable, escupida y afligida por nosotros.

BENDICIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
POR MEDIO DE LA SANTA FAZ (BENDICIÓN AARÓNICA).

Italia (1181-1226)

Benedicat tibi Dominus, et custodiat te;

Ostendat Dominus Faciem suam tibi, et misereatur tui;

Convertat Dominus vultum suum ad te, et det tibi pacem.

Yahveh te bendiga y guarde;

haga brillar Yahveh su Faz (Faz) sobre ti

y tenga misericordia de ti;

y ponga Yahveh su Faz (Faz) sobre ti y

te conceda la paz. 2 Audiencia concedida a tres parroquias de Roma, el 10 de Marzo de 1872. —Esta oración está indulgenciada por varios obispos franceses.

Así invocarán mi nombre sobre

hijos de Israel, y yo los bendeciré. ORACIÓN DE SANTA MATILDE Alemania (1241-1299) Todos, llenos de un santo deseo, apresurémonos a venerar el más dulce rostro de Nuestro Señor, que será en el cielo nuestro todo, todo lo que un alma glorificada pueda desear. ORACIÓN DE SAN EDMUNDO DE CANTERBURY Inglaterra (1174-1240) Expire yo de ardiente deseo de contemplar la Faz de Nuestro Señor Jesucristo. Algunas inspiraciones tomadas del real profeta David e inspiradas por el mismo Espíritu Santo mismo (del libro de los Salmos). Israel (1010-970 A.D.C.) SAL 4:6 Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? ¡Alza, oh Señor, sobre nosotros la luz de tu rostro! SAL 27,8 Dice de ti mi corazón: «Busca su rostro». Sí, Yahveh, tu rostro busco: SAL 27: 9 No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me

abandones, no me dejes, Dios de mi salvación. SAL 31: 16 haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ¡sálvame, por tu amor! SAL 44: 24 ¿Por qué ocultas tu rostro, olvidas nuestra opresión, nuestra miseria? SAL 51: 9 Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas. SAL 51: 11 no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu. SAL 56: 13 pues tú salvaste mi alma de la muerte, para que marche ante la faz de Dios, en la luz de los vivos. SAL 67: 1 ¡Dios nos tenga piedad y nos bendiga, su rostro haga brillar sobre nosotros! SAL 80: 3 ¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos! SAL 80: 7 ¡Oh Dios Sebaot, haznos volver, y brille tu rostro, para que seamos salvos! SAL 84: 9 Oh Dios, escudo nuestro, mira, pon tus ojos en el rostro de tu ungido. SAL 69: 17 no retires tu rostro de tu siervo, que en angustias estoy, pronto, respóndeme. SAL 119: 59 Tu Faz busqué de todo corazón, ten misericordia de mí según tu palabra. SAL 102: 2 no ocultes lejos de mí tu rostro el día de mi angustia; tiende hacia mí tu oído, ¡el día en que te invoco, presto, respóndeme! SAL 132: 10 En gracia a David, tu servidor, no rechaces el rostro de tu ungido. SAL 119: 135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, Y enséñame tus estatutos. Breves textos de los Evangelios: La santa Faz y San Pedro siglo I a. C.-Roma, c. 67 Tú eres Simón, hijo de Juan, de ahora en adelante te llamarás Cefas, que quiere decir piedra (Juan I, 42) Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (Mateo XVI,15-17) Entonces Jesús dijo a los doce: ¿Acaso queréis vosotros también marcharos? Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. (Juan, VI,68) Y el Señor, volviéndose, miró a Pedro, y Pedro, saliendo, lloró amargamente. (Lucas, XXII, 61.) Cuando ya habían comido, Jesús preguntó a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? Pedro le contestó: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Te aseguro que cuando eras más joven te vestías para ir a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te vestirá y te llevará a donde no quieras ir. Al decir esto, Jesús estaba dando a entender de qué manera Pedro había de morir, y cómo iba a glorificar a Dios con su muerte. Después le dijo: ¡Sígueme! (Juan XXI, 15-19)

Capítulo 44
Oraciones Marianas
Oración del mes de mayo (León Dupont) y Stabat Mater

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Oración por el mes de mayo "Oh María, Virgen Santísima, me pongo bajo tu protección, y por medio de ti me arrojo con confianza en los brazos de la Divina Misericordia; a ti te encomiendo todos los momentos de mi vida y, sobre todo, la hora de mi muerte. Te entrego mi cuerpo y mi alma, y todo lo que me pertenece. Recibe bondadosamente, una vez más, mis angustias y mis temores, mis consuelos y mi esperanza; para que, por tu poderosa protección y tus méritos, todas mis acciones tengan por único y solo fin tu buen agrado y la santa voluntad de tu Divino Hijo." (Oración de León Dupont el “Santo Varón de Tours”) ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN PARA QUE OBTENGAMOS LA GRACIA DE VIVIR EN UNIÓN CON LA PASIÓN REDENTORA DE JESÚS

“STABAT MATER” La Madre dolorosa estaba en lágrimas, de pie junto a la Cruz de la que colgaba su Hijo. En su corazón sollozante y quebrantado, la espada fue traspasada. ¡Cuán triste y afligida estaba la Madre, bendita sobre todas, la Madre del Hijo Único! ¡Cómo sufrió, cuán herida estaba la tierna Madre, al contemplar a su Divino Hijo atormentado! ¿Quién podría contemplar a la dolorosa Madre de Cristo sin sufrir como ella? Por los pecados de todo Su pueblo, ella lo vio en Sus tormentos, sufriendo los golpes del látigo. Vio a su hijo más amado muriendo en la desolación, mientras Él entregaba su espíritu. Por favor, oh Madre, fuente de amor, hazme sentir tus sufrimientos para que pueda llorar contigo. Oh Madre Santa, ayúdame a grabar profundamente en mi corazón las llagas del Crucificado. ¡Como un buen hijo, que pueda llorar contigo todos los días de mi vida!"

Capítulo 45
Novena de Meditaciones en honor a la Santa Faz
Por el Canónigo Janvier, Capellán del Oratorio de la Santa Faz

Octavo Día se han removido dos interpolaciones del traductor (una nota personal dirigida a un tal 'Sebastian' y un comentario meta-editorial), ajenas al texto original del Canónigo Janvier.

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Por el Canónigo Janvier, Capellán del Oratorio de la Santa Faz (1876 - 1888)

"Respondiendo a apremiantes peticiones, los Capellanes del Oratorio presentan a sus numerosos corresponsales esta nueva edición de la novena en honor a la Santa Faz, obra del Canónigo Janvier, con quien la Obra comenzó su apostolado. (1876 - 1888).

Permiso para imprimir (Imprimatur). Tours, 2 de julio de 1973. Eugene SAULQUIN, Vicario General."

PRIMER DÍA LA SANTA FAZ EN BELÉN

Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos.

Entra en la gruta de Belén, considera al Niño recién nacido, recostado en el pesebre, envuelto en humildes pañales. María y José están de pie ante Él y lo contemplan. Tú también, fija tu mirada en Su dulce y radiante Faz. Es la Faz del Emmanuel, del Hijo de "Dios con nosotros", del "más hermoso de los hijos de los hombres".

Durante cuatro mil años, los patriarcas y los profetas han anhelado verle; le proclaman con fervor como "la salvación" prometida al mundo: "SEÑOR", repiten incesantemente, "MUÉSTRANOS TU FAZ Y SEREMOS SALVOS".

¡Aquí está! Por fin, Su Faz se manifiesta; ¡mira qué arrebatadora y amable es! ¡Jesús ya se ha apresurado a darte lo más precioso que tiene a través de ella! I. Él te entrega Su primera oración Desde su pesebre, la dirige de inmediato hacia el cielo, hacia el Padre, Señor soberano de ángeles y hombres, Autor de todas las cosas. Él le adora en tu nombre, Él ruega por ti: "Aquí estoy", dice, "oh Padre mío, vengo a cumplir Tu voluntad".

Ahora bien, esta voluntad es librarte de la muerte eterna y realizar tu salvación. Al dejarnos verla por primera vez, Jesús nos muestra Su Faz humillada y suplicante. Únete

a Su oración; proponte trabajar eficazmente en este gran asunto de tu salvación, que es el objeto de Su venida.

II. Él te entrega Sus primeras lágrimas Mira las mejillas inocentes y delicadas del Recién Nacido, tiritando de frío, bañadas por lágrimas que brotan de Él, menos por los sufrimientos del cuerpo que por el dolor de Su alma ante la visión de los pecados del mundo.

Esta dulce Faz del pequeño Niño Jesús es la del Gran Restaurador, víctima de justicia y de expiación. Él sufre, Él llora, Él satisface por tus pecados. Recoge con respeto estas lágrimas santas, una sola de las cuales tiene un valor infinito; entrégalas al Padre Eterno, porque tienen valor suficiente para pagar todas tus deudas. III. Él también te entrega una de Sus primeras sonrisas Él ha sonreído a María. Él ha sonreído a José. Ahora, entre Sus pañales y a través de Sus lágrimas, se vuelve hacia ti. Se abre ante tu mirada, dulcemente; te

envía una sonrisa de infante, sonrisa de paz y de amor, una sonrisa del cielo que te invita, que te llama, que parece decirte:

"La Faz que te sonríe es la de un amigo, la de un hermano, la de un Salvador. Acércate a Mí, ten confianza, te amo".

ACTO DE AMOR .- Si el Niño Jesús te ama, si a través de Su Santa Faz te da prueba de ello, ¿qué es lo que te detiene? Dale amor por amor.

VIRTUD A PRACTICAR

Desapegarse, al menos de corazón, de todas las cosas de la tierra; para que Jesús sea tu único tesoro.

RAMILLETE ESPIRITUAL

Seca esta primera lágrima; llévate contigo esta hermosa sonrisa de Jesús; colócala en lo más profundo de tu alma, como un rayo de esperanza, como una chispa de amor, y di con el profeta:

"La luz de Tu Faz ha sido manifestada entre nosotros; Tú has puesto la alegría en mi corazón."

Plegarias

● He orado ante Tu Faz con todo mi corazón (Salmo CXVIII, v. 58): ten piedad de mí según Tu promesa. ● Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; sálvame por Tu misericordia. Señor, no seré confundido, porque te he invocado.

Oración Final

Dios omnipotente y misericordioso, concédenos, Te suplicamos, que al venerar la Faz de Tu Cristo, desfigurada en Su Pasión por causa de nuestros pecados, merezcamos contemplarla eternamente en la luz de la gloria celestial. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

SEGUNDO DÍA LA SANTA FAZ EN MEDIO DEL PUEBLO DE JUDEA

Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos.

Sigue a Nuestro Señor durante Su vida pública, recorriendo los pueblos del Evangelio, sanando a los enfermos y a los lisiados, haciendo el bien por doquier. Porque el Hijo de Dios se unió verdaderamente a nuestra naturaleza en su totalidad, teniendo un rostro humano con rasgos distintivos, una fisionomía propia que le hacía ser reconocido entre todos; porque, como dijo el Sabio: "el hombre es conocido por la mirada de su faz".

Ante todo, uno busca ver la Faz de Jesús. Asómbrate ante los tres milagros de gracia que la vista de esa adorable Faz produjo en aquellos que se le acercaron.

I. Arrebata a las multitudes Cuando Jesús aparecía en público, el pueblo le rodeaba, ávido de verle y de oírle; pendientes de Sus labios divinos, decían: "Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre". Y quedaban en un estado de arrobamiento y estupor.

Él es muy diferente de Moisés: el Dios-Hombre no puso un velo sobre Su Faz, sino que se mostró a la mirada de todos; conversaba con todos indistintamente, templando, mediante la dulzura y el encanto de Su humanidad, los rayos deslumbrantes de la divinidad que habitaba corporalmente en Él.

Su Faz era verdaderamente el espejo de Su alma, el brillo de Su Corazón, la manifestación visible de Sus sentimientos interiores. ¿Es de extrañar que la gente quedara arrebatada ante Su apariencia? —Tú también, acércate: contempla con avidez Su Faz, a la vez divina y humana; escucha con respeto las palabras de Su boca; ama oír a tu Salvador, hacerle preguntas, conversar con Él.

II. Atrae a los Apóstoles

Un día, el Salvador pasaba junto a un publicano sentado a su mesa de recaudación: "Sígueme", le dijo. Aquel hombre se levantó de inmediato y le siguió; se convirtió en uno de Sus apóstoles y en Su primer evangelista.

"Es por esto", observa San Jerónimo, "que al mismo tiempo que Mateo oía la voz de Jesús, vio en Su Faz un rayo de majestad divina que le iluminó y le conmovió hasta lo más profundo de su alma". En otra ocasión, Andrés le trajo a su hermano. Jesús, penetrando al recién llegado con Su mirada, le dijo: "Tú serás llamado Pedro". (Jn 1, 43). Él transformó Su Iglesia.

Caminando por la orilla del mar, percibió a dos pescadores, dos hermanos, que remendaban sus redes. Se detuvo, los miró: "Seguidme", les dijo. (Jn 1, 43). Ante esta palabra imperativa, ante este rayo que brotaba de la mirada y de la Faz de Quien les llamaba, no se resistieron: abandonaron sus redes, su barca, a su padre; y se pusieron en Su séquito.

—¿No hay momentos en que Jesús te ilumina y te conmueve? No te opongas con resistencia ni retrases Sus atracciones; deja que Él obre transformándote según Su deseo.

III. Él es compasivo y misericordioso con todos Los niños son objeto de los abrazos y caricias de Jesús. Inclinándose hacia la tierra ante la pecadora arrepentida, se levantó para mirarla y le dijo: "Vete en paz, y no peques

más". (Jn 8, 11). Atento a las necesidades de la multitud en el desierto, levantó Sus ojos hacia el cielo e invocó la bendición que multiplicó el pan necesario para el sustento de la muchedumbre hambrienta. Derramó lágrimas ante la tumba de Lázaro, y dio a este hombre, que llevaba muerto cuatro días, una "resurrección" milagrosa, imagen de la posible conversión del pecador más endurecido. —Luz, gracia, perdón, vida: como tantos rayos, brotan de Su adorable Faz; recógelos con avidez según las necesidades y los diversos estados de tu alma.

ACTO DE CONFIANZA

En todo lugar donde se mostró sobre la tierra, Jesús bendijo, perdonó, sanó y hizo el bien; yo le invoco, ¿por qué no habría de ser escuchado?

VIRTUD A PRACTICAR

Sé dócil a la impresión de la gracia; una gracia es la mirada de Jesús que te suplica y te impulsa; entrégate a Su influencia celestial.

RAMILLETE ESPIRITUAL

"Amado mío, muéstrame Tu Faz, haz que Tu voz resuene en mis oídos; así como Tu voz es dulce, así de hermosa es Tu Faz; deseo al mismo tiempo verte y escucharte."

(Las oraciones finales son las mismas del primer día).

TERCER DÍA LA SANTA FAZ EN EL TABOR

Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos.

Sube al Tabor con Nuestro Señor. Él ascendió a esta montaña con tres discípulos privilegiados: Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a orar. Mientras oraba, Su Faz se transfiguró ante ellos; Su Santa Faz se volvió resplandeciente como el sol; Sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve.

Jesús deseó esto para liberar los rayos de la divinidad que estaban ocultos en Él; por primera vez, hizo aparecer Su adorable Faz ante ojos mortales con el estallido de gloria y belleza que le es propio. En este misterio encontrarás tres temas dignos de tu atención:

I. Un espectáculo para contemplar

El de la Faz de Nuestro Señor, brillando con gracia y esplendor. La luz que radia de esta Faz divina comunica a las vestiduras del Salvador y a toda Su persona una blancura virginal de una pureza incomparable. El brillo se refleja a la distancia, envuelve toda la montaña y arrebata a los discípulos que allí se encontraban.

Ellos experimentan un éxtasis de felicidad. Para ellos es un anticipo de los deleites del cielo, y San Pedro exclama: "Bueno es para nosotros estar aquí; hagamos tiendas para nosotros en este lugar". Sin embargo, aquello era solo un rayo pasajero del esplendor eterno, una gota de ese océano de felicidad, de esa plenitud de vida de la cual Nuestro Señor es la fuente.

¿Qué será cuando puedas beber a grandes sorbos de ella, y cuando poseas plenamente y con gozo asegurado esa misma fuente?

II. Una conversación para escuchar

Escucha la conversación que Moisés y Elías mantuvieron con Jesús así transfigurado. Lo que les ocupa es la obra de la Redención de la raza humana, que el Dios-Hombre había venido a realizar; hablan sobre "Su partida de este mundo" (Lc 9, 30-31), es decir, sobre Su Pasión y Su muerte.

Esta Faz del Redentor, tan radiante y hermosa en este momento, pronto será golpeada, ensangrentada, escupida y ultrajada de mil maneras. Alzado sobre un patíbulo infame al morir, el Salvador elevará al cielo el grito de perdón, y esta será la consumación de nuestra salvación, la señal de la paz reconquistada, la prenda de una reconciliación total entre Dios y el hombre.

En esta misteriosa entrevista, la Faz de Jesús se nos ofrece bajo dos aspectos muy diferentes: es al mismo tiempo la Faz gloriosa y la Faz dolorosa; el Tabor y el Calvario se acercan y se unen. Debe ser así: es en el Calvario, en la cruz, a través de los dolores e ignominias de la Pasión que estallan en la Faz del Señor, donde se obrará la Redención y donde mereceremos, con la visión beatífica, los deleites del Paraíso.

No separes la idea del sacrificio de la de la recompensa; si a veces se te conceden los goces del Tabor, piensa que es para darte la gracia de seguir mejor a Jesús hasta el Calvario y de cargar la cruz con Él.

III. Un mandato para recibir Este mandato emana del Padre Eterno, quien desde la cima de la montaña, como desde lo alto de un inmenso tribunal, desea rendir un homenaje solemne a Su Hijo ante los ojos del cielo y de la tierra.

Jesús es, en verdad, el esplendor de Su Sustancia, el rayo purísimo de Su luz eterna, el espejo sin mancha de Su justicia y de Sus infinitas perfecciones. El Padre realza la gloria

de Su Verbo encarnado rodeándole, como con un marco espléndido, por esta nube luminosa venida del cielo, símbolo del Espíritu Santo, de cuyo seno brotó una voz llena de poder y majestad:

"Este es Mi Hijo amado, en quien tengo Mis complacencias; escuchadle". (Mt 17, 5)

Tal es el mandato que Dios da a toda criatura. Él glorifica la Faz de Su Verbo; realiza una manifestación solemne de ella en la montaña más alta de la Tierra Santa para mostrar a todos los pueblos y a todos los siglos el signo de la salvación y el órgano de la verdad. Contempla, por tanto, y "obra según el modelo que se te ha mostrado en la montaña".

ACTO DE AMOR

Sí, yo sé que mi Redentor vive; le veré con mis propios ojos un día en Su gloria, y no otro; esta es la esperanza que descansa en mi corazón.

VIRTUD A PRACTICAR

Fidelidad en la obediencia a los mandamientos divinos: "Habla, Señor, que Tu siervo escucha".

RAMILLETE ESPIRITUAL

"Bueno es para nosotros estar aquí".

Di estas palabras ante el Tabernáculo, al pie del altar; allí está tu Tabor; porque, a través de la Eucaristía, el Jesús inmortal y glorioso está presente ante los ojos de tu fe; haz de esto el objeto de tus delicias y de tu alegría.

(Las oraciones finales son las mismas del primer día).

CUARTO DÍA
LA SANTA FAZ EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS

Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos.

Sigue a Jesús, quien después de la Última Cena se dirige al Huerto de los Olivos para prepararse para Su Pasión. Se arrodilla aparte, en soledad, en un lugar solitario. Ora durante mucho tiempo, por espacio de tres horas. Su alma se entrega a la tristeza, al temor, a la angustia de la muerte.

De vez en cuando, interrumpe Su oración para ir hacia Sus discípulos, para buscar en ellos un poco de fuerza y consuelo, pero no lo encuentra: "He buscado", dice, "a alguien que Me consuele, y no he hallado a nadie".

Debes observar aquí tres cosas:

I. La condición dolorosa de la Santa Faz

Ella refleja todas las impresiones de Su alma: aparece triste, desoladora, temblorosa; derrama lágrimas, y de Sus labios escapan gemidos de dolor. Mira también cómo, después de haber orado de rodillas, con los ojos humildemente abatidos, para dar más intensidad y fervor a Su oración, el Salvador se postra con Su Faz en tierra.

Contempla esta Faz divina humillada hasta el polvo, presionada contra una tierra que ha sido maldita tras el pecado de Adán y condenada a producir solo espinas y abrojos.

Purificada por este beso de paz, por estas lágrimas de la Víctima adorable, nuestra tierra verá a sus habitantes producir, después de esto, una rica cosecha de flores y frutos de virtud; pero Jesús toma las espinas para Sí mismo, Él coronará Su frente con ellas.

II. La aparición del Ángel

En este momento, la angustia del Dios-Hombre se redobla; siente una especie de agonía mortal; un sudor misterioso, un sudor de sangre, baña Su Faz, gotea por Su frente y cae gota a gota sobre la tierra donde está postrado.

Un Ángel aparece para fortalecerle; fortalecido por el auxilio celestial, Jesús se levanta y acepta el cáliz que Su Padre le ofrece; lo beberá con amor y hasta el fin.

¡Ángel consolador, tú me das el ejemplo! Siento envidia de tu suerte; deseo ponerme en tu lugar. Me corresponde a mí levantar a esta Víctima adorable y lánguida, compensarla con la ternura de mi amor y la generosidad de mis sacrificios; porque es por mí que Él se resignó a beber el cáliz que Su Padre le presenta.

III. Lo que te corresponde hacer

¡Me corresponde a mí ofrecerte consuelo e imitarte, oh Jesús! Tú nunca rechazaste la ayuda de los demás ni el consuelo del Ángel. Permíteme, a pesar de mi indignidad, acercarme a Ti y prestarte el mismo servicio. Déjame compadecerme de Ti en Tu tristeza, levantarte del suelo y sostenerte respetuosamente en mis brazos.

Me corresponde a mí postrarme en tierra, humillarme en un espíritu de reparación; me asocio a Tus humillaciones y a Tus dolores; como Tú, acepto el cáliz de la prueba; contigo inclino mi cabeza y me resigno a la voluntad divina, diciendo:

"Aquí estoy, Señor, vengo a cumplir Tu voluntad; esta ley estará siempre grabada en mi corazón; hágase Tu voluntad y no la mía; no lo que yo deseo, sino como Tú quieras".

ACTO DE ABANDONO

Ofrécete enteramente a Dios para no hacer otra cosa que Su adorable voluntad; haz esta ofrenda en unión con Jesús orando con Su Faz en tierra en el Huerto de los Olivos.

VIRTUD A PRACTICAR

Haz penitencia; muévete a la contrición por tus propias faltas y por las de los demás; acepta en espíritu de expiación las pruebas que a Dios le plazca enviarte.

RAMILLETE ESPIRITUAL

"Mi alimento, es decir, mi alegría y mis delicias, es hacer la voluntad de mi Padre Celestial".

(Las oraciones finales son las mismas del primer día).

QUINTO DÍA
LA SANTA FAZ EN LA CORTE DE CAIFÁS

Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos.

I. Ultrajes

Él está a merced de una tropa de soldados y de los sirvientes del tribunal, quienes hacen de Él un juego cruel, abrumándole con insultos y afrentas de toda clase. Su Santa Faz es su blanco especial. Durante toda la noche, tuvo que sufrir las injurias más humillantes que la malicia de los hombres y la rabia de los demonios pudieron inventar.

Le hirieron con bofetadas en la Faz; le causaron hematomas y le hicieron sangrar con las esposas; le ensuciaron con salivazos, un tipo de insulto especialmente agudo para el Salvador. Él se queja de ello por boca del profeta: "No temieron escupir en Mi Faz"; y al predecir a Sus apóstoles la Pasión que habría de sufrir en Jerusalén, especificó que escupirían sobre Él: "El Hijo del Hombre será escupido".

II. La conversión de San Pedro

En medio de estos tratos, ¡qué paciencia por parte del Salvador! ¡Qué serenidad! ¡Qué dulzura! Él no se queja; Él no murmura; Él ora, Él ama; Él expía y repara los ultrajes que nuestros pecados han infligido y aún infligen a la majestad de Su Padre celestial.

Más fuerte que estas ignominias, Él encontró el modo de realizar, a través de Su Faz dolorosa, un acto de misericordia y de caridad inefable: se compadeció del príncipe de los apóstoles y lo levantó de su caída. Pedro estaba allí, a cierta distancia; discípulo infiel, se mezcló con la multitud de los enemigos de Su Maestro; negó vergonzosamente a Su Maestro tres veces.

De repente, se encontró con la mirada de los ojos divinos que se fijaron en él y le enviaron una mirada de dulce reproche, compasión y amor. Es suficiente: la visión de esa Faz dolorosa, ese rayo de luz que brilló desde aquel ojo triste, atravesó el corazón del apóstol; penetrado de vergüenza y arrepentimiento, se dirigió a un lugar solitario y lloró amargamente.

III. Vuelve hacia ti mismo ¡Oh Jesús!, cuya Faz divina levanta y transforma a las almas errantes, fija esos ojos sobre mí, ten piedad de mí. Después de haber ofendido a Dios, no he respondido a los atractivos de Tu gracia, o si he derramado algunas lágrimas, esto fue solo el resultado de una humildad pasajera, de una tristeza en la que entraba más el amor propio que el verdadero arrepentimiento. Puesto que Tu adorable Faz es un sol de justicia capaz de ablandar las almas y purificar las conciencias, quema, consume en mí todo lo que se opone a la pureza de Tu amor; que Tus rayos celestiales me inflamen y me hagan llorar secretamente por mis ofensas pasadas.

Yo también soy un discípulo infiel, o mejor dicho, lo he sido y no deseo serlo más. Tú eres lo bastante misericordioso como para olvidar mis rebeldías y apartar la vista de mis pecados. No, Jesús mío, pase lo que pase y me cueste lo que me cueste, no te negaré más; deseo, por el contrario, glorificarte por mi penitencia y mis obras.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor, aparta Tu Faz de mis pecados; borra todas mis iniquidades; las detesto, deseo hacer reparación por ellas.

VIRTUD A PRACTICAR Ten el coraje de la fe; no temas la mirada ni el habla de los hombres cuando se trate de un deber o de una falta que evitar.

RAMILLETE ESPIRITUAL "Jesús miró a Pedro, y Pedro lloró amargamente."

(Las oraciones finales son las mismas del primer día).

SEXTO DÍA LA SANTA FAZ EN EL PRETORIO DE PILATOS

Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos.

El Pretorio de Pilatos fue para Nuestro Señor el escenario sangriento de dos torturas igualmente ignominiosas y crueles: la flagelación y la coronación de espinas.

I. Sufrimientos de Jesús

Los látigos de los verdugos que azotaban a Jesús no perdonaron Su dulce y amable Faz; quedó surcada por todas partes, amoratada, manchada de sangre, desgarrada por las varas.

Luego, viendo que Jesús era condenado a muerte porque se hacía llamar "Rey", los soldados hicieron de este título un objeto de amarga mofa y de burlas sacrílegas. Le echaron un manto de púrpura sobre los hombros, pusieron una caña en Su mano a modo de cetro y, por un refinamiento de malicia inaudita, fabricaron una corona de espinas, que entrelazaron y hundieron sobre Su frente con fuertes golpes.

Las espinas largas, duras y afiladas penetraron profundamente en la Cabeza del Salvador, causándole dolores atroces e inundando Su Santa Faz con hilos de sangre.

II. La humillación de Jesús Fue en este estado lastimoso que Pilatos presentó a Jesús al pueblo, esperando despertar su compasión y liberarle. "He aquí al hombre", dijo. Esta visión solo sirvió para inflamar

su furia: "¡Crucifícale! ¡Crucifícale!", gritaban. —"¿He de crucificar a vuestro Rey?". —"No tenemos más rey que el César; no queremos que Él reine sobre nosotros".

Los enemigos del Salvador triunfan. Entre aquella multitud había muchos a quienes Él había colmado de bendiciones, quienes quizás en secreto se llamaban a sí mismos Sus discípulos y Sus amigos; ninguno de ellos alzó la voz para declararse seguidor Suyo y defenderle; nadie se atrevió a reconocerle como su Rey y su Dios.

Este abandono vergonzoso, unido a los demás ultrajes, fue un martirio doloroso para Jesús: "Pueblo mío, ¿qué te he hecho? ¿Por qué ultrajas la Faz de tu Salvador? ¿Por qué me has coronado con una diadema de espinas?".

III. El honor debido a Jesús

No carece de un profundo misterio el que este divino Salvador fuera coronado de este modo; Él debe reinar. Los soldados, sin sospecharlo, atestiguaron la realeza de Jesucristo al igual que Pilatos; sin saberlo,

entraron en los designios de Dios, quien desea que Su Hijo sea reconocido como Rey y reciba, con ese título, el homenaje de todas las criaturas.

—Sí, oh Jesús, por la diadema que corona Tu Cabeza, has adquirido el derecho de reinar sobre mi corazón; esta diadema de ignominia y dolor es una corona de expiación y de amor. Muchas veces he desconocido Tu realeza al despreciar Tu santa ley y Tus divinas enseñanzas; muchas veces he hecho correr Tu Sangre sobre Tu augusta Faz al hundir las espinas que perforan Tu frente con mis reiteradas faltas.

He corrido tras las alegrías de este mundo y me he coronado a mí mismo con rosas; he aspirado a la diversión indolente de una vida fácil y placentera, sin soñar siquiera que yo era el súbdito de un Rey coronado de espinas. No, buen Maestro, no deseo que sufras más las espinas de mis iniquidades; deseo complacerte con mis homenajes, adornarte

con las flores de mis virtudes y hacerte triunfar en mí mediante un amor generoso que sea digno de Ti.

ACTO DE OFRECIMIENTO ¡Oh Jesús, mi Rey y mi Dios, aquí está mi alma con sus pensamientos, mi corazón con sus afectos, mi voluntad con sus aspiraciones! Aquí están mi espíritu y mi cuerpo; me pongo enteramente bajo Tu mandato; reina sobre mí para siempre.

VIRTUD A PRACTICAR Mediante la mortificación, haz que mueran en ti todos los deseos y tendencias ilícitas que pudieran ofender a Nuestro Señor y, de alguna manera, renovar Sus sufrimientos.

RAMILLETE ESPIRITUAL "¿Debería un súbdito ser sensual y delicado bajo una Cabeza coronada de espinas?"

(Las oraciones finales son las mismas del primer día).

SÉPTIMO DÍA LA SANTA FAZ EN CAMINO AL CALVARIO

Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos.

Mira a Jesús subiendo la montaña de Su Sacrificio, cargado con el peso de la cruz. Después de las dolorosas y humillantes caídas que ha sufrido, Su adorable Faz aparece manchada de polvo, sudor y sangre. Esta visión despierta el desprecio de la multitud y las mofas de los verdugos.

I. La reparación ofrecida En este estado de abandono y oprobio, de repente el Salvador recibe un signo de devoción y ternura que le consuela. Una mujer valiente, Verónica, ha sido conmovida por la compasión; escuchando solo a su fe y a su amor, rompe a través de la multitud, atraviesa la línea de los verdugos y se acerca a Jesús con sentimiento y respeto.

Entonces, se quita el suave velo blanco de fino lino egipcio que cubre su cabeza, lo extiende y lo aplica suavemente sobre la Faz ensangrentada y herida del Dios-Hombre; la limpia y la alivia. Es un servicio real el que ella le está prestando, y que por un momento calma Sus dolores y le reanima. En recompensa, Jesús le deja al mismo tiempo la impronta de Su Santa Faz sobre el lienzo que ella ha utilizado para este acto heroico. II. Verónica como modelo Felicita a la Verónica; mírala como un modelo admirable; aprende de esta mujer generosa a reparar las injurias cometidas contra tu Dios.

En nuestros días, la impiedad renueva de diversas maneras los ultrajes del Calvario. Su Majestad es particularmente insultada y despreciada por tantas blasfemias horribles que el infierno vomita contra Su divinidad. El Salvador se queja; parece decir a quienes le conocen y le aman:

"He buscado a mi alrededor consoladores, y no he hallado a ninguno".

Que nuestro corazón le responda: "Aquí estoy, Señor, estoy a Tu disposición para cumplir Tu buen beneplácito. ¿Acaso el odio y el desprecio de la impiedad deben oponerse a mi fe, a mis adoraciones, a mi ejemplo? Estoy listo".

III. Una buena inspiración para seguir Maestro Divino, Tú has dicho en Tu Evangelio: "A quien Me glorifique ante los hombres, Yo a mi vez le glorificaré ante Mi Padre que está en los cielos". En el tiempo presente, sectas perversas y sacrilegios Te injurian: deseo glorificarte con mis expiaciones, con el espíritu del que Verónica estaba penetrada en el camino al Calvario.

¿Qué importan los desprecios del mundo y la rabia del infierno? Escucharé la voz de la Iglesia; seguiré las inspiraciones de mi corazón. Iré hacia Ti, oh dulcísimo Salvador; aliviaré las heridas que Te hieren; borraré las marcas ignominiosas con las que la gente ha deseado mancharte. A mi vez, vivifícame con los rayos de Tu gracia y graba en mi alma la impronta celestial de Tus virtudes. ACTO DE CARIDAD Ama a Jesús y ten compasión por los ultrajes que le hacen sufrir; ama a tus hermanos errantes y ruega a Dios que los perdone y los convierta.

VIRTUD A PRACTICAR Que el celo de la Reparación te inflame; practícalo mediante la comunión, con algunas oraciones, con tus palabras, con tu ejemplo y con todos los medios que la visión del mal que se comete te inspire.

RAMILLETE ESPIRITUAL "Necesito Verónicas", dijo Nuestro Señor a Sor María de San Pedro. "Hija mía, toma Mi Faz como una moneda preciosa que pagará las deudas de Su justicia a Mi Padre".

(Las oraciones finales son las mismas del primer día).

OCTAVO DÍA Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos. Sobre la cruz, donde es colocado como sobre un altar de propiciación entre el cielo y la tierra, Nuestro Señor se hace nuestro intermediario, nuestro Mediador.

I. El perdón concedido Elevando Su mirada velada por las lágrimas hacia el Padre Celestial, suplica nuestro perdón: "Padre, perdónalos. Oh Padre, remite la deuda de los pecadores; restaura Tu amistad con ellos". Luego, volviéndose hacia nosotros, inclina amorosamente Su Cabeza como para ofrecernos el beso de paz y reconciliación.

¡Oh, cuán conmovedora es esta actitud del Redentor! ¡Qué sufrimientos sobre este lecho de angustias! ¡Qué agonía prolongada! ¡Y también qué paciencia, qué dulzura, qué inefable serenidad en Sus actos y Sus palabras! Hasta siete veces este divino Salvador hace un respiro en Su dolor y abre Sus labios benditos; cada una de Sus palabras es una lección, una gracia, como un adiós supremo reiterado que dirige al mundo. Él no murmura, no se enoja; Él ora, perdona, bendice; finalmente da un fuerte grito y exhala Su último suspiro.

II. La apelación a la divina misericordia ¡Oh Dios!, nuestro Creador y nuestro Padre, no nos atrevemos a levantar nuestros ojos hacia Ti porque hemos pecado; hemos abusado de Tus innumerables beneficios; somos grandemente culpables y merecemos los golpes de Tu justicia.

Pero, Señor, contempla a Tu Cristo sobre la cruz; mira Su Faz misericordiosa y compasiva que Te implora. Escucha el clamor de Su oración. Mira las lágrimas, las espinas de Su corona, la sangre con la que está inundado. Mírale mudo, sin vida, gélido por la muerte. Él se ha entregado a la muerte por nosotros, oh Padre; Él ha orado a Ti en nuestro nombre. Él ha deseado aplacar Tu ira.

Mira, contempla la Faz de Tu Cristo muy amado en este estado. Perdónanos, Padre clemencial, y sálvanos.

III. El perdón cristiano ¡Jesús en la cruz, qué instrucción me das! Tu caridad ha llegado hasta perdonar a Tus verdugos y orar por ellos. Es sobre todo por aquellos que Te han golpeado, herido, abofeteado y cubierto de salivazos, por quienes has dicho: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen".

Cuando Te golpeaban, lo soportaste con paciencia y en silencio; ahora alzas Tu voz para excusarlos y defenderlos, para obtener su perdón, ofreciendo Tu Sangre por ellos; les das la mayor prueba de Tu amor. Enséñame este soporte hacia mi prójimo y esta generosidad de perdón, incluso respecto a quienes me han ofendido.

Contigo, ruego por los pecadores que Te ofenden, por los infelices que Te blasfeman; Te pido por su conversión y su salvación. Que se vuelvan solo hacia Ti y que Te invoquen. Es suficiente: quienquiera que contemple Tu Faz con fe y arrepentimiento, escapará de la herida de la serpiente y encontrará la vida.

ACTO DE AMOR GENEROSO Dios mío, olvido los agravios que se han cometido contra mí; perdono a todos aquellos que me han ofendido de cualquier manera; los amo sinceramente; Te ruego por ellos y Te pido Su salvación.

VIRTUD A PRACTICAR Soporta con paciencia los agravios y la frialdad de tu prójimo; acepta lo que hay de doloroso en ellos con todo tu corazón, en un espíritu de reparación por aquello que el Salvador ha sufrido por ti.

RAMILLETE ESPIRITUAL "Dios, protector nuestro, inclina Tus ojos sobre la Faz de Tu Cristo".

(Las oraciones finales son las mismas del primer día).

NOVENO DÍA LA SANTA FAZ EN EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN

Al comenzar, di:

Señor, deseo buscar de nuevo Tu Faz; no me alejes de ella por causa de mis pecados; no quites de mí Tu Santo Espíritu. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; instrúyeme en el camino de Tus mandamientos.

En el día de Su Resurrección, Nuestro Señor se mostró varias veces a Su Santa Madre, a las santas mujeres y a Sus apóstoles. Salió del sepulcro dotado de una vida espiritual e incorruptible, resplandeciente de gloria e inmortalidad. En este estado, lo que atraía la atención por encima de todo era la belleza y el brillo que resplandecían en la Santa Faz del Salvador triunfante.

I. La gloria de Jesús resucitado En espíritu y con los ojos de la fe, contempla tú mismo esta Faz adorable. ¡Qué fuego celestial en Su mirada! ¡Qué serenidad en Su Faz! ¡Qué semblante sonriente y majestuoso! Durante Su Pasión, hemos visto la Faz de Jesús herida y desolada; en este momento, la alegría le regocija, un consuelo superabundante, en proporción a los dolores e ignominias sufridos.

¡Oh, adorable Salvador! Es justo que hoy, victorioso sobre la muerte y el pecado, muestres Tu Faz radiante de fuerza y esplendor, ¡la cual Te permite regocijarte en los consuelos, los rayos de gloria y el honor con los que estás coronado! Sal así y reina sobre todos los corazones.

II. La alegría que Él comunica

La primera vez que los apóstoles, reunidos en el Cenáculo, vieron la Faz de su divino Maestro resucitado, se estremecieron con una gran alegría, afirma el Evangelista; Su sonrisa, Su dulce mirada, Sus palabras benévolas y paternales, los inundaron interiormente con una paz deliciosa que nunca habían sentido.

¡Cuál será la alegría de los elegidos cuando vean en todo su brillo, sin nube ni sombra, la Faz gloriosa del Verbo Encarnado! Esta visión les hará penetrar, como en un espejo muy claro, en los secretos de la esencia divina, donde encontrarán la perfecta beatitud y el bien soberano. Le verán tal como Él es, a este Rey divino, y serán como Él; la perfección del alma y del cuerpo les llegará a través de la luz de Su gloria, con la cual serán penetrados.

III. La alabanza en la eternidad Señor, concédeme "que pueda verte", que pueda ver Tu Faz en su pura y real gloria; cuando esta gloria se me aparezca así, mi corazón quedará arrobado de delicias. Estando entonces —dice San Agustín— libres y liberados de toda preocupación, "veremos, amaremos, alabaremos".

Veremos esta Faz del Rey divino tan arrebatadora y tan bella; amaremos a este Dios-Hombre, este Hijo de María, tan dulce, tan amable; alabaremos a este Redentor tan victorioso y poderoso. Le veremos sin fin, le amaremos sin mortificación, le alabaremos sin cansancio, con arrebatos de alegría renovada y siempre nueva, de siglo en siglo. Amén.

ACTO DE DESEO ¿Cuándo vendré y apareceré ante la Faz de mi Dios? ¿Cuándo le veré cara a cara?

VIRTUD A PRACTICAR Desapegate poco a poco de las alegrías seductoras, engañosas y pasajeras de este mundo; busca los bienes del Cielo, donde el Jesús resucitado te espera. RAMILLETE ESPIRITUAL "¡Que pueda yo expirar con una sed ardiente de ver la deseable Faz de Nuestro Señor Jesucristo!" (Últimas palabras de León Dupont).

ORACIÓN He suplicado ante Tu Faz con todo mi corazón; ten piedad de mí según Tu promesa. Haz que la luz de Tu Faz brille sobre mí; sálvame en Tu misericordia. Señor, no seré confundido, porque Te he invocado.

ORACIÓN Dios Todopoderoso y misericordioso, Te rogamos nos concedas que, al venerar la Faz de Tu Hijo, desfigurada en Su Pasión a causa de nuestros pecados, merezcamos contemplarla eternamente en el brillo de Su gloria celestial. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Capítulo 46
Novena breve de Reparación para obtener un favor

✦ ✦ ✦

Se puede hacer una NOVENA DE REPARACIÓN PARA OBTENER UN FAVOR, rezando: Oración preparatoria diaria (se dice cada día mientras consuelas la Santa Faz) Oh Santísima y Santísima Trinidad, a través de la intercesión de Santa María, cuya alma fue atravesada por una espada de dolor al ver la pasión de su Divino Hijo, pedimos tu ayuda para hacer una Novena perfecta de reparación con Jesús, unidos con sus penas, amor y abandono total. Ahora imploramos a todos los ángeles y santos que intercedan por nosotros mientras rezamos esta Santa Novena al Santísima Faz de Jesús y por la gloria de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén. A continuación, la Oración de la “Flecha Dorada” y las “Letanías de la Divina Faz” durante nueve días consecutivos, de preferencia ante el Santísimo Sacramento o la Imagen de la Divina Faz, acudiendo a la Confesión y recibiendo la Sagrada Comunión.

Capítulo 47
Vía Crucis de la Santa Faz

✦ ✦ ✦

Para beneficiarnos del recuerdo de la Pasión de Cristo y disponernos a obtener la indulgencia que la Iglesia le ha conferido, preparémonos mediante un sincero arrepentimiento de todas nuestras faltas.

Primera estación

Jesús es condenado a muerte. Y Él se mantiene en silencio. ¡Su adorable Faz no pierde en nada su paz y dulzura! Oh Dios mío, que yo te honre en mis pruebas y te imite por mi coraje y paciencia.

Segunda estación

Jesús carga su cruz. La recibe con amor y con alegría. El reclina su misericordiosa Faz sobre este madero. ¡Cómo nos ama, pues es por nosotros que la carga! Mi buen Maestro, perdóname por las quejas y murmullos con los que me encuentro con mis pruebas diarias.

Tercera estación

Jesús cae bajo el peso de su Cruz. Su semblante está herido, su Faz manchada de polvo y sangre. Padre Santo, Te ofrezco el amor de mi Salvador y Te ruego que perdones mi egoísmo, el cual ha sido ocasión de caída y desánimo para mis hermanos. Me esforzaré por liberarme de él y reparar el mal que haya hecho a otros.

Cuarta estación

Jesús se encuentra con Su Madre. Concédenos, Señor, al igual que María, volver a encontrar Tu Santa Faz a través de todas las tribulaciones de las que está sembrada la vida. Ella nos devolverá la confianza.

Quinta estación

Simón de Cirene ayuda a Jesús. Este extranjero ha aceptado cargar la cruz con nuestro Salvador. Él la ha "comprendido", mientras que sus compatriotas, beneficiarios de Sus milagros, se apartan de Él. Puesto que Jesús aún carga Su cruz entre nosotros, ¿no me corresponde a mí "comprender" aquello que Él dijo: "Todo lo que hagáis al más pequeño de los Míos, es a Mí a quien se lo hacéis"? He aquí cómo debo reconocer y honrar Su Faz dolorosa.

Sexta estación

Una mujer limpia la Santa Faz de Jesús. ¿Quién es ella? Una mujer que mantiene su corazón abierto al sufrimiento de los demás. Jesús ha impreso Su compasión en ella. Él le ha dado Su mirada lúcida; ella ha sabido encontrar el gesto sencillo y eficaz para consolar a Aquel que busca un consuelo y no lo ha hallado. ¿Hasta qué punto llega mi devoción a la Santa Faz? ¿Me hace estar atento a los miembros sufrientes de Cristo?

Séptima estación

Jesús cae de nuevo bajo la Cruz. Los verdugos lo levantan y lo cargan a golpes. Su Santa Faz no es perdonada. ¿Y por qué? Tal vez Él desea expiar así mi confianza en mí mismo, mi presunción, que es a menudo la causa de mis caídas. Señor, haz mi corazón más humilde para que yo pueda ser más fiel.

Octava estación

Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén que se compadecen de Él en Sus sufrimientos. Él dirige los sentimientos de ellas hacia quienes son víctimas del pecado. Las dispone a unir su dolor y su oración al sacrificio que Él acepta para salvar a los pecadores. La compasión que Tú esperas de nosotros, Señor, no es primordialmente aquella que contempla Tu Cuerpo herido por los maltratos; es la que nos apremia a evitar el pecado, a sostener y a iluminar a nuestros hermanos para que tengan el valor de apartarse de él y de repararlo. Novena estación Jesús cae de nuevo bajo la Cruz. No permitas, Señor, que nos desanimemos si en nuestras vidas las pruebas se suceden unas a otras. Tú nos has dicho: "Sin Mí no podéis hacer nada". Como San Pablo, deseo reaccionar: "Todo lo cual lo puedo en Aquel que me fortalece". Décima estación Jesús es despojado de Sus vestiduras. Despójame, Señor, de todo lo que te disgusta en mí, sobre todo de mi amor propio. Que Tu Sangre, a través de los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía, haga brotar en mi corazón la pureza, la dulzura, la caridad y el espíritu de penitencia, para que pueda llegar a ser contigo una ofrenda agradable al Padre. Decimoprimer estación

Jesús es clavado en la Cruz. No es suficiente, Jesús, con despojarme; debo además unirme a Ti. A esto consiento. Sin embargo, Tú sabes que me atemoriza sufrir contigo. Suspendido entre el cielo y la tierra, muéstrame el valor de las pequeñas contrariedades, esos leves rasguños que con demasiada frecuencia no sé aceptar. Que la contemplación de Tu Faz en la Cruz me inspire confianza, me serene y me disponga a auxiliar el sufrimiento de mis hermanos.

Decimosegunda estación

Jesús muere en la Cruz. Padre Santo y Eterno, Te ofrezco los sufrimientos de Jesús en la Cruz, Sus llagas sagradas, Sus últimas palabras y Su último suspiro. Y humildemente pido que el sacrificio de Tu Hijo, perpetuado en la Eucaristía, atraiga sobre la Iglesia, nuestra Madre, el auxilio que ella espera de Tu bondad en las pruebas que padece. No mires nuestros pecados, Señor, sino contempla la Faz de Tu Cristo. Mira Su Corazón, que tanto nos ha amado. Por consideración a Él, muéstranos Tu misericordia.

Decimotercera estación

Jesús es bajado de la Cruz. Lo contemplo en los brazos de María, Su Madre. Es porque Ella me ama a mí, pecador, con un amor que es extensión del que tiene por Su Hijo, que María se une al sacrificio de Jesús. No puedo separar al uno de la otra. Te pido fervientemente, Señor, descubrir mejor los vínculos que me unen a Tu Madre y aprender a acercarme siempre a Ti a través de ella.

Decimocuarta estación

Jesús es puesto en el sepulcro. Jesús aguarda la manifestación del amor del Padre. Su sacrificio redentor va a consumarse en la gloria de Su Resurrección. Si morimos con Él, con Él viviremos en la vida de Su Hijo por toda la eternidad. Que la contemplación de Tu Faz en esta vida terrenal, Jesús, me aliente a seguirte en Tu Sacrificio, y que nos prepare, a mí y a todos mis hermanos, para contemplar Tu Faz gloriosa.

Capítulo 48
Breve Vía Crucis de la Santa Faz

✦ ✦ ✦

Oración Preliminar Oh adorable Faz de Jesús, tan lastimosamente colgada del árbol de la cruz, en el tiempo de la Pasión por la redención del mundo. Ten misericordia de nosotros miserables pecadores aún en este día, míranos con compasión y concédenos el beso de la paz. Oh, mi Jesús, misericordia.

1ra. Estación.

Jesús es condenado a muerte.

Y Él está guarda silencio. Él que es en sí mismo la inocencia.; Él cuyas palabras tiene el poder de dar vida! Su Faz adorable no pierde nada de su dignidad y dulzura. ¡Qué lección para mí! Oh, ¡mi Dios! perdonadme por todas aquellas palabras que he pronunciado en contra de la caridad, la humildad, la modestia y la piedad. Concededme que en mis dificultades os honre con mi resignación y paciencia.

2da. Estación.

Jesús carga su cruz.

Y Él la recibe con gozo y amor, la abraza con su corazón. está guarda silencio. Aprieta su Santa Faz, su frente y sus labios sobre ella. ¡Oh Cuánto nos ama! Mi buen Maestro, perdonadme por las murmuraciones y quejas con los que he recibido los dolores que en tu misericordia me has enviado, enseñadme a contarme como afortunado al tener que sufrir algo por Vos.

3ra. Estación. Jesús cae bajo el peso de su Cruz. Y Él se lastima su Faz por la violencia de su caída. Se levanta, ¡su Faz está cubierta de lodo, polvo y sangre! Padre Santo, os ofrezco la caída de mi Salvador, en expiación de aquellas culpas con las que he injuriado y escandalizado a mi prójimo. En atención a Jesús humillado y sufriente, ten misericordia de mí. En reparación me esforzaré en evitar el mal, y ganar corazones para Vos.

4ta. Estación. Jesús encuentra a su Santísima Madre. ¡Qué momento! ¡Qué dolor! Que miradas contemplo, intercambiadas entre el Hombre- Dios y su tierna Madre. ¡Cuántas lágrimas bañan sus rostros! Oh, Padre celestial, os ofrezco estas lágrimas por todos mis malos hábitos y la pequeña resignación que muestro a vuestra santa voluntad. Concededme, a como lo hiciste con María, encontrar la mirada y la Faz de Jesús en todas mis aflicciones.

5ta. Estación. Simón el Cirineo, ayuda a cargar la Cruz a Jesús. ¡Un extraño ayuda a mi Maestro a cargar su Cruz! Y yo, su hijo, el objeto de su ternura, ¡rechazo hacerlo empeñándome a escapar de las contradicciones y decepciones con las que se ha desperdigado la vida! ¡Oh, cuán ingrato soy! Perdón, mi Dios, olvida el pasado, vuelve tu Faz hacia mí. De aquí en adelante compartiré vuestras aflicciones, al menos, al aceptar los míos con un espíritu cristiano.

6ta. Estación. Una santa mujer (Sta. Verónica) enjuga la Faz de Jesús. ¿Y acaso también yo no debería, siguiendo su ejemplo, haceros olvidar, por mi reparación, los ultrajes que habéis recibidos de tantos pecadores? ¿No me toca a mí hacer enmiendas con una mayor fidelidad y amor? ¡Oh, mi Dios, ¡esto es lo que deseo hacer! Encontrar mi gloria en vuestras aflicciones y humillaciones.

7ma. Estación. Jesús cae bajo el peso de la Cruz por segunda vez. Oh, a que estado de humillación y oprobio os veo reducido, ¡Jesús mi Salvador! ¡Un Dios postrado en el polvo! ¡Los ejecutores lo levantan a bofetadas! ¡Ni siquiera se detienen a lastimar su hermosa Faz! ¿Y por qué? Para expiar mis pensamientos de vanidad y autosuficiencia. Oh con qué horror deberían llenarme, porque Jesús ha sufrido tanto para obtenerme su perdón, ¡por ellos! Mi Dios, Mi Dios, tened misericordia. Dejad que mi corazón sea verdaderamente humilde.

8va. Estación. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén, quienes le siguen. Oh, bendito Maestro ¡en medio de sus sufrimientos. Está interesado en aquellos quienes causan que fluyan las lágrimas de las buenas mujeres ¡Les enseña cómo hacer que sus lágrimas sean útiles para ellas mismas, y se digna consolarlas volviendo hacia ellas su Faz adorable, que las conforta y bendice ¡O mi Salvador, nos enseñáis como llorar por nuestros pecados, que son la causa de vuestros sufrimientos! Concededme especialmente un dolor sincero por mis propios pecados; sea mi última lágrima una de arrepentimiento y amor.

9na. Estación. Jesús cae por tercera vez. De nuevo infringen sobre su dulce Faz el mismo dolor y humillaciones de antes. A la vista del Calvario, se levanta, si se puede decir, con renovado valor, con renovado amor ¡Su corazón le ordena apresurase a morir por sus hijos! Oh corazón tierno de mi Dios, cuán pobre restitución os hago ¡Al aproximarse el más leve dolor, o el más pequeño sacrificio, me asusto y desanimo!

¡Perdón mi Jesús, perdón! Me levantaré contigo, y me envalentonaré para seguiros, me diré en cada sufrimiento—La misericordia de Dios me llama ¡

10ma. Estación.

Jesús es despojado de sus vestiduras.

Despojadme Oh Dios mío, de todo lo en mí que os desagrada; quitad de mí especialmente el amor propio. Lavadme en la sangre que fluye de vuestras heridas, y que esta sangre inocente sea causa de virtudes, de pureza, dulzura, caridad, y que un espíritu penitente arraigue en mi corazón. Que mi alma sea agradable a vuestros ojos y regocije vuestra Santa Faz ¡

11ma. Estación.

Jesús es atado a la Cruz.

Oh, Dios mío, sé que no basta que me desapegue de mí mismo, sino que debo practicar el apego y la unión con Vos. ¡Ea! Comprendo que en este mundo sólo es posible mediante el sufrimiento. Me someto, oh, Señor, sin demora y sin reservas. Extendedme sobre la Cruz que vuestra providencia prepara a cada uno en este mundo, para que sea conformado a Vos. Oh sufriente Faz de mi Jesús, suspendido entre el cielo y la tierra, conducidme a Vos, y elevadme a vuestra altura, para que pueda ser digno de vuestra gloria eterna.

12va. Estación. Jesús muere sobre la Cruz. Padre Santo, poderosísimo y eterno Dios, os ofrezco los sufrimientos de mi Jesús, Su Faz adolorida, sus sagradas heridas, su sangre adorable, sus últimas palabras y su último suspiro, como acción de gracias por los beneficios que se han acumulado sobre mí, y en expiación por mis pecados, y especialmente para implorar las siguientes gracias— Para mí y los míos, una contrición perfecta, con la firme voluntad de perteneceros sólo a Vos; Por la conversión de los pobres pecadores, y por la Santa Iglesia, nuestra madre. ¡Conforme al socorro que ella espera de vuestra bondad, por el terrible Calvario que ella atraviesa! Oh, Señor, no mires nuestros pecados ¡sino mira a la Faz de vuestro Cristo; mira al corazón que tanto nos ha amado, y a causa de Él, ten misericordia de nosotros.

13va. Estación.

Jesús es colocado en los brazos de su Madre.

Oh, María, mi tierna Madre, soy yo quien os ha hecho sufrir ¡Permitidme, al menos, llorar contigo; permitidme adorar la sufrida y herida Faz de mi querido Redentor ¡Vengaos Vos misma, amadísima Madre, es justo; pero vengaos Vos misma como una madre ¡Pedid para mí a vuestro divino hijo tal amor que me capacite a beber con entera voluntad las pocas gotas reservadas para mí en el cáliz de su Pasión y dejadme repetir con Magdalena—Oh! Cuán dulce es recobrar nuestra inocencia mediante las lágrimas del arrepentimiento y el amor ¡

14va. Estación.

Jesús es colocado en el sepulcro.

¡Oh, mi Jesús, mi Salvador, ¡no deberíais estar ahí sólo! Permitid que vuestro hijo sea enterrado contigo ¡Otra vez, esto no es suficiente; envolvedme en el misterio de vuestra Faz y las heridas de vuestro corazón; es ahí que deseo hacer mi ocultamiento, para ser visto por Vos únicamente. ¨ Mi Dios, mi Dios, se mi razón para vivir, pero sólo para Vos ¡¨

Oración de reparación a la Divinidad ultrajada de Nuestro Señor Cristo. Oh, Señor Jesús, después de contemplar vuestros rasgos, desfigurados por la angustia, y después de meditar en vuestra Pasión, ¿cómo no

puede mi corazón consumirse de amor por Vos, y odiar esos pecados, que, hasta este día, hieren vuestro Faz adorable? No me permitáis oh, Señor, sentir sólo una mera compasión, hacedme un digno hijo de María, y concédeme la gracia, como lo hiciste con vuestra divina Madre, de seguiros cercanamente en este nuevo Calvario, que los insultos destinados a Vos caigan sobre mí, miembro de vuestra Santa Iglesia, y me causen a tomar con valor el deber de la expiación y del amor.

Capítulo 49
Coronilla de Reparación
Para vencer a los enemigos de Dios (Sor María de San Pedro)

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DIOS.
CORONILLA DE REPARACIÓN

Para combatir a los enemigos de Dios, especialmente a los ateos. Se reza en un Rosario de 5 cuentas grandes al inicio y 33 cuentas pequeñas, separadas por tres cuentas grandes, para las jaculatorias y una medalla en la que se Reza la Oración, conocida como la Flecha de Oro. Rezar en el Crucifijo: Padre Eterno, Te ofrezco la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo y todos los instrumentos de Su Santa Pasión, para que Tú pongas división en el campo de Tus enemigos; porque como dijo Tu Hijo amado: “Un reino dividido contra sí mismo caerá.” Rezar en las cinco cuentas siguientes: ¡Que Dios se levante y que Sus enemigos se dispersen, y que aquellos que Lo odian huyan ante Su Faz! ¡Que El Tres Veces Santo Nombre de Dios eche abajo todos sus planes! ¡Que el Santo Nombre de Dios Vivo, los divida a través de desacuerdos! ¡Que el Poderoso Nombre de Dios de la Eternidad erradique toda su impiedad! Señor, yo no deseo la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” En la Medalla rezar la Oración de la “Flecha Dorada” (versión moderna): Que el más Santo, más Sagrado, más Adorable más incomprensible e inefable Nombre de Dios sea alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado en el Cielo, en la Tierra y debajo de la tierra por todas las criaturas de Dios y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén. Rezar en las 33 cuentas pequeñas: Levántate, ¡oh, Señor!, y que Tus enemigos se dispersen, y que aquellos que Te odian huyan ante Tu Faz. Rezar en cada una de las cuentas grandes, las siguientes Jaculatorias: Jesús mío:

Misericordia. ¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo! Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. ¡Muéstranos Señor tu Santa Faz y seremos salvos! Al final, rezar en la Medalla: ¡Oh, María, sin pecado concebida, Patrona del mundo entero! Ruega por nosotros que recurrimos a Ti. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen. 1.9

Capítulo 50
Pequeña Coronilla de la Santa Faz
En honor de los cinco sentidos de Nuestro Señor

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La pequeña coronilla de la Santa Faz tiene por objeto honrar los cinco sentidos de Nuestro Señor Jesucristo e implorar a Dios el triunfo de su Iglesia. Esta coronilla se compone de una cruz, de treinta y nueve cuentas (seis grandes y treinta y tres pequeñas) y de una medalla de la Santa Faz. Conviene rezarla cada día, para obtener de Dios, por medio de la Faz de su amadísimo Hijo, el triunfo de nuestra madre la Iglesia Católica y la derrota de sus enemigos. La Cruz nos recuerda el misterio de nuestra Redención; nos signamos con ella y hacemos la invocación: Deus, in adjutorium meum intende; Domine, ad adjuvandum me festina, seguida del Gloria.

Las treinta y tres cuentas pequeñas representan los treinta y tres años de la vida mortal de Nuestro Señor. Las primeras treinta recuerdan los treinta años de su vida oculta, y se dividen en cinco grupos de seis, con la intención de honrar los cinco sentidos (el tacto, el oído, la vista, el olfato y el gusto) de Jesús, que tienen su asiento principalmente en su Santa Faz, y de rendir homenaje a todos los sufrimientos que Nuestro Señor padeció en su Faz por cada uno de esos sentidos. Cada grupo de seis va precedido de una cuenta grande, en honor del sentido que se quiere honrar, y seguido de un Gloria. Las tres cuentas pequeñas restantes recuerdan la vida pública del Salvador y tienen por objeto honrar todas las llagas de su adorable Faz; la cuenta grande que las precede tiene el mismo fin y va seguida de un Gloria. En cada cuenta se dice: Jesús mío, misericordia (cien días de indulgencia). Y en cada cuenta pequeña: Levántate, oh Señor, y sean dispersados Tus enemigos, y huyan de Tu Faz todos los que te aborrecen.

El Gloria se repite siete veces, para honrar las siete palabras de Jesús en la Cruz y los siete dolores de la Inmaculada Virgen. Al terminar, se dice sobre la medalla: Oh Dios, protector nuestro, míranos y pon Tus ojos en la Faz de Tu Cristo.

La pequeña coronilla nos viene de Sor María de San Pedro, y el pequeño escapulario, del Sr. Dupont.

Capítulo 51
Rosario en honor a la Santa Faz
Quince misterios

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Orado en honor a la Santa Faz de Jesús

MISTERIOS GOZOSOS

LA ANUNCIACIÓN: Jesús, tú eres el Hijo de Dios y has tomado nuestra naturaleza humana para recrearnos a todos a tu imagen y semejanza... Que la contemplación de tu Faz, junto con la oración de María, me haga más semejante a ti.

LA VISITACIÓN: Que la luz de tu Faz, Jesús, que ha penetrado en nosotros en el bautismo, ilumine y vivifique nuestras almas, como la de Juan el Bautista.

EL NACIMIENTO EN BELÉN: Jesús, Niño recostado en el pesebre, Tu Faz inspira el canto de los ángeles, el gozo de los pastores y el de los Magos. Que la contemplación de Tu Santa Faz infunda en mí confianza y paz.

LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO: Presentado en el Templo, en brazos de María, Jesús, tú eres la Víctima sin mancha. Perdónanos, pobres pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. EL HALLAZGO DE JESÚS: Como antes, en medio de los Doctores de Israel, haz resplandecer en nosotros, Jesús, la sabiduría que has venido a traernos y que debe brillar en la serenidad de nuestros rostros.

MISTERIOS DOLOROSOS LA AGONÍA: Santa Faz de mi Salvador, inclinada hacia la tierra bajo el peso de los pecados del mundo, arranca de nuestros corazones todo orgullo y dureza.

LA FLAGELACIÓN: Adorable Faz de Jesús, desfigurada bajo los golpes de los verdugos: restaura en mi alma que Te contempla las heridas del pecado que la manchan y desfiguran.

LA CORONACIÓN DE ESPINAS: Adorable Faz de mi Salvador, oculta y cubierta de salivazos, coronada de espinas y magullada por los golpes: líbrame de todos los rastros que el pecado ha dejado en mí. EL CAMINO DE LA CRUZ: Adorable Faz de mi Salvador, que mi alma quede marcada con Tus humillaciones, para que un día yo pueda brillar en Tu gloria.

LA CRUCIFIXIÓN: Ante Tu Faz, Jesús, el sol se oculta y la tierra se cubre de tinieblas. Concede que Tu luz resplandezca sobre nosotros, para que creamos en Tu Amor que nos salva.

MISTERIOS GLORIOSOS

LA RESURRECCIÓN: Por la gloria de tu Faz, Señor resucitado, devuelve a nuestras almas la belleza que el pecado nos ha hecho perder.

LA ASCENSIÓN: Jesús, ascendido a los Cielos: enséñanos, al contemplar Tu Faz, a elevar nuestra mirada hacia Tu Padre, para así conocer mejor y cumplir Su voluntad 'en la tierra como en el cielo'.

PENTECOSTÉS: Jesús, Tú nos dejas en Tu Iglesia, transfigurada por el Espíritu Santo, la imagen auténtica de Tu Faz. Haz que reconozcamos en ella Tu presencia misericordiosa entre nosotros, 'hasta el fin de los tiempos'. LA ASUNCIÓN: Jesús, nos deleitamos en contemplar Tu Faz en la acogida llena de amor que diste a María, Tu Madre. Revélanos también, en la hora de nuestra muerte, la Faz que honramos en la tierra.

LA CORONACIÓN DE MARÍA: Jesús, ¿cómo representaremos la Coronación de Tu Madre? El esplendor de Tu Faz se refleja en el suyo, y en todos aquellos que, por medio de ella, han alcanzado participar de Tu Gloria: he aquí la corona donde reside la plenitud del gozo, y el coronamiento en el cual todos debemos tener nuestra parte. Ayúdanos a comprenderlo y a trabajar por ello, para que nuestros hermanos y hermanas no permanezcan indiferentes ante esta manifestación eterna de Tu Santa Faz.

Capítulo 52
Ejercicio al Santísima Faz de Santa Gertrudis la Grande

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(SANTA GERTRUDIS LA GRANDE) Alemania (1256-1301)

PRÓLOGO Siendo la Virgen Santa Gertrudis tan amante de la pasión de nuestro Salvador y llena de caridad por sus prójimos, escribió este ejercicio a la Divina Faz para facilitarnos la meditación de la pasión y porque esta esposa del Señor sabía las innumerables gracias de que gozarían aquellos que se aplicaran a este santo ejercicio, consiguió licencia para hacerlo imprimir. Se puede dividir la lectura de las oraciones, acortándolas a una sola, si esto bastare para meditar un cuarto de hora, por ejemplo: en la cabeza coronada de espinas, esa cabeza que rige al mundo, que lo sacó de la nada, meditar en el poder de Dios y en su humildad.

PROMESA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A SANTA GERTRUDIS El Señor le dijo a la santa que la persona que hiciese un año seguido este ejercicio se presentaría ante el Salvador con más buenas obras que pecados. También le dijo el Señor que los devotos de su Divina Faz serán llenos de alegría y se distinguirán en el cielo por la luz que despedirán y serán conocidos por esta luz y por la grande semejanza que tendrán a la Faz de nuestro Salvador. La tercera promesa fue que a la hora de la muerte el Señor se presentaría ante el Eterno Padre como medianero entre el moribundo, su juicio y sus faltas e interpondrá su pasión y sus méritos en favor del devoto. No exceptuó a ninguno, por miserable que sea de concederle estas gracias, si me pide auxilio para esta devoción, no se lo negaré, por ser cosa en que me deleito mucho.

Todo el que sin remedio acuda a mí será sano, solo que sea su enfermedad el único medio de salvación, entonces no sanará, pero vivirá el tiempo que le quede tan resignado, como si no padeciere.

EJERCICIO AL SANTÍSIMO ROSTRO

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS iOh amabilísimo Dios, trino y uno! A tus pies llego a pedirte perdón de todos los pecados cometidos contra tu soberana deidad. Yo, la más indigna de tus criaturas, que tanto te he despreciado, arrepentido lloro mis errores, ¡Oh! Amado mío, que te llamas Padre de misericordia, si vas a juzgarme según la multitud de mis pecados, yo, pongo la Faz adorable a tu Unigénito Hijo, entre tu juicio y mi miseria y te ofrezco e interpongo los merecimientos de su pasión santísima, en descuento de mis delitos, y que entren en lugar de los méritos que yo había en tener, y he perdido por mi ingratitud, su muerte y su cruz, y la pongo por medianera entre tu ira y mis pecados, para obligarte con ella a que laves y traspases mi corazón con las saetas de tu amor. Te ruego, Señor que con tu poderosa virtud penetres en lo más íntimo de mi alma, para que llore día y noche mis pecados, para que en la patria celestial merezca contemplarte y vea tu Faz hermosísimo lleno de gloria, y llena de regocijo te cante y bendiga por todos los siglos de los siglos. Amén. Te saludo, amable Jesús, con tu Santísima Madre, por mí, afligidos y despreciados, salúdote con los Santos Profetas, Patriarcas, Apóstoles; con los santos mártires, con los santos confesores, con todos los santos del cielo y los que te aman en la tierra. MEDITACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS iOh! Faz de mi Jesús, afeado con hediondas salivas y herido con crueles bofetadas; venerable cabeza, por mi causa coronada de espinas, taladrada y apaleada, ojos divinos nublados con lágrimas y la sangre, oídos benignísimos atormentados con blasfemias e injurias; boca adorable de mi Jesús, martirizada con inmundas salivas, sangre de inestimable valor, por mí, y te ruego que en la vida seas mi auxilio y mi consuelo en la muerte. Aquí se reza la estación mayor, unida con la Pasión y vida de Jesús y por las almas del purgatorio que más se señalaron por la devoción al Santísima Faz (la Estación Mayor es la oración a las cinco Llagas de Cristo, en reparación por las ofensas de toda humanidad al Corazón de Jesús. Ver Ejercicio en honor a las cinco llagas, pág.33)

JACULATORIA PARA TODOS LOS DÍAS Con todo el afecto de mi corazón te alabo, bendigo, y deseo que todos en el cielo y en la tierra te conozcan y seas recompensado con una tierna devoción y haz que todos los corazones te amen, mientras dure mi vida crezca por instantes mi deseo de que seas servido, y yo, miserable, dé el ejemplo. El Señor ha ofrecido recibir como penitencia hasta levantar una caña del suelo. Así Dios mío, yo

te ofrezco mis pensamientos, palabras y acciones; la respiración y las palpitaciones de corazón en honra y gloria vuestra, y cumpliendo tu deseo para que recibas como penitencia cuanto hago en este día. Todos los días se terminan con los versos del Miserere que van en seguida:

MISERERE

(Para todos los días)

Piedad, piedad, Dios mío,

de esta alma delincuente;

derrama en mí clementes;

tu inmensa compasión,

Y borrando el impío

baldón de mis maldades,

por tus altas bondades,

perdón Señor, perdón.

Yo contra Ti he pecado,

y a tu misma presencia,

para que tu clemencia,

brillase! ¡oh! Dios de amor.

Más Tú, compadecido,

mostraste bondadoso,

el tesoro precioso, de tu oculta verdad.

DIA PRIMERO (Primero se rezan el Acto de contrición, la meditación, jaculatoria para todos los días.)

MEDITACIÓN PARA EL PRIMER DÍA Hazte presente al Santísima Faz y considera muy despacio la gran misericordia y los bienes que ha querido dejarnos el Señor, teniendo a nuestra vista su desfigurado Faz, que imprimió en el lienzo de la Verónica en lo más apurado de su padecer y tormentos, pues no satisfecho su amor y con haber abatido su soberanía, descendiendo del trono de su grandeza para ensalzar nuestra bajeza, vino al mundo, y siendo niño, sufrió las incomodidades de Egipto, siendo todo un Dios, ofreció al Eterno Padre sus lágrimas pidiendo el perdón por nuestros pecados, ofreciendo el humildísimo pesebre en que nació, su desnudez y pobreza, en satisfacción de nuestra soberbia y por nuestro olvido, ingratitud e indiferencia. En los primeros años en que ya sabía valerse, ayudaba a la Santísima Virgen y a San José en los trabajos materiales, y sometido a la más perfecta obediencia, acató las leyes durante su vida, y llegando la hora de su pasión, quiso salir tan abatido de la casa de Pilatos, donde recibió la más cruel flagelación, y sobre esas espaldas tan destrozadas donde estaban hasta descubiertos los huesos, y sobre esa llaga cargó la cruz tan grande y pesada que al primer paso, a pesar del amor y voluntad con que quiso consumar el sacrificio, cayó en tierra agobiado por el excesivo peso y dolor que le producía la cruz sobre la espalda; porque se arrastraba en el suelo el pie de ésta y formaba una nueva llaga en el santísimo hombro, tropezaba contra la corona de espinas y le cimbraba el hombro y cabeza. Llevaba una soga a la garganta y con la crueldad más espantosa tiraban hasta ahogarlo; otros hacían fuerza para levantarlo de su divino cabello, dándole puntapiés con crueldad. Mira, alma ingrata, cuánto

amor, cuánta fineza al dejarnos su Faz en el lienzo de la Verónica, y piensa que el Señor ha prometido dar abundantes bendiciones al que después de pasado un año de hacer este ejercicio, le ofrezca presentarse trayendo más obras de caridad que pecados. Ofrece al Señor hacer este ejercicio no sólo un año, sino toda la vida, pues le es a Él tan grato, y ofrece tan grande premios por tan pequeño sacrificio. ORACIÓN Conozcamos tu grandeza, Señor Dios de las misericordias, conozcamos tu bondad, tu amabilidad, celébrenle los cielos, aclámate igualmente la tierra, muera mi corazón de dolor y lleno de agradecimiento y de amor llore con innumerables gemidos porque no he sabido desearte y amarte a Ti, que eres mi Dios, mi Bien, mi Rey, mi Padre, mi Protector. No apartes de mí tu adorable Faz, y haz que en el fondo de mi alma quede

grabada tu santísima imagen, y sea santificada como la Verónica, que suspiró por Ti, para cantarte en la gloria con los ángeles y santos. Amén (Al final de cada día se reza el Miserere para todos los días) Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

DIA SEGUNDO (Primero se rezan el Acto de contrición, la meditación, jaculatoria para todos los días.)

MEDITACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO Hazte presente a la Faz, como está entumecido, deforme, hinchados los ojos por la abundancia de lágrimas, los cabellos arrancados y los que le quedan, empapados en la sangre que se ha endurecido y le causan mayor martirio; sus facciones cruelmente desfigurados; su santísimo cuerpo doblado, sin fuerzas para soportar el inmenso peso del madero. Por la violencia con que le hacían caminar a prisa, deseosos de que llegue con vida al monte Calvario, para burlarse de El clavado en la cruz, se atropellan unos a otros, con lo que le hacen caer repetidas veces en el suelo, y para llegar más pronto, tiran unos del pelo y otros de la soga que lleva al cuello, lo que le acelera la respiración con tal congoja y agonía, que si la promesa de morir en la cruz le hubieran ahogado en la mitad del camino. iOh! Amante adolorido has caído en un profundo abismo de miseria y no hallas sobre qué apoyarte. Tu padre te ha desamparado, tus criaturas se han revelado contra Tí, tu madre santísima sumergida en un inmenso piélago de amargura; no hacía más que ver y comparar tu amor y nuestra ingratitud, tu misericordia y nuestra maldad, tu fineza y ternura y nuestra indiferencia y cobardía, tus tormentos y mi olvido; y el dolor de la Virgen aumenta los tuyos. !Oh! Alma dichosa, por quien tanto padece tu Dios, y a quien tanto ama. Prorrumpe en gemidos de contribución y bendícele llena de amor, piensa que lo más terrible de su pasión, sudando, ahogado con el enorme peso de la cruz. Llega su amor hasta querer mostrarte su rostro como estaba en ese momento, e inspira a la Verónica que llegue a enjugar su Faz y te deje impresa su santa imagen. Piensa despacio hasta dónde llegó su fineza, pues no contento con haberte dejado en el Santísimo Sacramento todo su corazón, su alma, su divinidad, todos los sacramentos, su ejemplo, sus milagros, para que con éste tesoro inagotable de merecimientos tuvieses siempre con qué lavar tus pecados. El Señor dijo a la Virgen Santa Gertrudis; que al que

hiciera este ejercicio, le daría tantas gracias que ningún entendimiento alcanzaría a comprender lo que El dará, Harás la estación mayor por las almas de los que fueron desgraciados a los beneficios de la Santísima Faz. ORACIÓN Alábenle los ángeles, serafines y toda la corte celestial: alábete la naturaleza; obsequiante todas las criaturas; haz que te ame, amor mío con tanto afecto y gozo de tus tributos, cuanto puedan amar todas las criaturas posibles; y como puedan amar todas las criaturas posibles; y como yo nada puedo, te ofrezco tú mismo amor, que es el que llegará a satisfacer mi deseo de bendecirte eternamente. (Al final de cada día se reza el Miserere para todos los días) Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

DIA TERCERO (Primero se rezan el Acto de contrición, la meditación, jaculatoria para todos los días.)

MEDITACIÓN PARA EL DÍA TERCERO Haciéndote presente a esta santísima Efigie, considera atentamente lo que por ti fue abatido; injuriado, el que es cabeza de los cielos y tierra y ahora con tanta afrenta

y dolor desterrado, el que es Eterno, el que es Omnipotente, por no poder llevar la cruz, va cayendo de flaqueza; el que es Dios de amor y bondad. Emperador, Monarca del universo, es aborrecido de los príncipes y del pueblo, y el dueño de cuanto existe, va sujeto a la feroz indignación de sus mismas criaturas. El que con su vista deleita a los santos, camina triste y más atormentado que todas las angustias reunidas en un solo ser humano; el que es suficiente y dador de todo bien va sediento y desnudo; el que tiene una misma naturaleza con el Padre y el Espíritu consolador, va sin misericordia, sin consuelo al patíbulo, porque su mismo Padre le ha desamparado. El que es santo, Santísimo, camina entre hombres pésimos y malvados y tenido por el peor de ellos. Dios santo y poderoso.! Cuánto amor tuvo y cuánta maldad mía; va maldecido, burlado, despreciado, desnudo hasta tu piel, Todo lo padece por darnos entrada en el cielo, porque quieres honrarnos más que a los serafines. ! Oh alma mía, detente a meditar lo que debes y lo que eres. Mira que la Santísima Virgen y los santos ángeles que fueron testigos de tantas finezas, serán tus acusadores a la hora de tu muerte. Todavía tienes tiempo, pide contrición, pide amor a la Santísima Virgen, y a los ángeles que te den perseverancia en la oración, en este ejercicio. Terrible cuenta 67

para cada uno de los redimidos con la pasión de Jesucristo, al ver su amor, nuestra indiferencia, nuestro desacato, nuestras recaídas, las irreverencias cometidas hacia el Santísimo Sacramento y que nada venció su amor. Hoy nos ama también lo mismo, no nos niega el perdón, nos mira lleno de benevolencia y se compadece de nuestras miserias; nos muestra sus tesoros de inmensos y nos dice: pedid y recibiréis, pedid amor de Dios, pedid contrición y perseverancia en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Acerquémonos al divina Faz de nuestro Redentor, pidámosle sean tan puras nuestras almas que podamos llegar con los lienzos de nuestra alma a limpiar tan Divina Faz, y quedara en nuestra presencia. La Virgen Santísima nos mirará con amor y el Eterno Padre detendrá con complacencia sus miradas en el alma donde está impreso la Faz adorable de su Santísimo Hijo. Oye la promesa del Salvador: "Todos los que atraídos con los lazos de amor deseen ver mi santa imagen y la lleven siempre presente en su memoria, serán premiados con la virtud, con la divina luz cuya claridad los vestirá de hermosa alegría, los haré semejantes a mi hermoso Faz y se distinguirán en el cielo". Ten un firme propósito de hacer todos los días este ejercicio; pide al Señor gracias para hacerlo con mucha devoción, porque el Señor dijo a la Virgen Santa Gertrudis que no se negará a ninguno, por malo que fue: a, teniendo verdadera intención de enmendarse, meditando en sus dolores, su pasión y su muerte, cada día sentirá más agrado en esta devoción quien se dedique a ella. Harás una comunión espiritual y la estación mayor por las almas que nunca tuvieron esta devoción. (Al final de cada día se reza el Miserere para todos los días)

ORACIÓN Para la Comunión Espiritual Tesoro inestimable de los cielos, beatísimo Faz de mi Jesús Sacramentado, que con tu divina presencia ilumina la ciudad de Sión. Tú que eres resplandor del Padre y viva imagen suya, yo la menor de tus criaturas, deseo ensalzarte y aprisionarte en mi pecho con cadena de amor para que siempre y sin intermisión estéis en mi memoria y voluntad. Deseo, amado mío, edificarte un Sancta Sanctorum en medio de mi corazón: me dedico con ardientes deseos de mi alma a exaltar cuanto merece, te ofrezco una custodia de valor infinito que sea digna morada de tu suprema majestad; que el cerco y engaste sea tu humanidad santísima, las vidrieras sean el alma de Jesús y María: los rayos, los abrasados corazones de todos los santos, los adornos sean las obras y merecimientos de Jesús y María, y el pie de la custodia sea el coro de los ángeles. Consagro treinta y tres cirios, que son los años que vivió Jesús en el mundo.

Ofrezco tres lámparas, que son las almas de San José, Santa Ana y San Joaquín y en reverencia de las tres imágenes de mi redentor que dejó impresas en el lienzo; por ramos de flores ofrezco los corazones de todos los santos que son y serán, y todas las almas en quienes se ha logrado el fruto de la Redención; por pebeteros ofrezco todos los sacrificios y actos de amor de todos los justos. Señor y amado mío, te ofrezco todas las tristezas, aflicciones y trabajos de todos los mortales y te suplico en nombre de todos los santos que a todos nos dé alivio y tu santo amor, porque así te sabremos ofrecer nuestras angustias y alcanzaremos conformidad.

Ofrezco tu corona de espinas, tu Faz, tu santísima espalda, los huesos dislocados, los taladros de tus manos y pies, tu vida, pasión y muerte, en alivio de las almas del Purgatorio Y todos los que hiciere que sea grato; todo lo ofrezco por sus almas Te ofrezco todas las lágrimas de contrición que tan agradables te han sido, y te ruego por la virtud de tu Faz, que sean de hoy en adelante tan abundantes que tu corazón esté satisfecho del amor de tus criaturas. Jesús mío, aquí abrazado de tus piés, mírenme tus ojos llenos de misericordia, y animándome a pedirte porque estás pronto a oírme, te pido la conversión de todos los pecadores, principalmente el de las personas de mi familia. Da consuelo a los pobres para que no carezcan del pan de cada día; te lo suplico por esas entrañas de misericordia; da salud a los enfermos; yo los coloco a tus pies y pido les caiga el rocío de tu sangre preciosa y sean curados de alma y cuerpo. Señor, siendo yo tan miserable me atrevo a pedirte con insistencia que hagas el milagro que te pedimos y para esto nos darás una constancia inalterable en tu santo ejercicio. Te ruego por todos los que se encomiendan a mis oraciones; haz que pida por ellos con toda caridad, porque te es tan agradable que pidamos por nuestros prójimos. Animado con algo que te sea grato, te pido recibas las oraciones de todos los habitantes del cielo, a quienes ruego alaben a mi Jesús Sacramentado y me permitas adorarte con los santos y suplicarte entres en mi pecho y seas dueño de mi corazón por toda la vida. Amén. *A continuación, si se desea se pueden rezar las Letanías de la Divina Faz. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

PROMESAS A SANTA GERTRUDIS En la casa que se alumbrare constantemente mi Faz, no entrará la miseria. Los días Viernes del año favoreceré a los que públicamente reciten estas oraciones en memoria de mi pasión. Los que propaguen esta devoción, nuestro Señor les colmará de favores. El Viernes Santo de 10 a 11 de la mañana hora en que fue impreso Faz en la sábana de la Verónica, deseo que se rece el Vía Crucis delante de mi Imagen públicamente venerada. Cualquier petición que se haga a mi Imagen en veneración será despachada para el provecho espiritual del alma.

Capítulo 53
Dos Actos de Desagravio
Oraciones para reuniones y actos de la Archicofradía

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DE LA ARCHICOFRADÍA DE LA SANTA FAZ Y DEFENSORES DEL SANTO NOMBRE DE DIOS

UN ACTO DE ENMIENDA HONORABLE A LA SANTÍSIMA FAZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. EN REPARACIÓN POR EL PECADO DE BLSFEMIA, LA PROFANACIÓN DE LOS DOMINGOS Y OTROS CRÍMENES IMPÍOS CONTRA DIOS Y LA IGLESIA A recitarse en las reuniones mensuales de la Archicofradía. Santísima y adorabilísima Faz del Salvador, humildemente postrados en vuestra presencia, venimos a tributaros, por medio de un solemne acto de Fe y de compasión, los homenajes de veneración, de alabanza y de amor que os son debidos. Queremos ofreceros también un desagravio honorable y una publica reparación por los pecados de blasfemia y por los sacrilegios con que la generación presente se hace culpable hacia la Divina Majestad y que renuevan respecto a Vos, o amadísima Faz de mi Salvador, las ignominias y los dolores de la pasión. Grande es nuestro horror y nuestra aflicción profunda al vernos los testigos de estos monstruosos insultos, que sin duda atraerán sobre nosotros y nuestras familias la maldición y los castigos de la justicia infinita. Vemos en efecto, alrededor nuestro, despreciar y pisotear la Ley del Señor y la autoridad de su Iglesia; su Nombre tres veces Santo renegado o blasfemado; el domingo, día reservado a su culto, públicamente profanado; sus altares y sus oficios abandonados por los cristianos, que prefieren vivir en culpables y frívolos placeres. ¡Ay! Los sectarios e impíos quisieran profanar todo lo que es religioso y Sagrado. Pero, sobre todo, sus más furiosos ataques se dirigen a la divinidad de Cristo, Hijo de Dios vivo, al Verbo encarnado, a su augusto semblante, a su Cruz y a la imagen del crucifijo. 70 Las salivas y las bofetadas de los judíos son renovadas por los insultos que su odio de todos modos os inflige. ¡Oh Faz, llena de dulzura y amor, perdón mil veces perdón por tantos crímenes! ¡Oh! si pudiésemos reparar tantas ofensas por medio de nuestras humildes suplicas y por el fervor de nuestros homenajes! Pero, culpables y pecadores como somos ¿qué podemos ofrecer al Padre Eterno para aplacar su Justa cólera? No tenemos otra ofrenda sino vos, o divina Faz, pues que os habéis dignado haceros nuestra abogada y nuestra víctima. Suplid, por vuestras satisfacciones y vuestros méritos, lo que nos falta. Padre Celestial, os suplicamos, ¨Mirad la Faz de vuestro Cristo¨. Ved las llagas que la desfiguran, las lágrimas que se escapan de sus ojos apagados, los sudores que la inundan, los arroyos de sangre que brotan de sus mejillas profanadas y magulladas. Ved su paciencia invencible, su inalterable mansedumbre, su ternura infinita y su misericordiosa bondad por el pecador. Esa Santa Faz se vuelve hacia vos, y, antes de exhalar el último suspiro, amorosamente inclinada sobre la Cruz, os implora a favor de los que la maldicen y ultrajan. ¡Oh, Padre, ¡oíd estas suplicas! ¡Dejaos conmover, tened piedad de nosotros y perdonad! Haced, en fin, que delante de esta Divina Faz, tan formidable y poderosa, los enemigos de vuestro Nombre huyan y desaparezcan; que se conviertan y vivan.

DESAGRAVIO HONORABLE A LA SANTISMA FAZ DE NUESTRO SEÑOR En Reparación de las Blasfemias de la profanación del domingo y de otros crímenes dela impiedad contra Dios y la Iglesia. (Debe recitarse en las reuniones de la Archicofradía) Santísima y adorabilísima Faz del Salvador, humildemente postrados en vuestra presencia, venimos a tributarte, por medio de un solemne acto de Fe y de compasión, los homenajes de veneración, de alabanza y de amor que os son debidos. Queremos ofrecerte también un Desagravio honorable y una publica Reparación por los pecados de Blasfemias, herejías y por los sacrilegios con que la generación presente se hace culpable hacia la Divina Majestad, y que renuevan respecto a vos, o amadísima Faz de mi Salvador, las ignominias y los dolores de la Pasión. Grande es nuestro horror y nuestra aflicción profunda el ser testigos de estos infames insultos, que sin duda atraerán sobre nosotros y nuestras familias la maldición y los castigos de la justicia infinita. Vemos en efecto, alrededor nuestro, despreciar

y pisotear la Ley del Señor, sus Divinos Mandamientos y la Autoridad de su Iglesia; su Nombre tres veces Santo renegado, blasfemado; el domingo, día reservado a su culto, públicamente profanado; sus altares y sus oficios abandonados por los cristianos que prefieren vivir en culpables y frívolos placeres. Los sectarios e impíos quisieran profanar todo lo que es religioso y sagrado. Pero, sobre todo, sus más furiosos ataques se dirigen hacia la divinidad de Cristo, Hijo de Dios vivo, al Verbo Encarnado, a su augusto semblante, a su cruz y a la imagen del Crucifijo. Las salivas y bofetadas de los judíos son renovadas por los insultos que su odio de todos modos y medios infringen. ¡Oh Santa Faz, llena de dulzura y amor, perdón, mil veces perdón por tantos crímenes Si pudiésemos reparar tantas ofensas por medio de nuestras humildes suplicas y por el fervor de nuestros homenajes. Pero, culpables y pecadores como somos. ¿Qué podemos ofrecer al Padre Eterno para aplacar su justa cólera? No tenemos otra ofrenda, sino vos, o Divina Faz, pues que os habéis dignado haceros nuestra abogada y nuestra víctima. Suplid, por vuestras satisfacciones y vuestros méritos infinitos, lo que nos hace falta. Padre Celestial, te suplicamos, Mirad la Faz de vuestro Hijo Jesucristo. Ved las llagas que la desfiguran, las lágrimas que se escapan de sus ojos apagados, los sudores que la inundan, los arroyos de sangre que brotan de sus mejillas profanadas y magulladas. Ved su paciencia invencible, su inalterable mansedumbre, su ternura infinita y su misericordiosa bondad por el pecador. Esa Santa Faz se vuelve hacia vos y, antes de exhalar el último suspiro, amorosamente inclinada sobre la cruz, os implora en favor de los que la maldicen y ultrajan. Padre, escuchad estas suplicas, dejaos conmover, tened piedad de Nosotros y perdónanos. Haced, en fin que delante de esta Divina Faz, tan formidable y poderosa, los enemigos de vuestro Nombre huyan y desaparezcan, Que se conviertan y vivan.

CONSAGRACIÓN A LA SANTA FAZ

PARA USO DE LOS MIEMBROS DE LA ARCHICOFRADÍA. Yo…para más y más acrecentar la gloria de Jesús muerto en la Cruz para nuestra salvación y con el fin de corresponder al misericordioso amor del que su Santa Faz esta animada hacia los pobres pecadores y proponiéndome por objeto REPARAR los ultrajes que los inauditos crímenes de nuestra época infieren a esta augusta Faz, espejo purísimo de la majestad Divina, me ASOCIO con toda mi voluntad a los Fieles pertenecientes a esta piadosa Archicofradía, deseo participar de las indulgencias de las que se halla enriquecida y de las buenas obras que en ella se practican, tanto en expiación de mis pecados como para sufragio de las almas que sufren en el Purgatorio. Amable Redentor, Dulcísimo Jesús, esconded el secreto de vuestro Faz a todos los miembros de esta Asociación, que permanezcan allí al abrigo de las seducciones del mundo y de las acechanzas de satanás, haced que, observando fielmente todos los preceptos de vuestra Ley y los deberes particulares de su respectivo estado, se abrasen más en el celo de la Reparación y en las llamas de vuestro Divino Amor.

Capítulo 54
Pequeño Escapulario de la Santa Faz

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El escapulario de la Santa Faz es una pequeña imagen de esa adorable Faz, impresa sobre lino, que los fieles llevan por devoción, como testimonio de amor hacia Nuestro Señor y como preservativo contra las tentaciones y los peligros del alma y del cuerpo.

Puede fijarse sobre el escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo, o sobre cualquier otro que se lleve; no es necesario recurrir a un sacerdote para recibirlo, ni hay forma litúrgica que cumplir; al tomarlo para llevarlo, no se contrae otra obligación que la de llevarlo con espíritu de fe y de reparación. Es una pequeña copia del velo de Santa Verónica que ha tocado la gran reliquia de Roma.

Capítulo 55
Explicación de la Medalla de San Benito

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La Cruz llamada de San Benito, grabada sobre una medalla desde hace muchos siglos, tiene cierta semejanza, en su forma, con la Cruz de la Orden de Jerusalén; se recomienda particularmente por su eficacia.

Las letras en relieve sobre la medalla representan otras tantas palabras latinas, cuyo significado es el siguiente. Entre los cuatro brazos de la cruz están las iniciales C. S. P. B., que significan: «Crux sancti Patris Benedicti», es decir, la Cruz del santo Padre Benito.

Sobre la línea vertical de la cruz está grabado: C. S. S. M. L., que significa: «Crux sacra sit mihi lux», es decir: Sea la santa Cruz mi luz.

Sobre la línea horizontal de la misma cruz, las letras N. D. S. M. D. significan: «Non Draco sit mihi dux», es decir: No sea el demonio mi guía.

Sobre el borde de la elipse, comenzando por lo alto y girando a la izquierda de la Cruz, están las iniciales V. R. S. N. S. M. V. S. M. Q. L. I. V. B.: «Vade retro, Satana; numquam suade mihi vana; sunt mala quae libas,

ipse venena bibas», es decir: Apártate, Satanás; nunca me aconsejes vanidades. Malo es lo que me ofreces; bebe tú mismo tus venenos.

En la parte superior de la elipse se ve, en algunas medallas, una Cruz; en otras, el monograma IHS: ambos indican que la virtud de esta devoción depende enteramente de la fe en Jesucristo.

Por un Breve de Benedicto XIV, fechado el 12 de marzo de 1742, el uso de la medalla fue sancionado y enriquecido con riquísimas indulgencias; pero este favor, añadido a las gracias de que la medalla es ya instrumento, requiere, para su aplicación, la bendición especial de un sacerdote autorizado a ese efecto por la Santa Sede.

Una larga experiencia ha probado cuán útil es esta medalla para librar a los cuerpos humanos, las casas e incluso los animales de toda influencia diabólica; para curar a los atacados por la peste y otras muchas enfermedades; para preservar de todo peligro de rayo; para fortalecernos en las tentaciones y conservar la pureza del alma y del corazón.

El modo de usar esta santa medalla es llevarla, o aplicarla a las personas u objetos que nos interesan, orando siempre a Dios por la intercesión y los méritos del santísimo Patriarca. Los Padres italianos recomiendan que, en tales circunstancias, se recen cinco Glorias en honor de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, tres Avemarías a la santísima Virgen María y tres Glorias en honor de San Benito; y que, quienes puedan, recen estas oraciones cada día o, al menos, cada martes, día consagrado especialmente a la memoria de San Benito.

Oración

Amado Padre mío San Benito, en consideración de la dignidad con que el Señor se dignó honrarte y beatificarte con tan glorioso fin, te ruego que te dignes asistir a mi muerte y cumplir conmigo todas las promesas que hiciste a la virgen Santa Gertrudis. Amén.

Capítulo 56
Ejercicio en honor de Nuestra Señora de los Siete Dolores
Con la Coronilla de los Siete Dolores

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A cada dolor se reza un Avemaría.

I. Me compadezco profundamente, oh María, Madre de los dolores, de la aflicción que padeció tu tierno corazón al oír la profecía del anciano Simeón. Madre amadísima, por tu corazón tan afligido, alcánzanos la virtud de la humildad y el don del temor de Dios. II. Me compadezco profundamente, oh María, Madre de los dolores, de la angustia que padeció tu sensibilísimo corazón durante la huida y la estancia en Egipto. Madre amadísima, por tu corazón afligido, alcánzanos la virtud de la generosidad y de la liberalidad, sobre todo para con los pobres, y el don de piedad. III. Me compadezco profundamente, oh María, Madre de los dolores, del cruel pesar que sintió tu tierno corazón al perder a tu querido Hijo Jesús. Madre amadísima, por tu santo corazón tan duramente probado, alcánzanos la virtud de la castidad y el don de ciencia. IV. Me compadezco profundamente, oh María, Madre de los dolores, de la consternación que experimentó tu corazón maternal cuando encontraste a Jesús cargando su Cruz. Madre amadísima, por tu sensible corazón anegado en amargura, alcánzanos la virtud de la paciencia y el don de fortaleza. V. Me compadezco profundamente, oh María, Madre de los dolores, del martirio que soportó tu corazón valeroso al contemplar a Jesús en su agonía. Madre amadísima, por tu corazón tan cruelmente martirizado, alcánzanos la virtud de la templanza y el don de buen consejo. VI. Me compadezco profundamente, oh María, Madre de los dolores, de la herida que recibió tu tierno corazón cuando el costado de Jesús fue abierto y su Corazón traspasado por la lanza. Madre amadísima, por tu corazón tan dolorosamente traspasado, alcánzanos la virtud de la caridad fraterna y el don de entendimiento. VII. Me compadezco profundamente, oh María, Madre de los dolores, de la viva angustia que desgarró tu tierno corazón en la sepultura de Jesús. Madre amadísima, por tu sagrado corazón tan cruelmente abrumado de dolor, alcánzanos la virtud de la diligencia y el don de sabiduría. V. Ruega por nosotros, oh Virgen dolorosísima. R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración

Señor Jesús, imploramos, ahora y para la hora de nuestra muerte, la intercesión de la santísima Virgen María, Tu Madre, cuya santa alma fue traspasada, en el tiempo de Tu Pasión, por una espada de dolor. Concédenoslo, oh Salvador del mundo, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Las siete Avemarías en honor de María, Madre de los Dolores Quien recite, con corazón contrito, siete Avemarías, añadiendo después de cada una esta invocación: Santa Madre, graba las llagas de mi Salvador en lo más íntimo de mi corazón.

Coronilla de Nuestra Señora de los Siete Dolores

Esta coronilla se divide en siete septenas, cada una compuesta de un Padrenuestro y siete Avemarías. Al final se añaden tres Avemarías en honor de las lágrimas que derramó la Santísima Virgen durante la Pasión. Para sostener la atención y nutrir la piedad, conviene meditar los siete misterios de los dolores de María: primero, la profecía de Simeón; segundo, la huida a Egipto; tercero, la pérdida del Niño Jesús por tres días; cuarto, el encuentro con Jesús camino del Calvario; quinto, verlo clavado en la Cruz y morir; sexto, recibir su cuerpo al descenderlo de la Cruz; séptimo, acompañarlo al sepulcro. Al concluir, se recitan el versículo y la oración que terminan el primer ejercicio.

Capítulo 57
Ejercicio en honor de Nuestra Señora de La Salette

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1. Te saludo bienaventurada alma de María, perfecta imagen de la divinidad. Ave María. 2. Te reverencio, sagrado cuerpo de María, templo vivo del Espíritu Santo. Ave María. 3. Te bendigo, sangre preciosa de María, que habéis servido para formar el cuerpo de un Hombre-Dios. Ave María. 4. Te beso con un profundo respeto, pies caritativos de María, que no os habéis dignado a despreciar de descender a la montaña de La Salette por la salvación de Francia. Ave María. 5. Os exalto, manos purísimas de María, que, por primera vez, habéis ofrecido al Padre la hostia sin mancha. Ave María. 6. Te venero como al santuario de Dios, seno bendito de María, custodia sagrada del verbo encarnado. Ave María. 7. Te invoco, corazón inmaculado de María, horno ardiente de la caridad. Ave María. 8. Yo recurro, orejas benevolentes de María, siempre atentas y propicias a los gritos de los desdichados. Ave María. 9. Os admiro, ojos luminosos de María, llenos de dulzura y de compasión, siempre abiertos a nuestras necesidades para atenderlas, haznos experimentar la virtud de vuestras miradas caritativas. 10. Os miro con amor, boca incomparable de María, que aboga nuestra causa sin cesar ante el Juez soberano y continuamente obtenéis sentencias de perdón. Ave María.

11. Os contemplo con júbilo, rostro resplandeciente de María, toda radiante de gloria y de belleza. Dad a vuestros hijos el beso del amor maternal, como garantía de un tratado de paz que te hemos suplicado obtener de un Dios irritado a causa de nuestros crímenes. Ave María. 12. Te saludo, arca en el cielo de la misericordia, mostraos a nuestros ojos atemorizados el día de la tempestad y evitad que caiga sobre nuestras cabezas culpables el trueno. Memorare (Oración Acordaos*).

*Acordaos, ¡oh, piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh, Madre, ¡Virgen de las vírgenes!, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. ¡Oh, Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén. Oh, Nuestra Señora del santo Nombre de Dios, Seas bendita en todo tiempo, en todo lugar. 1.28

Capítulo 58
Evangelio del Santo Nombre de Jesús
Con los textos evangélicos de San Pedro y la Santa Faz

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Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Hechos IV,12) Para que, al nombre de Jesús, toda rodilla se doble, en los cielos, en la tierra y en los abismos (Flp. II, 10)

EXPLICACIÓN A LA DEVOCION AL PEQUEÑO EVANGELIO DEL NOMBRE DE JESÚS. Nuestro Señor mismo nos enseña para invocar su santo Nombre: ¨cualquier cosa que pidáis al Padre en mi Nombre, os será dada ¨. San Pablo dice: ¨Quienquiera que invoque el Nombre del Señor se salvará¨. La victoria obtenida sobre el demonio por Nuestro Señor, y expresada en su nombre Jesús, que significa Salvador, siendo una gracia salida

de su Sagrado Corazón, su imagen está sujeta al pequeño saco que contiene el evangelio del Santo Nombre de Jesús. Se aplica un sello al relicario para garantizar la autenticidad de la reliquia. En honor a las cinco letras del nombre de Jesús, y por medio de la virtud de sus Cinco Llagas, nuestro Señor ha prometido conceder cinco gracias especiales a aquellos que abracen esta devoción con fe y piedad. 1. Él los preservará de la tormenta. 2. De las trampas y malicias del demonio. 3. De una muerte súbita y repentina. 4. Les hará caminar con facilidad en el camino de la virtud. 5. Les concederá la perseverancia final. Nuestro Señor se ha complacido en manifestar el poder de su santo Nombre por muchos otros favores temporales y espirituales, como conversiones, sanaciones, etc. Este pequeño saco es particularmente eficaz con los pecadores moribundos. La devoción al santo Nombre de Jesús está conectada con la de la reparación a las blasfemias y al culto a la Santa Faz. (Extracto de la vida de la Hermana Sor María de San Pedro, Carmelita de Tours, Francia, escrita por ella misma y publicada con la aprobación de los arzobispos de Tours y de Nueva Orleans.)

ORACIONES PARA ANIMAR A LA CONFIANZA EN LA INVOCACIÓN DEL
ADORABLE NOMBRE DE JESUS

"Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno."(Evangelio de la Fiesta de la Circuncisión: Lc. II, 21)

"Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que

nosotros debamos salvarnos." (Hech. de los Apóstoles IV, 12)

Divino Salvador mediante la victoria que habéis ganado sobre Satanás al tomar el nombre de Jesús, líbranos de sus trampas. ¡Jesús, Hijo de Dios, ¡ten misericordia de nosotros! ¡Jesús, Hijo de la Virgen María, ¡ten misericordia de nosotros! ¡Jesús y María, sednos propicio!*1

*1 Se concede indulgencia de 25 días al invocar los santos Nombres de Jesús y de María; 50 días de indulgencia para los que lleven puesto el escapulario, indulgencia plenaria a la hora de la muerte; 22 días a los que con reverencia inclinen sus cabezas al pronunciar los sagrados Nombres;50 días de indulgencia cuando dos personas se saluden, con frecuencia, diciendo la una a la otra, en cualquier idioma que sea, ¨Alabados sean Jesús y María¨; y la otra persona conteste: ¨Ahora y por siempre¨. (Pío XII, 26 sept., 1864).

Haz oh Señor, que tengamos un continuo temor y amor de tu Santo Nombre Señor, porque Tú nunca abandonas el cuidado de aquéllos, que por tu gracia, no cesan de amarte; que vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Examinado y aprobado.

GENTRY, Vicario General.

Tours, 24 julio, 1848.

Cuando Jesús fue nombrado, Satán conquistado, fue desarmado

Capítulo 59
La Santa Faz y Nuestra Señora del Buen Suceso
Textos de las Apariciones de Quito

sobre la Pasión, el Rostro de Cristo y la Reparación

La Archicofradía de la Santa Faz fue erigida en 1885 para unir a cuantos quisieran reparar los ultrajes que la blasfemia y el sacrilegio infligen a la divina majestad. Las profecías de Quito, dadas a conocer tres siglos antes, describen con precisión extraordinaria los mismos pecados que la Archicofradía fue llamada a reparar, y asignan a las almas contemplativas la misión exacta que la Obra de la Santa Faz promueve. Más aún: las Crónicas del Monasterio revelan que la Madre Mariana y sus compañeras practicaron, con heroicidad singular, precisamente

las formas de reparación que la Archicofradía recomienda: la contemplación de la Pasión, el Vía Crucis, las procesiones de penitencia con las insignias de la Pasión, y la adoración eucarística reparadora.

Los pasajes que siguen están tomados de la Vida admirable de la Madre Mariana de Jesús Torres (Crónicas del Monasterio, 3 tomos, redactados por el R.P. Manuel Sousa Pereira, OFM, ca. 1790) y se organizan en cinco secciones.

I. EL ROSTRO DESFIGURADO POR EL PECADO

En las apariciones de Quito, Nuestro Señor se muestra repetidamente a la Madre Mariana con los signos visibles de su Pasión: coronado de espinas, cubierto de llagas, con los ojos llenos de lágrimas, la Sangre corriendo por su frente y sus mejillas. Cada vez que se presenta así, declara que la causa de su sufrimiento son los pecados de los cristianos, en particular la herejía, la blasfemia, la impureza y los sacrilegios eucarísticos.

✦ ✦ ✦

La Madre Mariana, postrada en el Coro Inferior, vio el templo sumido en oscuridad. De repente se abrió el Sagrario y salió el Santo Cristo agonizante; la Santísima Virgen a sus pies, San Juan y la Magdalena vertiendo lágrimas. Tres espadas aparecieron sobre la cabeza del Crucificado:

“Este castigo será para el siglo XX. Castigaré la herejía, la blasfemia, y la impureza.” 1

La Santísima Virgen prosiguió: «¿Quieres, hija mía, sacrificarte por ese pueblo?». Inmediatamente las tres espadas se desprendieron del Santo Cristo, clavándose en el corazón de Mariana, la cual cayó muerta por la violencia del dolor.

✦ ✦ ✦

Años después, al ser elegida Priora, la Madre Mariana vio una luz que salía del Sagrario inundando todo el templo. Entonces vio a Nuestro Señor:

“Cargando una enorme Cruz, coronado de espinas, cubierto de llagas y con los ojos llenos de lágrimas. Aproximándose

a ella, Nuestro Señor le dice: «Yo no retrocedí en el camino del Calvario con esta Cruz grande y pesada, que por tu

amor y de todos los pecadores cargué, ¿y tú quieres dejarme ahora, ingrata?»”2

Nuestro Señor estaba también amarrado con algunas cuerdas. Se sentó junto a ella con una cuerda en el cuello, sosteniendo la Cruz. Mientras las Religiosas le prestaban obediencia besando su escapulario, sin percibirlo, besaban la cuerda del Señor. «Es mi cuerda la que besan», le dice Nuestro Señor.

✦ ✦ ✦

En otra visión, la Madre Mariana contempló a Nuestro Señor crucificado sobre la Patria, con gruesas gotas de Sangre que corrían por su frente, sollozando:

“No puedo hacer más por ti, para demostrarte mi Amor. Almas ingratas, no me paguéis con desprecio, sacrilegios y

blasfemias, tanto amor y delicadeza de mi Corazón. Por lo menos vosotras, mis muy amadas y escogidas Esposas, sed

mi consuelo en mis soledades eucarísticas, velad en mi compañía, lejos de vosotras el sueño de la indiferencia con relación

a Dios que tanto os ama.”3

✦ ✦ ✦

En los últimos años de la vida de la Madre Mariana, Nuestro Señor se le apareció nuevamente crucificado:

1Tomo I, cap. X. Aparición de Nuestro Santo Sacramentado, de la Santísima Virgen y de la Magdalena. Las tres espadas sobre la cabeza del Santo Cristo. 2Tomo I, cap. XXXI. Nuestro Señor sale del Sagrario cargando la Cruz, coronado de espinas, cubierto de llagas y con los ojos llenos de lágrimas. 3Tomo II, cap. XXXVI. Nuestro Señor crucificado sobre la Patria: «No puedo hacer más por ti...».

“Lleno de mortal angustia, coronado de espinas. Gruesas gotas de Sangre corrían sobre su hermosa frente y descendían

por sus mejillas.”4

✦ ✦ ✦

En otra comunión, la Madre Mariana vio a Cristo reclinado en su corazón, todo hecho una pura llaga, con su Corazón Santísimo lleno de pequeñas pero punzantes espinas. Con inexplicable ternura derramaba lágrimas y daba tiernos quejidos. Nuestro Señor le dijo:

“Caerán mis Sacerdotes y mis Religiosas en una indiferencia fatal, cuyo hielo apagará el fuego del Amor Divino,

punzando mi Corazón Amante con estas menudas espinas que ves.”5

✦ ✦ ✦

Y en otra ocasión, Nuestro Señor declaró:

“Nada a medias me agrada, o todo, o nada, a mi semejanza, que no me quedó una sola gota de Sangre ni de Agua

en mi Cuerpo destrozado en la Cruz. Pero después continué viviendo con estas almas escogidas debajo de un mismo

techo, en el Sagrario, expuesto a tantas profanaciones, odios y sacrilegios.”6

4Tomo I, cap. LIII. Jesús Crucificado, coronado de espinas, gruesas gotas de Sangre corriendo por su frente y mejillas. 5Tomo III, cap. XXIII. Visión del Sagrado Corazón cubierto de pequeñas y punzantes espinas. 6Tomo II, cap. XLIII. «Nada a medias me agrada... no me quedó una sola gota de Sangre ni de Agua en mi Cuerpo destrozado en la Cruz.»

II. LA LUZ DEL SAGRARIO SE APAGA: EL ECLIPSE DE LA SANTA FAZ

La teología de la Santa Faz se ancla en la imagen del Rostro de Cristo como «luz del semblante de Dios» (lumen vultus tui, Domine). Cuando esa luz se oscurece por el pecado, se cumple la profecía de Isaías: «No hay en Él parecer ni hermosura» (Is 53,2). Las apariciones de Quito emplean repetidamente la imagen del apagarse de la luz como signo de la pérdida de la fe y la profanación de lo sagrado.

✦ ✦ ✦ La Madre Ana de la Concepción vio a la Santísima Virgen acercarse a la lamparita del Santísimo y apagarla con sus propias manos:

“Hija mía, así estará apagado el espíritu de mis hijas en todos los siglos. Pero también tendré hijas santas que serán

columnas firmísimas que conservarán el Monasterio en el corazón de la ciudad, para aplacar la Divina Justicia por

los crímenes que en ella se cometen.”7

A la mañana siguiente, las Religiosas encontraron la lamparita del Santísimo apagada. Por más que se empeñaron durante un día y una noche, no pudieron encenderla. Al segundo día, la lamparita se encendió por sí misma, por el sacrificio matutino de las víctimas cautivas.

✦ ✦ ✦

En la profecía sobre los tiempos futuros, la Madre Mariana vio la República rodeada de una nube negra de demonios:

“Ellos soplaban y toda la atmósfera se llenaba de humo espeso, que oscurecía la luz preciosa de la fe en las almas,

encendiendo la blasfemia y endureciendo los corazones.”8

Pero inmediatamente el Cielo se abrió y de cada Convento y Claustro brotaba una nube de estrellas. La voz de San Miguel declaró: «Descended al fondo de los abismos, malditas legiones, porque aquí Dios vive, Dios triunfa, Dios reina en todo tiempo por medio de sus almas predilectas!»

✦ ✦ ✦

En la Segunda Aparición, Nuestra Señora profetizó sobre los sacramentos:

“Irá decayendo rápidamente el espíritu cristiano, se apagará la Luz preciosa de la Fe, hasta llegar a una casi total y

general corrupción de costumbres.”9

Y sobre la Sagrada Eucaristía en particular:

“¡Ay, cuánto siento al manifestarte que habrá muchos y enormes sacrilegios públicos y también ocultos, profanaciones

de la Sagrada Eucaristía! Mi Hijo Santísimo será arrojado al suelo y pisoteado por pies inmundos.”10

Y añadió que en el Monasterio se conservarían «almas fieles, Esposas amantes y fervorosas que lo desagraviarán con amorosa ternura, sufriendo por verlo así odiado por sus ingratos hermanos, los pecadores, cuyos corazones parecerán no ser humanos. Por ellos rezarán y harán grandes penitencias, otras cargarán la pesada cruz de las enfermedades».

7Tomo I, cap. XXVIII. Nuestra Señora apaga la lamparita del Santísimo. 8Tomo II, cap. XXXV. Los demonios soplan humo espeso que oscurece la luz de la fe y enciende la blasfemia. 9Tomo II, cap. III. «Se apagará la Luz preciosa de la Fe, hasta llegar a una casi total y general corrupción de costumbres.» 10Tomo II, cap. III. Segunda Aparición. Profecía sobre los sacrilegios eucarísticos.

III. LA CONTEMPLACIÓN DE LA PASIÓN EN LA VIDA INTERIOR

La devoción a la Santa Faz tiene como práctica central la contemplación del Rostro de Cristo en cada misterio de su Pasión. La Novena del Canónigo Janvier (Cap. 45 de este manual) recorre la Santa Faz desde Belén hasta la Resurrección. La vida de la Madre Mariana es una encarnación viva de esta misma espiritualidad: ella organizó toda su vida interior en torno a la meditación sistemática de los tormentos del Salvador, acompañándola con penitencias que reproduceían en su propio cuerpo los sufrimientos que contemplaba.

✦ ✦ ✦

Horario semanal de meditación. La Madre Mariana tenía asignado a cada día de la semana un misterio de la Pasión:

“Lunes: La Institución de la Santísima Eucaristía. Martes: La Oración en el Huerto y la Prisión del Salvador.

Miércoles: La presentación ante los Sumos Pontífices y Jueces, y los Azotes atado a la columna. Jueves: La Coronación

de Espinas, el Ecce Homo, y cómo llevó la Cruz a Cuestas hasta ser crucificado. Viernes: El Sagrado Misterio de

la Crucifixión y las Siete Palabras. Sábado: La lanzada y el dolor cruelísimo de María Santísima. Domingo: La

Gloriosa Resurrección y las Apariciones.”11

Así cultivaba la Sagrada Pasión de Nuestro Señor, de la que era devotísima.

✦ ✦ ✦

Vía Crucis nocturno. Los viernes por la noche hacía por los claustros inferiores el Ejercicio del Santo Vía Crucis hasta rayar la aurora, cargando la Cruz. Algunas noches se le apareció la Sagrada Familia: Jesús, María y José. En alguna ocasión el Niño Jesús le presentó flores.

“Está fuera de duda que la violencia del sufrimiento por la Pasión de Nuestro Señor le impedía comer.”12

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Corona de espinas y crucifixión. Para imitar a su Amante Crucificado, la Madre Mariana usaba corona de espinas y correas en el cuello. Todos los días se crucificaba por un cuarto de hora en una gran cruz guardada en una esquina oscura de su celda. Los viernes, después de Vísperas y Completas, hacía una hora de penitencia acompañando a Nuestro Señor atado a la columna.

“La Esposa amante se compadecía de su Señor desfallecido, lacerándose con atrocísimas disciplinas, para imitar a

Jesús que fue fustigado con tres clases de cruelísimos azotes. La cándida paloma destrozada y bañada en sangre,

pasaba toda la hora de silencio en altísima contemplación de los tormentos de Jesús; y cuando tocaba para Vísperas,

salía de su celda dirigiéndose al Coro, con un rostro de bienaventurada.” 13

✦ ✦ ✦

Jueves Santo: flagelación comunitaria. En la noche del Jueves Santo, todas las Religiosas llevaban una cuerda al cuello y, rezando el Miserere, entraban en la cárcel y se prosternaban. La Abadesa, conmovida y entre

11Tomo I, cap. IX. Horario semanal de meditación de la Pasión de la Madre Mariana. 12Tomo I, cap. IX. Aparición de la Sagrada Familia durante el Vía Crucis nocturno. 13Tomo I, cap. IX. Penitencias de la Madre Mariana: crucifixión, flagelación, corona de espinas, contemplación de los tormentos de Jesús.

lágrimas, leía el pasaje de la flagelación de Nuestro Señor. Luego invitaba a la Comunidad a imitar al Esposo Divino. Tomaba ramas de ortiga madura y, recitando el Miserere, azotaba las espaldas de cada una. Después tomaba un látigo de cuero y aplicaba a todas severa disciplina.

Cf. Tomo II, cap. XXVIII14

✦ ✦ ✦

Vía Sacra nocturna. A la medianoche del Jueves Santo, la Madre Mariana salía del Coro Superior:

“Forrado todo el cuerpo con ásperos silicios, coronaba sus sienes con un silicio a guisa de corona de espinas, pendía de

su cuello una cuerda de cerda, dejaba el calzado y con los pies desnudos andaba por todos los Claustros Inferiores,

cargando en los hombros una pesada cruz. Y así, caminando, permanecía absorta en la contemplación de los dolores

que su Esposo y Dios padeció en la noche del Jueves Santo. Hacía también las estaciones de la Vía Sacra. En cada

estación se flagelaba con disciplinas de cuero.”15

Después se crucificaba y ortigaba su cuerpo inocente, y a las cuatro de la mañana se aplicaba una grande y sangrienta flagelación. Luego, con la cruz a las espaldas, volvía al Coro Inferior para visitar a su Sacramentado Amor.

14Tomo II, cap. XXVIII. Acto de flagelación de la Comunidad en la noche del Jueves Santo. 15Tomo II, cap. XXVIII. Vía Sacra nocturna de la Madre Mariana: cilicio a guisa de corona de espinas, cruz a cuestas por los claustros.

IV. LAS PROCESIONES DE REPARACIÓN

La Archicofradía de la Santa Faz promueve actos públicos de reparación. Las Crónicas del Monasterio revelan que las procesiones de desagravio con las insignias de la Pasión tienen un origen sobrenatural: fueron reveladas por San Juan Evangelista como actos que complacen a Dios y que llevan consigo promesas específicas.

✦ ✦ ✦

San Juan Evangelista se apareció a la Madre Magdalena de San Juan y le reveló que en la Ultima Cena conoció un secreto:

“El de la Fundación de este Monasterio, que Él tanto amaba, y que allí encontraría almas eucarísticas que tomarían

sobre sí la reparación de los sacrilegios cometidos contra la Víctima Divina.”16 San Juan le comunicó que el Monasterio había sido escogido por Dios para establecer el desagravio del día 4 de mayo. La Madre Magdalena vio las penitencias y actos públicos de humildad, y vio la Procesión:

“Vio la Procesión de penitencia en la que las Religiosas llevaban las insignias de la Pasión, y, en un transporte de

gozo, Madre Magdalena decía: «Quién me diera vivir en esos felices tiempos para unirme a mis Hermanas y tomar

parte activa y personal en ese acto».”17

✦ ✦ ✦

Y San Juan añadió la promesa vinculada a esta procesión:

“Dios se complacía con esa Procesión, y prometía no negar nada siempre que fuera hecha con verdadero espíritu, y que

quedarían escritos los nombres de las Religiosas y de las personas que tomaran parte en ella, usando las insignias de

su Pasión. Con esas insignias, esas almas serán presentadas ante Dios en la hora de su muerte para recibir grandes

premios y el galardón para las que sobre la tierra padecieron el sufrimiento y el dolor.”18

Y conoció que si no hubiese habido tales desagravios, hubieran sobrevenido terribles castigos a la República del Ecuador. Pero los sacrificios de las vírgenes Concepcionistas aplacaron la cólera divina.

✦ ✦ ✦

En un día de Corpus Christi, la Madre Mariana, rezando al pie del Sagrario, conoció en visión las procesiones solemnes que se harían en los siglos futuros:

“Vio la Procesión tan devota que se hacía por las principales calles de la ciudad, con la participación de las

Comunidades religiosas, de las cuales muchos miembros llevaban en sus cuerpos instrumentos de penitencia. Vio la fe

y la piedad de los fieles, y la complacencia con que Nuestro Señor Jesucristo paseaba por las calles de la ciudad.” 19

Vio también las procesiones eucarísticas por los claustros del Convento:

16Tomo I, cap. XXX. San Juan: «Allí encontraría almas eucarísticas que tomarían sobre sí la reparación de los sacrilegios cometidos contra la Víctima Divina.» 17Tomo I, cap. XXX. «Vio la Procesión de penitencia en la que las Religiosas llevaban las insignias de la Pasión.» 18Tomo I, cap. XXX. Promesa de San Juan: «Quedarían escritos los nombres de las Religiosas y de las personas que tomaran parte en ella, usando las insignias de su Pasión.» 19Tomo II, cap. XXVII. Profecía sobre las procesiones solemnes del Santísimo Sacramento por las calles de la ciudad.

“Se daría culto al Santísimo Sacramento, conducido en procesión por los Claustros, en cuyas esquinas se levantarían

vistosos y bonitos altares, en los que descansaría complacida la Majestad Divina. A esos devotos de la Sagrada

Eucaristía Dios reserva un premio especial en el momento de la muerte y después en el Cielo.”20

Pero vio igualmente la profecía de la abolición de estos actos:

“Los hijos ingratos de la Iglesia Católica la oprimirían sin piedad, dando fin a las piadosas procesiones que atraían

las bendiciones de Dios. Y este tiempo sería de llanto y dolor para todos los hijos fieles de la Iglesia.”21

20Tomo II, cap. XXVII. Procesiones eucarísticas por los claustros, con altares en las esquinas donde descansa la Majestad Divina. 21Tomo II, cap. XXVII. Profecía sobre la abolición de las procesiones piadosas por los enemigos de la Iglesia.

V. LA REPARACIÓN Y LAS PROMESAS

La Archicofradía de la Santa Faz existe para reparar. Las apariciones de Quito designan explícitamente a las almas contemplativas como las llamadas a esta reparación, y vinculan a esa misión promesas concretas.

✦ ✦ ✦

Nuestra Señora, en la Sexta Aparición, declaró:

“¡Para esta reparación están destinadas las almas contemplativas, especialmente las hijas de mi Inmaculada

Concepción, porque, sábete, que en los arcanos divinos fue la expiación secreta y voluntaria uno de los designios que

Dios tuvo al fundar esta Orden!”22

✦ ✦ ✦

Nuestro Señor habló de las almas reparadoras:

“Aquí me refugiaré cuando el mundo me persiga. Aquí tendré almas secretas, singulares y siempre desconocidas, con

las que me complazco y que me desagravian y desarman cuando mi Justicia esté saturada por las maldades y sacrilegios

del siglo XX.”23

Y en otra visión, Nuestro Señor declaró al Padre Eterno la razón de ser del Monasterio:

“Mira mi casa y Monasterio, propiedad de mi Madre Inmaculada, fundada en el propio corazón de la ciudad, para

desagravio de tantos crímenes que se cometen en todos los tiempos. Allí tenemos, y en todos los siglos tendremos almas

crucificadas y justas, que me imitarán y a mi Madre sin mancha; ellas sostendrán el brazo encolerizado de Vuestra

Justicia Divina.”24

✦ ✦ ✦

Nuestro Señor describió la misión de las almas reparadoras en términos que evocan directamente la devoción a la Corona de Espinas y la Santa Faz:

“Por esta razón quiero que aquí haya almas en quienes Yo descanse de mis trabajos y tenga en ellas mis complacencias,

siendo su vida atribulada y sacrificada las caritativas y compasivas manos que sacarán estas menudas espinas y me

darán el bálsamo que necesito.”25

✦ ✦ ✦

Las promesas

La estrella de rubí. En la Tercera Aparición, Nuestra Señora prometió:

22Tomo III, cap. XXIV. «¡Para esta reparación están destinadas las almas contemplativas!» 23Tomo II, cap. XLI. «Aquí tendré almas secretas, singulares y siempre desconocidas, que me desagravian.» 24Tomo II, cap. XXXVI. El Monasterio «en el propio corazón de la ciudad, para desagravio de tantos crímenes.» 25Tomo III, cap. XXIII. «Las caritativas y compasivas manos que sacarán estas menudas espinas y me darán el bálsamo que necesito.»

“Benditos sean de Dios y de su Madre todos cuantos procuren edificar, sostener y conservar este lugar querido; sus

nombres quedarán escritos en la refulgente estrella de rubí que ves en la mitad de este báculo, señal de mi poder y

autoridad en ésta mi casa.”26

Las túnicas blancas. En la Sexta Aparición, Nuestra Señora extendió la promesa a los seglares:

“Estas hermosas túnicas son también para los Sacerdotes seculares y regulares y las personas seglares de ambos sexos

que, amando con sencillo y recto corazón a mi Hijo Santísimo y a mí, amen este Convento de nuestra predilección y,

prescindiendo de críticas y mofas, trabajen por conservarlo y se esmeren en propagar mi culto, bajo la consoladora

advocación del Buen Suceso, la que en la casi total corrupción del siglo XX será el sostén y salvaguardia de la fe.” 27

La pluma de oro. Para quienes escriban difundiendo la devoción:

“La pluma de bruñido y refulgente oro marcada con mi nombre, es para todos los Sacerdotes de ambos Cleros que

escriban mis glorias y dolores, así como para quienes escriban difundiendo mi culto del Buen Suceso, la que en el siglo

XX hará prodigios así en lo espiritual como en lo temporal, porque la Voluntad de Dios es dejar esta advocación

para ese siglo en el que la corrupción de costumbres será casi general y la luz preciosa de la Fe estará casi extinguida.” 28

✦ ✦ ✦

Que la contemplación de la Santa Faz de Cristo, unida a la intercesión de Nuestra Señora del Buen Suceso, encienda en nosotros el fuego de la reparación y nos haga dignos de las promesas que el Señor y su Madre Santísima han vinculado a esta Obra.

† A.M.D.G. †
Capítulo 60
Himnos a la Santa Faz
Cántico en honor a la Santa Faz

✦ ✦ ✦

26Tomo I, cap. XXXV. Tercera Aparición. Promesa de la estrella de rubí del báculo. 27Tomo III, cap. XXV. Sexta Aparición. Túnicas blancas para Sacerdotes y personas seglares de ambos sexos. 28Tomo III, cap. XXV. La pluma de bruñido y refulgente oro marcada con el nombre de María.

1.

Desde afuera del silencio de este santuario

¿Qué se yo, oh mi dulce salvador?

Di que amarga queja

escapa de tu corazón.

¡Ay! Por doquier la blasfemia

Sobre a mí ha lanzado su lengua mordaz;

Y de mi suprema belleza

los encantos menosprecian.

2.

Hoy todos los sectarios

Desafiando(ignorando)la más santa ley

en su mortífera furia

han conspirado contra mí: Y mi augusto semblante La felicidad de los santos, Sobre el imprime la injuria De sus manos criminales. 3. Oh vosotros, a quienes mi gloria El valor es todavía de interés, que mi victoria deseáis sobre los esfuerzos del infierno, Vosotras mis esposas queridas haced venerar mi Nombre Pedid para los impíos El arrepentimiento y su perdón. 4. Hace tiempo, armándose de valor Verónica, ante mi muerte Limpiando mi rostro Parecía endulzar mi suerte. Yo busco una Verónica. Que adorándome noche y día Sobre mi sangrante frente Aplique el velo de su amor. 5. A esta piadosa mujer En recompensa de sus beneficios De mi Faz preciosa Le di el verdadero retrato A ti también te lo dejo: Ofrecedle en tu corazón De vuestra justa ternura El homenaje lleno de fervor. 6. En esta Faz adorable Se ve al Dios tres veces santo: Es un espejo inefable Donde está pintado el Todopoderoso. Escuchad alma cristiana Y reconoced mis rasgos; De la soberana belleza Sentiréis los encantos. 7. A la cabeza ved al Padre Y en la boca al Hijo El Espíritu Santo es la luz Cuyos ojos embellecen. Estos cabellos casi incontables Muestran la diversidad De los atributos admirables De la augusta Trinidad. 8. Esta Faz radiante De mi santa humanidad Es la moneda preciosa Para pagar la eternidad. De su infinito valor Nunca ha habido rechazo En esta santa efigie Está el tesoro de los elegidos.

9.

¡Ay! en la cima de los insultos

De tantos blasfemadores

Tendré Yo contra su ira

¿Al menos algunos defensores?

Vengadme, Vírgenes fieles;

Amad, rogad y llorad;

De mis dolores tan crueles

Los males serán reparados.

10.

Yo mismo, en el fondo de vuestras almas

Vendré a grabar mis rasgos

Y a abrasaros de llamas

Que excitan mis dulces encantos.

De mi Faz adorable

El sello siempre aplicado

Asegurará por mi gracia

Vuestra dichosa eternidad.

Capítulo 61
Oración por la beatificación de León Dupont

✦ ✦ ✦

Oremos para que la Iglesia reconozca oficialmente la santidad de León Dupont y para que podamos encomendarnos a su poderosa intercesión.

El heroico ejemplo de vida cristiana que dio León Dupont le valió la reputación de «Santo Varón de Tours». El asombroso poder de su oración quedó demostrado durante su vida y después de su muerte por muchas personas que se encomendaron a él.

Su causa de beatificación está en trámite en Roma. Para obtener un feliz desenlace y pedir su protección, he aquí una oración que podemos dirigir al Señor:

«Oh Señor Jesucristo, en esta casa, por la devoción a tu Santa Faz, nos has concedido tantos favores, tanto espirituales como temporales. Lo hiciste por la intercesión de tu siervo León Dupont, a quien hiciste tan admirable por la vivacidad de su fe y su gran espíritu de reparación. Concédenos, te pedimos, que pronto la autoridad de tu Iglesia reconozca la autenticidad de su devoción y su heroica vida cristiana; y que mediante una declaración eclesiástica oficial podamos honrar e invocar a León Dupont como beato y santo canonizado en la Iglesia.

Apoyados por la autoridad de la Iglesia, que obtengamos las gracias que deseamos… Animados por su ejemplo, te pedimos que nos inspires a reparar nuestros pecados y los del mundo entero, viviendo una vida mejor en todos los sentidos. Que nuestra devoción al sacramento de la reconciliación y a la Sagrada Eucaristía nos haga partícipes de tu amor por nuestro prójimo, para gloria de nuestro Padre y bajo la obediencia a tu Espíritu."

Capítulo 62
Pequeño Oficio del Santo Nombre de Dios
Maitines y Laudes

✦ ✦ ✦

El Pequeño Oficio del Santo Nombre de Dios se debe en gran parte a la pluma del Sr. Dupont. Es un homenaje de reparación y de honra que se ofrece al santísimo y adorabilísimo Nombre de Dios, tan extrañamente desconocido y ultrajado en nuestros días.

Maitines

El alma fiel, asombrada de la paciencia de Dios al soportar a los blasfemos, le suplica que los cubra de confusión y obtenga así su conversión. Padrenuestro. V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará Tu Nombre.

¿Hasta cuándo, oh Dios, ultrajará el enemigo? ¿Provocará el adversario Tu Nombre para siempre? No saben que Tú eres nuestro Dios, que destruyes las guerras desde el principio, y que el Señor es Tu Nombre. Llena sus rostros de ignominia, y buscarán Tu Nombre, oh Señor. Alaben Tu Nombre grande, porque es terrible y santo. Y bendigan el excelso Nombre de Tu gloria, con toda alabanza y bendición.

Gloria al Padre.

Ant. Expectemus a Domino misericordiam.

Antífona. Esperemos del Señor la misericordia; quizá oculte su indignación y dé gloria a su Nombre.

Capítulo. Santificaré mi Nombre grande, que fue profanado entre las gentes, dice el Señor; y mostraré mi celo por mi santo Nombre, para que las naciones sepan que yo soy el Señor. R. Demos gracias a Dios. V. ¿Quién no te temerá, Señor? R. ¿Y quién no engrandecerá Tu Nombre?

Oremos. Oh Dios, cuyo santo y terrible Nombre es sin cesar blasfemado por los impíos, ilumina los ojos de quienes te ultrajan, para que, reconociendo la majestad de Tu Nombre, lo veneren y amen juntamente con nosotros. Por Jesucristo Nuestro Señor. V. Sea bendito el Nombre del Señor. R. Ahora y por siempre. Amén.

Laudes

El alma fiel invita a todas las criaturas a unirse en la alabanza del Nombre del Señor. Padrenuestro. V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará Tu Nombre.

Alabad al Señor desde los cielos; alabadle en las alturas. Alabadle todos sus ángeles; alabadle todos sus ejércitos. Alabadle sol y luna; alabadle todas las estrellas y la luz. Alabadle cielos de los cielos, y todas las aguas que están sobre los cielos alaben el Nombre del Señor. Las fieras y todos los ganados, los reptiles y las aves; los reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes y todos los jueces de la tierra; los jóvenes y las doncellas, los ancianos con los más jóvenes, alaben el Nombre del Señor, porque solo su Nombre es excelso.

Gloria al Padre.

Ant. Jubilate Deo, omnis terra.

Antífona. Cantad a Dios, toda la tierra; entonad salmos a su Nombre; dadle gloria con vuestras alabanzas.

Capítulo. Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres; digno de alabanza, glorioso y exaltado sobre todas las cosas por los siglos; y bendito el santo Nombre de Tu gloria, digno de alabanza y exaltado por todos los siglos. R. Demos gracias a Dios. V. Desde la salida del sol hasta el ocaso. R. Sea alabado el Nombre del Señor. Oremos. Concédenos, Dios todopoderoso, venerar Tu santo Nombre en la tierra de tal modo que merezcamos alabarlo y exaltarlo con los ángeles y los santos en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. V. Sea bendito el Nombre del Señor. R. Ahora y por siempre. Amén.

Capítulo 63
Pequeño Oficio del Santo Nombre de Dios
Prima, Tercia, Sexta y Nona

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Prima

El alma fiel, aterrada ante todos los crímenes, y sobre todo las blasfemias, conjura a Dios, por su santo Nombre, a tener piedad de su pueblo. Padrenuestro. V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará Tu Nombre.

Dios mío, abre Tus ojos y mira nuestra desolación, y la ciudad sobre la cual es invocado Tu Nombre. Levántate; ¿por qué duermes, Señor? Levántate, ayúdanos y redímenos por amor de Tu Nombre. No te acuerdes de las iniquidades de nuestros padres, sino acuérdate ahora de Tu poder y de Tu Nombre. Confesamos que hemos pecado con nuestros padres; obramos injustamente y cometimos iniquidad. Si nuestras iniquidades claman contra nosotros, Señor, obra por amor de Tu Nombre, porque muchas son nuestras rebeldías y contra Ti hemos pecado. Ayúdanos, oh Dios salvador nuestro, y líbranos por la gloria de Tu Nombre, y perdona nuestros pecados por amor de Tu Nombre.

Gloria al Padre.

Ant. Exurge, Domine, adjuva nos.

Antífona. Levántate, Señor, ayúdanos y redímenos por amor de Tu Nombre.

Capítulo. Si mi pueblo, sobre el cual es invocado mi Nombre, se convierte y me suplica, y busca mi Faz, e hace penitencia de sus pésimos caminos, yo lo escucharé desde el cielo y perdonaré sus pecados. R. Demos gracias a Dios. V. En Él se alegrará nuestro corazón. R. Y en su santo Nombre esperamos.

Oremos. Muéstranos clementemente, Señor, por Tu santo Nombre, Tu inefable misericordia, para que nos libres de todos nuestros pecados y de las penas que por ellos merecemos. Por Jesucristo Nuestro Señor. V. Sea bendito el Nombre del Señor. R. Ahora y por siempre. Amén.

Tercia

El alma fiel, retirada en la soledad, bendice, invoca y glorifica el santo Nombre de Dios. Padrenuestro. V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará Tu Nombre.

Te exaltaré, oh Dios, Rey mío, y bendeciré Tu Nombre por los siglos de los siglos. Y en presencia de los ángeles te cantaré salmos; adoraré ante Tu santo templo y confesaré Tu Nombre. Cada día te bendeciré y alabaré Tu Nombre por los siglos de los siglos. Así te bendeciré durante mi vida, y en Tu Nombre levantaré mis manos.

Y Tú, Señor, defiéndeme por amor de Tu Nombre, porque suave es Tu misericordia. Mírame y ten piedad de mí, según el juicio de los que aman Tu Nombre. Mi corazón se estremecerá de gozo en Tu salvación; cantaré al Señor que me ha hecho bien, y entonaré salmos al Nombre del Señor altísimo.

Gloria al Padre.

Ant. Exaltabo te, Deus meus Rex.

Antífona. Te exaltaré, oh Dios, Rey mío, y bendeciré Tu Nombre por los siglos de los siglos. Capítulo. Torre fortísima es el Nombre del Señor; a ella corre el justo y será exaltado. R. Demos gracias a Dios. V. Bendice, alma mía, al Señor. R. Y todo mi ser bendiga su santo Nombre.

Oremos. Concédenos, Dios todopoderoso y eterno, bendecir Tu santo Nombre con tan pura mente e invocarlo con tal confianza, que merezcamos obtener todo lo que así te pidamos. Por Jesucristo Nuestro Señor. V. Sea bendito el Nombre del Señor. R. Ahora y por siempre. Amén.

Sexta

El alma fiel está convencida, por su propia experiencia, del poder del santo Nombre de Dios contra los enemigos de nuestra salvación. Padrenuestro. V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará Tu Nombre.

Bienaventurado el hombre cuya esperanza es el Nombre del Señor, y que no atendió a las vanidades ni a las locuras mentirosas. Mis enemigos me rodearon y me cercaron, pero en el Nombre del Señor me defendí de ellos. Me rodearon como abejas y se encendieron como fuego entre espinas; pero en el Nombre del Señor me defendí de ellos. Confesaré Tu Nombre, Señor, porque te has hecho mi ayuda y mi protector. Y me has librado, según la multitud de la misericordia de Tu Nombre, de las manos de los que buscaban mi alma. Esperen en Ti los que conocen Tu Nombre, porque no abandonas a los que te buscan, Señor. Por eso te confesaré entre las naciones, Señor, y entonaré un salmo a la gloria de Tu Nombre.

Gloria al Padre.

Ant. In Nomine tuo spernemus insurgentes in nobis.

Antífona. En Tu Nombre despreciaremos a los que se levantan contra nosotros.

Capítulo. El que ha caminado en tinieblas y no tiene luz, espere en el Nombre del Señor y apóyese en su Dios. R. Demos gracias a Dios. V. En Ti, Señor, derribaremos a nuestros enemigos. R. Y en Tu Nombre despreciaremos a los que se levantan contra nosotros.

Oremos. Oh Dios, que nunca abandonas a los que esperan en Tu Nombre, concede a nuestra fragilidad Tu auxilio, para que, protegidos por Tu santo Nombre, podamos vencer todo lo que se opone a nuestra salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor. V. Sea bendito el Nombre del Señor. R. Ahora y por siempre. Amén.

Nona

El alma fiel admira la grandeza del santo Nombre de Dios, y pide que sea conocido, temido y glorificado por todos los hombres. Padrenuestro.

V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará Tu Nombre.

Señor Dios nuestro, ¡cuán admirable es Tu Nombre en toda la tierra! No hay semejante a Ti, Señor: grande eres Tú, y grande es Tu Nombre en poder. ¿Quién no te temerá y engrandecerá Tu Nombre? Esté atento Tu oído a la adoración de Tus siervos, que desean temer Tu Nombre. Nos escucharás desde el firmamento de Tu morada, para que todos los pueblos de la tierra aprendan a temer Tu Nombre, como Tu pueblo Israel. Y todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán ante Ti, Señor, y glorificarán Tu Nombre. Según Tu Nombre, oh Dios, así es Tu alabanza hasta los confines de la tierra. Y se acordarán de Tu Nombre de generación en generación.

Gloria al Padre.

Ant. Quis non timebit te, Domine?

Antífona. ¿Quién no te temerá, Señor, y engrandecerá Tu Nombre?

Capítulo. Desde la salida del sol hasta el ocaso, grande es mi Nombre entre las gentes, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre una oblación pura, porque grande es mi Nombre entre las gentes, dice el Señor de los ejércitos. R. Demos gracias a Dios. V. Santo y terrible es su Nombre. R. El principio de la sabiduría es el temor del Señor.

Oremos. Concédenos, Señor, tener perpetuamente el temor y el amor de Tu santo Nombre, porque nunca privas de Tu gobierno a quienes estableces sólidamente en Tu amor. Por Jesucristo Nuestro Señor. V. Sea bendito el Nombre del Señor. R. Ahora y por siempre. Amén.

Capítulo 64
Pequeño Oficio del Santo Nombre de Dios
Vísperas y Completas

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Vísperas

El alma fiel exhorta a todos los cristianos a reunirse en el lugar santo para glorificar el Nombre del Señor, a ejemplo y bajo el patrocinio de la santísima Virgen.

Padrenuestro. Ave, María. V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará Tu Nombre.

Engrandeced al Señor conmigo, y exaltemos juntos su Nombre. Entrad por sus puertas con alabanza, en sus atrios con himnos; glorificadle y alabad su Nombre. Porque allá subieron las tribus, las tribus del Señor, el testimonio de Israel, para confesar el Nombre del Señor. Dad al Señor gloria y honor; dad al Señor la gloria debida a su Nombre; adorad al Señor en su atrio santo. Cantad al Señor y bendecid su Nombre; anunciad de día en día su salvación. Cantad a Dios, entonad salmos a su Nombre; abrid camino al que asciende sobre el ocaso: el Señor es su Nombre. Entonadle un salmo nuevo; exaltad e invocad su Nombre.

Gloria al Padre.

Ant. Bonum est confiteri Domino.

Antífona. Bueno es alabar al Señor y cantar salmos a Tu Nombre, oh Altísimo. Capítulo. He elegido y santificado este lugar, dice el Señor, para que mi Nombre esté en él para siempre, y permanezcan allí mis ojos y mi corazón todos los días. R. Demos gracias a Dios.

Cántico de la Santísima Virgen (Magníficat)

Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava; por eso, desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mí grandes cosas el Poderoso, y santo es su Nombre. Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón; derribó del trono a los poderosos y exaltó a los humildes; a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre.

Gloria al Padre.

Ant. Fecit mihi magna qui potens est, et sanctum Nomen ejus.

Antífona. Hizo en mí grandes cosas el Poderoso, y santo es su Nombre. V. Adoraré ante Tu santo templo. R. Y confesaré Tu Nombre, Señor.

Oremos. Mira, te rogamos, Señor, a Tus siervos congregados en Tu Nombre, y concédeles que, con sus obras y no solo con sus palabras, puedan reparar las injurias inferidas a Tu santo Nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor. V. Sea bendito el Nombre del Señor. R. Ahora y por siempre. Amén.

Completas

El alma fiel se anima cada vez más a alabar el santo Nombre de Dios, con la esperanza de glorificarlo de manera aún más perfecta en el cielo. Padrenuestro. V. Señor, abre mis labios. R. Y mi boca proclamará Tu Nombre.

Te alabaré por siempre, Señor, y esperaré en Tu Nombre, porque es bueno en presencia de Tus santos. Se gloriarán en Ti todos los que aman Tu Nombre, porque Tú bendices al justo. Porque Tú, Dios mío, escuchaste

mi oración; diste heredad a los que temen Tu Nombre. Para que anuncien en Sion el Nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén. Que alaben su Nombre en coro, que le canten con tímpano y salterio. Voluntariamente te ofreceré sacrificio, y confesaré Tu Nombre, porque es bueno. Así cantaré un salmo a Tu Nombre por los siglos de los siglos, para cumplir mis votos día tras día. Te confesaré, Señor Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré Tu Nombre eternamente. Tu buen Espíritu me conducirá a la tierra recta; por amor de Tu Nombre, Señor, me vivificarás en Tu justicia. Saca mi alma de la prisión para que alabe Tu Nombre; los justos me esperan hasta que me des mi recompensa.

Gloria al Padre.

Ant. Non nobis, Domine, non nobis; sed Nomini tuo da gloriam.

Antífona. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a Tu Nombre da la gloria.

Capítulo. He aquí que el Cordero estaba en pie sobre el monte Sion, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían su Nombre y el Nombre de su Padre escritos en sus frentes. R. Demos gracias a Dios. V. Gloríense en Ti todos los que aman Tu Nombre. R. Porque Tú bendices al justo.

Oremos. Llénese nuestra boca de Tu alabanza, oh Dios todopoderoso, para que, bendiciéndote siempre durante nuestro destierro, merezcamos cantar el cántico eterno en el cielo, llevando escritos en nuestras frentes Tu santo Nombre y el Nombre de Tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén. V. Sea bendito el Nombre del Señor. R. Ahora y por siempre. V. Líbranos con Tus maravillas. R. Y da gloria a Tu Nombre, Señor.

Oh Verbo de Dios Padre todopoderoso, Señor nuestro Jesucristo, te rogamos que nos fortalezcas en la fe de Tu Nombre por la perseverancia de la esperanza y la excelencia de la caridad. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Capítulo 65
Propio de la Misa en Honor a la Santa Faz
De Nuestro Señor Jesucristo, desfigurado en su Pasión

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Introito Propter te, Domine, sustinui opprobrium; operuit confusio Faciem meam; et factus sum illis in parabolam. Ps. Salvum me fac,

Deus, quoniam intraverunt aquae usque ad animam meam. Gloria Patri.

Por Ti, Señor, he soportado el oprobio; la confusión ha cubierto mi Faz, y me he vuelto objeto de burla para ellos. Salmo: Sálvame, oh Dios, porque las aguas han penetrado hasta mi alma. Gloria al Padre.

Colecta Concede, quaesumus, omnipotens et misericors Deus, ut qui Faciem Christi tui propter peccata nostra in Passione deformatam

veneramur, eamdem in caelesti gloria fulgentem contemplari perpetuo mereamur. Per eumdem.

Concédenos, te rogamos, Dios todopoderoso y misericordioso, que quienes veneramos la Faz de Tu Cristo, desfigurada en la Pasión por nuestros pecados, merezcamos contemplarla eternamente resplandeciente en la gloria celestial. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

Epístola (Isaías 52 y 53) Sicut obstupuerunt super te multi, sic inglorius erit inter viros aspectus ejus... Vere languores nostros ipse tulit, et dolores nostros

ipse portavit.

Lección del profeta Isaías. Así como muchos se asombraron de Ti, así será su semblante sin gloria entre los hombres, y su forma entre los hijos de los hombres. Él rociará a muchas naciones; ante Él los reyes cerrarán su boca, porque aquellos a quienes no se les había anunciado, lo vieron, y los que no habían oído, lo contemplaron. ¿Quién creyó a nuestro anuncio? ¿Y a quién se reveló el brazo del Señor? Crecerá como un retoño delante de Él, y como una raíz en tierra sedienta: no hay en Él belleza ni hermosura; lo vimos, y no tenía aspecto que nos hiciera desearlo. Despreciado y el último de los hombres, varón de dolores y conocedor del sufrimiento; su Faz estaba como escondido y despreciado, por lo cual no lo estimamos. Verdaderamente Él llevó nuestras dolencias y cargó con nuestros dolores.

Gradual Confusio Faciei meae cooperuit me, a voce exprobrantis et obloquentis, a facie inimici et persequentis. V. Coeperunt conspuere

Jesum, et velare Faciem ejus, et colaphis eum caedere et dicere ei: Prophetiza; et ministri alapis eum caedebant.

La confusión de mi Faz me ha cubierto, ante la voz del que me ultraja y difama, ante el rostro del enemigo y perseguidor. V. Comenzaron a escupir a Jesús, a cubrir su Faz y a golpearlo, diciéndole: Profetiza; y los criados lo abofeteaban.

Tracto Improperium expectavit cor meum et miseriam. Et sustinui qui simul contristaretur, et non fuit; et qui consolaretur, et non inveni. Et dederunt in escam meam fel, et in siti mea potaverunt me aceto. V. Quem tu percussisti, persecuti sunt, et super

dolorem vulnerum meorum addiderunt.

Mi corazón esperó oprobio y miseria. Aguardé a quien se compadeciera conmigo, y no lo hubo; a quien me consolara, y no lo hallé. Me dieron hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre. V. Persiguieron a aquel a quien Tú heriste, y añadieron al dolor de mis llagas.

Evangelio (San Marcos 14, 61 a 65)

In illo tempore: Summus sacerdos interrogavit Jesum et dixit ei: Tu es Christus Filius Dei benedicti? Jesus autem dixit illi: Ego

sum...

En aquel tiempo, el sumo sacerdote interrogó a Jesús y le dijo: ¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Dios bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y venir sobre las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestiduras, dijo: ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece? Y todos lo condenaron como reo de muerte. Y algunos comenzaron a escupirle, a cubrir su Faz y a abofetearlo, diciéndole: Profetiza; y los criados lo golpeaban con las palmas de sus manos.

Ofertorio Suscitatur falsiloquus adversus Faciem meam contradicens mihi. Aperuerunt super me ora sua, et exprobrantes percusserunt

maxillam meam. Satiati sunt poenis meis. Haec passus sum, cum haberem mundas ad Deum preces.

Se levanta un falso testigo contra mi Faz, contradiciéndome. Han abierto contra mí su boca, y ultrajándome han golpeado mi mejilla. Se han saciado de mis penas. Esto he padecido, ofreciendo a Dios oraciones puras.

Secreta Averte, misericors Deus, Faciem tuam a peccatis nostris, et respice in Faciem Christi tui, qui tibi semetipsum pro nobis hostiam

obtulit, et lavit nos a peccatis nostris in sanguine suo. Per eumdem. Aparta, Dios misericordioso, Tu Faz de nuestros pecados, y mira la Faz de Tu Cristo, que se ofreció a Ti como víctima por nosotros y nos lavó de nuestros pecados con su propia sangre. Por el mismo Cristo Nuestro Señor.

Comunión

Exeamus ad Jesum extra castra, improperium ejus portantes.

Salgamos hacia Jesús fuera del campamento, llevando su oprobio.

Postcomunión Adorantibus, Domine, Vultum tuum olim in ignominia Passionis quasi absconditum, et in hoc amoris tui Sacramento nunc velatum, concede propitius: ut et opprobria tua debita veneratione compensemus in terris, et gloriae tuae participes esse mereamur

in caelis. Qui vivis.

Concede propicio, Señor, a quienes adoramos Tu Faz, en otro tiempo casi escondida bajo la ignominia de la Pasión y ahora velada en este Sacramento de Tu amor, que compensemos en la tierra Tus oprobios con la veneración debida, y merezcamos participar de Tu gloria en los cielos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Apéndice A. Nota bibliográfica

✦ ✦ ✦

-Vie de la Souer Marie de Saint Pierre de la Sainte Famille, de sus escritos y otros documentos auténticos, Biblioteca Nacional de Francia. -Diversos libros y Biografías de los Apóstoles de la Santa Faz -Citas de la Vulgata Edición Sixto clementina por Colunga y Turrado, Editorial B.A.C., Biblia Cantera Iglesias y Biblia de Jerusalén. -Material disponible en internet. Nota: Toda la bibliografía y los sitios de internet de donde se tradujo y recopiló la información son de dominio público. EN EL AÑO DEL SEÑOR 2020 - ARCHICOFRADIA DE LA SANTA FAZ

Apéndice B. Catálogo de objetos devocionales

✦ ✦ ✦

El Oratorio de la Santa Faz de Tours mantenía a disposición de los asociados diversos objetos de devoción, que aquí se enumeran a título histórico. Grabados de la Santa Faz: reproducciones del velo de Verónica del Vaticano, sobre papel, lino o seda, con autenticación firmada y sellada por un Cardenal, que atestigua que han tocado el velo de Verónica, el leño de la verdadera Cruz y el hierro de la lanza. Cruz de la Archicofradía de la Santa Faz: cruz de dos brazos con el monograma de Cristo, la inscripción Sit nomen Domini benedictum y, en el reverso, la Santa Faz con las palabras Inri y Vade retro, Satana. Medalla de San Benito y Medalla de la Santa Faz, escapulario de la Santa Faz (pequeña imagen sobre lino) y rosario de Nuestra Señora de los Siete Dolores. Obras impresas: la Vida de Sor María de San Pedro, la historia del origen y los efectos del culto de la Santa Faz, y la Letanía de la Santa Faz.

Apéndice C. Fórmula de Consagración para Miembros de la Archicofradía

✦ ✦ ✦

Yo, N., a fin de dar mayor gloria a Jesús, que muere por nuestra salvación en la cruz; para corresponder al amor misericordioso con que su Santa Faz está animada hacia los pobres pecadores, y para reparar los ultrajes que los espantosos crímenes del día presente infligen a su augusta Faz, espejo purísimo de la divina Majestad, me asocio plena y libremente a los fieles recibidos en esta piadosa cofradía; deseo participar de las indulgencias con que está enriquecida y de las buenas obras que en ella se practican, tanto para la expiación de mis pecados como para el alivio de las almas que sufren en el Purgatorio.

Amable Redentor, dulcísimo Jesús, esconde en el secreto de Tu Faz a todos los miembros de esta asociación; que encuentren en ella refugio contra las seducciones del mundo y los lazos de Satanás; concede que, guardando fielmente todos los preceptos de Tu ley y cumpliendo los deberes propios de su estado, se inflamen cada vez más en el celo de la reparación y en las llamas de Tu divino amor. Amén.

Apéndice D. Nota editorial sobre las fuentes del presente manual

✦ ✦ ✦

Este Manual Completo de la Archicofradía de la Santa Faz unifica cinco fuentes en un solo volumen en lengua española.

Las fuentes

Fuente A: Manual of the Archconfraternity of the Holy Face (Abad Janvier, Tours, 1887), en inglés, el original más completo. Fuente B: Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo (Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), en español, con material propio. Fuente C: Honremos la Santa Faz de Cristo (traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), en español. Fuente D: traducción española del manual de Janvier por la Sra. A.-R. Bennett (Tours, 1887), que abarca el material preliminar y los documentos canónicos hasta la Constitución de Clemente VIII. Fuente E: tarjeta devocional La Santa Faz de Jesús (Our Lady of the Rosary Library, Verona, Kentucky).

Procedencia de cada parte

El material preliminar y los textos de la Segunda y Tercera Parte que ya existían en español proceden de las Fuentes C y B, que se han transcrito con fidelidad. Los documentos canónicos (Caps. 1 a 8) proceden de la traducción española de la Fuente D. El resto de la Primera Parte, las letanías de las Escrituras, los actos, las coronillas, la Misa y el Pequeño Oficio se han traducido del inglés de la Fuente A para esta edición, siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. El Cap. 59, sobre la Santa Faz y Nuestra Señora del Buen Suceso, procede de las Crónicas de la Madre Mariana de Jesús Torres.

Decisiones editoriales

Las Fuentes C y D no se han modificado, y sirven de modelo de traducción litúrgica. Del Octavo Día de la Novena (Cap. 45) se han removido dos interpolaciones del traductor, ajenas al texto del Canónigo Janvier. Se ha empleado el tuteo divino y las formas superlativas tradicionales, y se ha evitado el uso de guiones largos. Para honra y gloria del santísimo Nombre de Dios, y en reparación de las ofensas que recibe la Santa Faz de Nuestro Señor.

Fuentes y Referencias

[1] Nota editorial.Material preliminar. Imagen del grabado de la Santa Faz conservado y venerado en el Oratorio de la Santa Faz de Tours, según la efigie de la Verónica. La imagen se insertará en la maquetación final.

[2] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), p. 2. Se transcribe con fidelidad, sin modificación.

[3] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), p. 3. Se transcribe con fidelidad, sin modificación.

[4] Nota editorial.Nota editorial. Este prólogo unifica el prefacio del Canónigo Janvier (Fuente D) y el prólogo del Devocionario de León (Fuente B).

[5] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente D (Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, traducción al español por la Sra. A.-R. Bennett, Oratorio de la Santa Faz, Tours, 1887), p. 1. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Requiere una revisión final de erratas de digitalización (OCR).

[6] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente D (Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, traducción al español por la Sra. A.-R. Bennett, Oratorio de la Santa Faz, Tours, 1887), p. 4. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Requiere una revisión final de erratas de digitalización (OCR).

[7] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente D (Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, traducción al español por la Sra. A.-R. Bennett, Oratorio de la Santa Faz, Tours, 1887), p. 7. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Requiere una revisión final de erratas de digitalización (OCR).

[8] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente D (Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, traducción al español por la Sra. A.-R. Bennett, Oratorio de la Santa Faz, Tours, 1887), p. 11. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Requiere una revisión final de erratas de digitalización (OCR).

[9] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente D (Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, traducción al español por la Sra. A.-R. Bennett, Oratorio de la Santa Faz, Tours, 1887), p. 23. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Requiere una revisión final de erratas de digitalización (OCR).

[10] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente D (Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, traducción al español por la Sra. A.-R. Bennett, Oratorio de la Santa Faz, Tours, 1887), p. 27. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Requiere una revisión final de erratas de digitalización (OCR).

[11] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente D (Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, traducción al español por la Sra. A.-R. Bennett, Oratorio de la Santa Faz, Tours, 1887), p. 42. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Requiere una revisión final de erratas de digitalización (OCR).

[12] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente D (Manual de la Archicofradía de la Santa Faz, traducción al español por la Sra. A.-R. Bennett, Oratorio de la Santa Faz, Tours, 1887), p. 48. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Requiere una revisión final de erratas de digitalización (OCR).

[13] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 52. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[14] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 55. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[15] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 56. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[16] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 61. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[17] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 65. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[18] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 86. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión. La Fuente B (Sección 1.3) recoge una versión condensada.

[19] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 83. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[20] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, pp. 79 y 91. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[21] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 94. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[22] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Primera Parte, p. 98. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[23] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), pp. 4 a 7. Se transcribe con fidelidad, sin modificación.

[24] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), p. 7. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. La misma oración figura también en la Fuente B, Sección 1.4.

[25] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), pp. 7 a 8. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. También en la Fuente B, Sección 1.5.

[26] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), p. 8. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. También en la Fuente B (Sección 1.1) y la Fuente E.

[27] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), pp. 8 a 9. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. También en la Fuente B, Sección 1.6.

[28] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), pp. 9 a 10. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. También en la Fuente B, Sección 10.

[29] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), p. 10. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. También en la Fuente B, Sección 1.26.

[30] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), p. 10. Se transcribe con fidelidad, sin modificación.

[31] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.9. Otra letanía afín figura en la Sección 1.2.

[32] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 143. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[33] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.13.

[34] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 162. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[35] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 166. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[36] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 167. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión. La Fuente B (Sección 1.25) trae una versión abreviada.

[37] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 175. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[38] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 178. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[39] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 176. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[40] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 180. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[41] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 3. Se añade, de la Fuente E, la descripción de la Medalla de la Santa Faz y la institución de la fiesta por Pío XII.

[42] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 5.

[43] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 6.

[44] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.17.

[45] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.18.

[46] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.19.

[47] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 4.

[48] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), pp. 17 a 19. Se transcribe con fidelidad, sin modificación.

[49] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), pp. 19 a 46. Se transcribe con fidelidad, sin modificación. Del

[50] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 7.

[51] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), pp. 11 a 14. Se transcribe con fidelidad, sin modificación.

[52] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 8.

[53] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.8.

[54] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Tercera Parte, p. 233. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[55] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), pp. 15 a 17. Se transcribe con fidelidad, sin modificación.

[56] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 9.

[57] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 10. Esta sección contiene también la Fórmula de Consagración (Ap. C).

[58] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Tercera Parte, p. 232. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[59] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Tercera Parte, p. 244. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[60] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Tercera Parte, p. 249. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[61] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.27. Material propio de la Archicofradía de León.

[62] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.29.

[63] Nota editorial.Las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa (1563–1635), en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, Ecuador, contienen pasajes que guardan una conexión teológica profunda con la devoción a la Santa Faz. En ambas devociones, el objeto central es el mismo: la reparación de las blasfemias contra el Santo Nombre de Dios, los sacrilegios contra la Sagrada Eucaristía y las ofensas que desfiguran, en sentido místico, el Rostro del Salvador.

[64] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 1.28. La Fuente D aporta dos himnos adicionales (pp. 262 y 265) que se integrarán al cotejar.

[65] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente C (Honremos la Santa Faz de Cristo, traducción del Centro Espiritual de la Santa Faz, Oratorio de Tours), p. 47. Se transcribe con fidelidad, sin modificación.

[66] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Cuarta Parte, p. 269. Se conserva el latín de las antífonas y colectas. Traducida para esta edición; requiere revisión litúrgica.

[67] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Cuarta Parte, p. 269. Se conserva el latín de las antífonas y colectas. Traducida para esta edición; requiere revisión litúrgica.

[68] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Cuarta Parte, p. 269. Se conserva el latín de las antífonas y colectas. Traducida para esta edición; requiere revisión litúrgica.

[69] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Tercera Parte, p. 256. Se conserva el latín del propio, con la traducción española debajo. Traducida para esta edición; requiere revisión litúrgica.

[70] Nota editorial.Texto tomado de la Fuente B (Devocionario a la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, Archicofradía de la Santa Faz, León, Nicaragua, 2020), Sección 11, Bibliografía.

[71] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Suplemento, p. 294. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión. Información histórica sobre los objetos que el Oratorio de Tours ponía a disposición de los asociados.

[72] Nota editorial.Los precios y direcciones del Oratorio que figuran en el suplemento original se omiten por su carácter histórico y circunstancial.

[73] Nota editorial.Traducción al español de la Fuente A (Manual of the Archconfraternity of the Holy Face, Abad Janvier, Tours, 1887), Segunda Parte, p. 159. Traducida para esta edición siguiendo el registro litúrgico de las Fuentes C y D. Requiere revisión.

[74] Nota editorial.Nota redactada para esta edición.